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Cemento blanco, un acabado distinto para una duración de siempre

El cemento blanco es uno de los materiales más empleados en aquellos trabajos que requieran un acabado fino y pulido, pero sin renunciar a la resistencia. Especialmente empleado en trabajos de alicatado y solado, el cemento blanco adquiere su tonalidad gracias a la ausencia del óxido de hierro. Es muy utilizado en los trabajos ornamentales y también en los decorativos, puesto que si lo juntamos con otros pigmentos, podemos obtener unos coloridos resultados.

Otra curiosidad más: Se diferencia de otros cementos en el proceso de molienda, es decir, el polvo de su preparación está reducido a partículas muy finas, que aportan una textura menos rugosa y más pulida. Su similitud con la apariencia del yeso es alta, no obstante, el cemento blanco presenta una mayor resistencia.

Como particularidad adicional, una de las peculiaridades del cemento es su tiempo de fraguado, en el cual el material es manejable y se puede moldear. Por norma general, este fraguado tiene una duración de 60 minutos, en los cuales se debe aprovechar para trabajar el material. Por esto mismo, es recomendable no preparar más cantidad de la necesaria, y así no desperdiciar el material.

Imagen: 123rf.com

 

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