Termostatos digitales para la calefacción

Termostatos digitales para la calefacción

Con la llegada del frío, el sistema de calefacción de las viviendas se convierte automáticamente en un aliado fundamental para la comodidad en el hogar. Mantener una temperatura agradable de manera constante, y poder programar la instalación para que se encienda o apague según nuestras necesidades (sobre todo, cuando no estamos en casa) es algo al alcance de cualquier usuario gracias a los termostatos digitales. Estos aparatos regulan y establecen la programación de la temperatura dirigiendo el funcionamiento de la caldera; en algunos casos, también se encargan de controlar los sistemas de aire acondicionado. Aunque son muy eficaces, hay que tener siempre en cuenta que estos aparatos disponen de un único sensor, de modo que su eficacia real se limita a la estancia donde están instalados, así que es recomendable colocarlos en aquella habitación donde se pase más tiempo. En el resto de los espacios, lo mejor es instalar válvulas termostáticas en los radiadores para poder controlarlos de manera individual. Cuando vayamos a adquirir un termostato digital para incorporarlo a nuestro sistema, hay que buscar uno que sea fácil de utilizar y cuya pantalla incluya la máxima información posible: temperatura actual y programada, hora, estado de la caldera y nivel de carga de las baterías, si las lleva. Una opción muy práctica es la de poder conservar la programación establecida cuando se agote la batería. Para sustituir un modelo antiguo de tipo analógico por uno digital no es necesario acudir a un profesional; es un trabajo sencillo que podemos realizar nosotros mismos. La conexión con la caldera se realiza mediante cables o a través de un receptor. Dicho termostato debe instalarse a una altura de entre 1,2 y 1,5 m, situándolo lo más lejos posible de fuentes directas de frío o calor, y lejos de la exposición al sol.

  • En primer lugar, cortaremos el suministro de corriente desconectando el interruptor general de la red eléctrica. Después procederemos a retirar la carcasa del modelo analógico.
  • A continuación, retiraremos con un destornillador los tornillos que fijan el termostato a la pared y desconectaremos los cables que lo unen a la red y a la caldera. 
  • El siguiente paso es fijar a la pared la base del nuevo termostato, y conectar los cables que han quedado sueltos; es fundamental leer atentamente las instrucciones del fabricante.  
  • Ya sólo queda colocar la nueva carcasa, encajándola bien sobre la base e introduciendo los tornillos de fijación. Terminaremos conectando de nuevo el interruptor general, y comprobaremos que el aparato funciona correctamente antes de empezar a programar el funcionamiento del sistema de calefacción.
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