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Tintes para dar color a la madera

Cuando queremos cambiar el color de algún mueble, muy a menudo empleamos productos que no son los más indicados y al final nos sorprendemos por que el resultado no es el que nosotros esperábamos. Para cambiar el tono de las maderas lo mejor es emplear tintes específicos, que, bien empleados, nos proporcionarán un acabado de profesional.Antes de proceder a teñir una madera, es importante saber que debe estar limpia y sin barnizar, ya que la superficie ha de ser porosa para absorber el agua o el disolvente y dejar que se deposite el color en las fibras. Un mueble mal decapado quedará lleno de manchas y cercos, y el resultado será un desastre. Es recomendable lijar suavemente la madera limpia con una lija del nº 280 y en el sentido de la veta antes de teñirla, prestando especial atención a las uniones (en ellas se suelen acumular restos de cola, que no absorben el color) y los nudos resinosos.Los tintes que se utilizan en restauración de muebles son de varios tipos:– Anilinas. Pueden ser al agua o al alcohol. Son pigmentos naturales que se comercializan en forma de polvos, en pequeños sobres; la más conocida es la nogalina, derivada del nogal. Se disuelven en agua caliente o alcohol de 96º en la proporción deseada (es aconsejable hacer pruebas), y, una vez disueltas, hay que filtrarlas con una gasa para eliminar los grumos e impurezas. Se deben aplicar sobre la madera limpia, y la mejor forma de hacerlo es con un trapo de algodón que no suelte pelo o una esponja escurrida (así evitaremos dejar marcas de brocha). Las anilinas al alcohol se pueden usar para colorear barnices de goma-laca. Estos pigmentos no ofrecen protección, sino solamente color; después de aplica una anilina al agua hay que dar una o varias manos de goma-laca, tapaporos, barniz o cera; si se ha utilizado anilina al alcohol, sólo pueden emplearse barnices o ceras.– Tintes al agua preparados. Son anilinas que se comercializan ya disueltas en pequeños frascos. Tienen la ventaja de estar ya preparadas, pero salen bastante más caras y hay menos tonalidades. También se deben barnizar.– Tintes al disolvente. Más espesos que los tintes al agua, se presentan en botes de varios tamaños. Siempre deben aplicarse con trapo. Se utilizan para teñir maderas que no absorban bien los tintes al agua, porque su poder cubriente es mucho mayor. También son eficaces para dar pequeños toques sobre muebles barnizados o encerados, y con ellos se pueden colorear barnices de tipo sintético (cuando se mezcle un barniz con un tinte, después hay que filtrar siempre la mezcla con una gasa o una media). Pueden dejarse sin barnizar, aunque es recomendable hacerlo.– Barnices-tinte. Son barnices sintéticos ya coloreados. Se emplean para dar color, protección y brillo de una sola vez; no hay que barnizar después de darlos. Pueden ser eficaces como medida puntual, pero cuando se aplican suelen quedar marcas de brocha, y los colores y acabados no resultan muy naturales. Su mayor ventaja es que ahorran tiempo, pero, en nuestra opinión, merece la pena trabajar un poco más para obtener un resultado del que nos podamos sentir orgullosos. 

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Instalar suelos laminados

suelos laminados parquetsHan sido una auténtica revolución en el campo de los pavimentos. Los suelos laminados están cada vez más presentes en todos los espacios, siendo protagonistas de excepción en locales comerciales (sobre todo en sus líneas específicas para este tipo de lugares, más resistentes y con más años de garantía) y en cada vez más viviendas. Su estructura y composición se basa en una serie de capas de distintos materiales, revestidas por una lámina (de ahí su nombre) de celulosa que imita diferentes acabados: madera, baldosas, cemento pulido… Esta lámina se encuentra protegida por una capa plástica que aporta una extrema resistencia y durabilidad a los suelos. La capa base se compone de un compuesto aglomerado, por lo general de tipo DM (densidad media), sobre la que se pega la lámina celulósica con un adhesivo especialmente resistente.

Las tablillas de aglomerado llevan a ambos lados un sistema machihembrado a base de ranura y lengüeta. Al principio, estas tablillas se colocaban con cola vinílica, encajando las ranuras en las lengüetas para ir formando el suelo; actualmente, los sistemas de clic han desbancado prácticamente a los anteriores. Con estos sistemas ya no es necesario aplicar adhesivo, ya que las lengüetas encajan en las ranuras de manera que quedan “apresadas” por éstas, evitando los desplazamientos y posibles separaciones entre piezas.
Para obtener un resultado perfecto a la hora de colocar un suelo laminado, lo mejor es acudir a un profesional, que lo hará rápidamente y con garantías. Sin embargo, los “manitas” más avezados pueden atreverse a instalarlos ellos mismos. Lo primero que hay que hacer es desempaquetar el material y colocarlo en la habitación donde se va a instalar durante 48 horas, para que se ajuste a las condiciones térmicas y de humedad. Sobre el suelo original (que debe estar nivelado) hay que extender una lámina aislante para “acolchar” la tarima y evitar que pasen el frío o la humedad del pavimento. Después se empiezan a poner las tablillas comenzando por la pared que esté frente a la entrada de luz (ventana), y con el lado de la ranura hacia la pared. Las tablillas se van encajando unas con otras tras haberlas cortado con una sierra circular o de calar, golpeándolas con cuidado con un mazo y un taco de plástico ranurado. En el perímetro de la habitación hay que dejar un espacio de unos 5 mm para que las tablillas puedan dilatarse y contraerse sin levantarse por el centro; para ello, se colocan una serie de cuñas plásticas a intervalos entre las tablas y la pared (todos estos materiales se venden en kit en centros de bricolaje y establecimientos de suelos). Para terminar, habrá que encajar las últimas piezas con el resto; para ello, tras haberlas cortado longitudinalmente a la medida, emplearemos una palanqueta en forma de Z (incluida también en el kit) para tirar de la tablilla hacia el centro de la habitación. Es el momento de quitar las cuñas perimetrales; el hueco resultante se ocultará de manera eficaz con un rodapié a juego con el pavimento.

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Erradicar la carcoma

Los muebles antiguos son un tesoro a conservar y cada vez son más apreciados por decoradores e interioristas. Sin embargo, para mantenerlos en buen estado hay que someterlos a intervenciones periódicas, ya que, debido a su antigüedad, pueden terminar por deteriorarse sin remedio. Uno de los peligros más acuciantes que acecha a la madera es el ataque de la carcoma, vulgarmente llamada polilla: los muebles presentan unos diminutos agujeros que desprenden serrín y pueden terminar por debilitar toda la estructura del objeto, haciendo imposible su recuperación.
La carcoma es el nombre común de un insecto coleóptero (anobium punctatum, que excava galerías en la madera para depositar sus huevos. De éstos salen las larvas, que se alimentan de la celulosa presente en las fibras, excavando nuevas galerías para salir al exterior en forma de insectos totalmente desarrollados que se reproducirán para comenzar de nuevo el proceso. La reproducción y puesta de huevos tiene lugar durante la primavera, lo que significa que es el mejor momento para eliminar la carcoma de nuestros muebles.

carcoma madera

Para ello necesitaremos el siguiente material:

– Jeringuillas de plástico de 5 cc

– Líquido matacarcomas (es más efectivo que los aerosoles)

– Hojas de plástico resistentes

– Cinta adhesiva de embalar

– Algodón

– Brocha

Lo primero que hay que hacer es inyectar el líquido matacarcomas por todos y cada uno de los agujeritos que encontremos. Si rebosa y mancha el barniz, lo retiraremos inmediatamente con un paño. Las partes interiores deben tratarse a fondo, ya que la carcoma prolifera con la oscuridad y la humedad; es recomendable “pintar” estas partes con el líquido y la brocha, una vez inyectados todos los agujeros. Cuando nos hayamos asegurado de que el mueble ha sido desinfectado, procederemos a envolverlo con los plásticos y la cinta, dejando dentro unas bolas de algodón empapadas en el líquido. Por último, sellaremos las uniones con la cinta y dejaremos el mueble en cuarentena durante un mes para asegurarnos de su total desinfección. Cuando lo desenvolvamos, es importante comprobar periódicamente si de los agujeros sale serrín, lo que indicaría que los insectos han vuelto a atacarlo y hay que repetir el tratamiento.