Técnicas de pintura decorativa: trucos

Técnicas de pintura decorativa: trucos

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Los acabados de pintura decorativa suelen ser exclusivos de los auténticos profesionales. Hacer bien un estuco veneciano, un marmoleado (imitación de mármol), un dorado al agua o un ebonizado no es nada fácil, y la experiencia y los años de práctica son los que marcan la diferencia. Pero hay algunos trucos para obtener buenos resultados en distintas superficies, y aquí os dejo tres de ellos por si algún día os animáis…

Preparar bases de estuco o gesso
El estuco, también llamado gesso, es la base tradicional de muchos acabados decorativos: dorado al agua, estofado, temple, diversas imitaciones… Para prepararlo y aplicarlo sobre una tabla, pon primero a hidratar cola de conejo en perlas, en una proporción del 15% (1,5 partes de cola por 8,5 partes de agua, al peso). Deja que se hidrate durante la noche, pero antes echa unas gotitas de fenol (fungicida) en la mezcla para que no se estropee. Después, calienta la cola al baño María y, cuando se licúe, añade yeso mate (carbonato cálcico) poco a poco y sin revolver. Cuando asome una “montañita” de yeso sobre la cola, remueve y añade una cucharadita de miel. Aplica la mezcla en caliente y guárdala en la nevera.

Acabados sobre metal
Algunas técnicas decorativas, como los craquelados, las imitaciones de mármol o aquéllas que emulan al carey, la malaquita, el lapislázuli, etc., también se pueden realizar sobre metal. Pero antes hay que preparar bien el soporte, que, al no ser poroso, no suele agarrar bien. Para ello, lo mejor es dar sobre el metal (que estará limpio y sin rastros de óxido) dos manos de imprimación fosfatante; se puede encontrar en versiones de uno o dos componentes, siendo más resistentes las de dos. Después de aplicar la segunda mano, lija con lija nº 400 o lanilla de acero nº 000, y ya puedes empezar a decorar la pieza.

Barnices sin gota de polvo
Barnizar una superficie de manera que quede perfecta es mucho más complicado de lo que pueda parecer. Lo normal es que se nos llene de pelos que suelta la brocha, y de polvo y partículas que flotan en el aire. Evítalo de la siguiente manera: utiliza brochas de pelo natural y óptima calidad; filtra el barniz con una media cada vez que lo vayas a usar (rebájalo un poco con disolvente); cierra todas las ventanas para evitar corrientes; y coloca la superficie a barnizar rodeada de trapos húmedos. La humedad atrae al polvo y evitará que caiga sobre tu barnizado.

Imagen: Emagister.

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