Techos, por todo lo alto

Techos, por todo lo alto

Siempre solemos publicar post en este blog  relativos a materiales, suelos, paredes…por esta vez, alzaremos la vista y nos fijaremos en este protector integrante de nuestras viviendas: el techo. Los techos no sólo protegen de inclemencias meteorológicas, si no que suponen una parte fundamental en la arquitectura de nuestras viviendas. Así, existen diferentes tipologías que pueden resultar interesantes conocer:

Techos planos

Se definen como aquellos que tienen una inclinación menor de 10 º en plano horizontal. Son habituales en climas cálidos y secos pues, en un techo plano, el agua quedaría estancada y no drenaría. Así, tampoco son especialmente resistentes  a los huracanes, pero es la opción ideal para proporcionar a la vivienda espacios adicionales -como una terraza-, o como parte de las ampliaciones de edificación vertical.

Techos con pendiente

Este tipo de construcción abunda en aquellas zonas proclives  a recibir precipitaciones frecuentes. En función de la inclinación del techo, se requirará de un material más o menos drenante: a menor inclinación, mayor necesidad de emplear un material permeable. Así, cada material cuenta con su pendiente apropiada. Por ejemplo, la madera debe recibir una pendiente de 45º.

Techos curvos

Cúpulas, bóvedas, arcos…no sólo suponen un elemento arquitectónico atractivo, si no que son una opción ideal cuando se requiere de un plus de luminosidad. Por contra, estas construcciones no cuentan con una acústica satisfactoria, ni son válidas para zonas de movimientos sísmicos habituales.

 

 

 

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