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Lijadoras con nuevo diseño: ligeras, compactas y fiables

Mirka Deros 1

El pasado mes de marzo salió a la venta en España una nueva lijadora que viene pisando fuerte, con la idea de revolucionar el mercado con sus innovaciones. Atención, profesionales y aficionados al bricolaje: una lijadora muy ergonómica, que absorbe el polvo al cien por cien y cuyo diseño evita el desgaste de los componentes, proporcionando una vida útil mucho más larga… En Tumanitas.com nos ha parecido una herramienta interesante, así que el artículo de hoy va dedicado a ella.

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Lijar suelos de madera: las máquinas adecuadas

Los suelos de madera son realmente bonitos, duraderos, intemporales y sirven lo mismo para invierno que para verano. Lo único que requieren es un buen cuidado y mantenimiento, y también una renovación a fondo del barniz cada cierto tiempo. Lo mejor en estos casos es acudir a los profesionales, que realizarán un buen trabajo en poco tiempo y con las mínimas molestias para los habitantes de la vivienda. Pero otra opción es hacerlo nosotros mismos… Y para ello es fundamental contar con buenas herramientas y saber cómo emplearlas.

Para renovar el barniz de un suelo primero hay que eliminar cualquier resto del acabado anterior. Esto se hace acuchillando o lijando la superficie. El acuchillado es adecuado para suelos de madera maciza, ya que elimina parte de la capa superior, lo que en el caso de la tarima (tablas de aglomerado o madera de baja calidad, cubiertas por una hoja más o menos gruesa de madera noble) es un problema. En estos casos lo mejor es lijar el suelo con una máquina adecuada. Y como en muchos casos no merece la pena comprarse una, recordad que siempre las podéis alquilar por horas, días o fines de semana.

Las lijadoras de banda continua son las que emplean la mayoría de los profesionales. Si bien son una herramienta excelente (similar en su configuración a las lijadoras de banda domésticas), para usarlas es necesario habilidad y experiencia, ya que eliminan mucha madera y pueden dejar la superficie irregular. Otra opción son las lijadoras de rodillo (convencionales o centrífugas), que son más fáciles de usar y sirven para lijar suelos amplios o más reducidos. Las herramientas habituales para bricolaje, como los discos que se colocan en el taladro o las lijadoras orbitales, no suelen ser las más adecuadas porque no cuentan con suficiente potencia y su superficie de lijado es muy pequeña. Eso sí, pueden servir para arreglos puntuales. También existen las llamadas lijadoras de orillas, específicas para llegar a aquellos rincones a los que las máquinas más grandes no alcanzan.

Imagen: Bona.

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Lijas, lanillas y abrasivos en general

Lijadora Delta, de Bosch
Lijadora Delta, de Bosch

Para alisar y suavizar tableros de madera en bruto, para quitar los restos de un barniz viejo, para cantear y pulir cortes… Las aplicaciones de los materiales abrasivos, como los papeles de lija o la lanilla de acero, son muchas y muy variadas. Los abrasivos más conocidos y empleados son las lijas, sobre todo en su formato de papel; se trata de hojas de papel o cartón fino recubiertas de un material en polvo (generalmente carburo de silicio), que, al ser frotadas contra una superficie, contribuyen a alisarla, eliminando la capa inmediatamente superior.
Otros abrasivos disponibles, como las lanillas de acero (madejas de acero en hilos muy finos de diferentes grosores), las lijas con base de tela, las bandas para lijadoras o los tacos, son menos conocidos pero también resultan muy prácticos. En ocasiones se puede ahorrar tiempo y dinero utilizando uno de ellos en lugar del papel de lija tradicional.

Papel de lija en pliegos: Por lo general se trata de hojas de papel fuerte recubiertas de un polvo abrasivo (carburo de silicio en la mayoría de los casos), que se pega a la base con un adhesivo especial. Sirve para alisar superficies de madera, metal, yeso… Su uso depende fundamentalmente del número del grano. Cuanto mayor es el número, más fina es la lija. Muchas veces, las lijas en pliego se venden como «grano grueso, grano fino y grano medio», sin números. Los papeles de grano muy fino se emplean para suavizar superficies barnizadas o con tapaporos antes de aplicar una cera; a veces, se mojan en agua jabonosa para no rayar las superficies (por esta razón se les llama «lijas de agua»).
Papel de lija en rollo: básicamente, su composición es la misma que la del papel en pliegos, con la diferencia de que en este caso el polvo de carburo va pegado a un rollo de papel fuerte continuo. Sirve para las mismas aplicaciones que el papel en pliegos, con la diferencia de que los rollos de lija pueden adquirirse por metros, con lo que sale mucho más barato si se va a emplear mucha cantidad. Es muy práctico para colocarlo en lijadoras orbitales (con sistemas de pinza); resulta más económico que comprar los específicos para la máquina, y sólo hay que cortarlo a la medida (si se va a emplear el aspirador, habrá que perforar los agujeros).
Tacos de lijar: Se trata de una especie de esponjas sintéticas, flexibles y finas, con forma rectangular y de unos 8-10 cm de lado. Más que para lijar por sí mismos (son demasiado suaves), se utilizan para envolverlos con papel de lija y pulir con ellos superficies grandes y planas (por ejemplo, la encimera de una mesa o una pared en la que se ha aplicado pasta tapagrietas). En su lugar, puedes emplear tacos de aglomerado o madera del mismo tamaño o forma, aunque no resultan tan flexibles y adaptables.
Lanilla de acero: Mal llamada en muchos casos «estropajo de aluminio», se trata de un material en forma de madeja, compuesta por miles de hilos de acero finísimos. La hay de varios calibres o grosores: desde el nº 0 (la más gruesa) hasta el nº 0000 (la más fina). Puede adquirirse en forma de madejas o en rollo, por metros; si se va a emplear mucha, sale más económica. Sirve para pulir superficies para conseguir un acabado muy fino (su poder abrasivo no es muy fuerte, así que se emplea fundamentalmente para suavizar zonas barnizadas con goma-laca o barniz y alisar así su tacto rugoso). También se emplea como complemento de decapantes y disolventes, a la hora de retirar acabados o limpiar encerados envejecidos; es muy práctica para utilizarla sobre superficies torneadas.
Estropajo verde: El estropajo de toda la vida es también un estupendo abrasivo, sobre todo para limpiar superficies con disolventes y decapantes. Se puede comprar en rollo en almacenes de pinturas y productos, resultando más económico que la lanilla de acero. Sirve para decapar y limpiar con disolvente, limpiar bronces y dorados y pulir piezas pequeñas.
Lijas para máquinas: Las hay con forma de banda para lijadoras de este tipo (bandas de tela recubiertas de abrasivo), con base de velcro, con forma triangular para las lijadoras delta, rectangulares y perforadas para las orbitales, y con forma de círculo para el accesorio lijador del taladro. Sirven para equipar las distintas máquinas lijadoras. Su utilización nos hace el trabajo mucho más cómodo, ya que no hay que cortarlas a la medida, perforarlas o pegarlas.