Tacos de expansión y anclajes para paredes

Tacos de expansión y anclajes para paredes

Hoy vamos a dedicar esta sección a todos los amantes del bricolaje y a aquéllos a quienes les interese realizar pequeños trabajos en sus casas con los artículos que tenemos a nuestra disposición en las ferreterías. A nadie se le ocurriría llamar a un profesional para que le colgara un cuadro, ¿verdad? Entre otras cosas, porque no conozco ninguno que se dedique a estos menesteres (aunque visto cómo están las cosas, quizás habría que empezar a planteárselo…). Taladrar paredes y colocar anclajes para colgar lo que sea es una de las tareas básicas del hogar; nadie debería irse a vivir a su propia casa sin llevarse el taladro bajo el brazo. Pero no basta con hacer un agujero y meter la escarpia; esto es un error, y pronto comprobaremos cómo el agujero empieza a reblandecerse y deteriorarse, para terminar dejando caer el gancho. La manera de evitar este desaguisado es emplear los llamados tacos de expansión (“tacos” a secas,

Taco largo de montaje de FISCHER
Taco largo de montaje de FISCHER

 para los amigos). Estos curiosos artículos vieron la luz hace más de 30 años, cuando la casa Fischer sacaba su primer producto, el Taco S. La idea era a la vez sencilla y genial: una vaina de nailon dividida en dos lengüetas de bloqueo salientes, y provista de dientes exteriores de sujeción. A partir de entonces, y casi siempre liderados por la misma marca, los adelantos fueron constantes y se desarrollaron gran cantidad de modelos.

Las cargas ligeras o medias pueden colgarse sin problemas empleando tacos de nailon, de montaje rasante o a través. Son perfectos para tornillos rosca-madera o rosca-aglomerado. Si tienen dientes profundos, mucho mejor.

Las cargas mayores necesitan tacos especiales, como los de tipo químico. Muy versátiles y de gran rendimiento, consisten en una mezcla de mortero de resina de dos componentes con unas propiedades específicas: gran resistencia mecánica, mejor adherencia, consistencia fluida (para acceder a espacios estrechos) y buen comportamiento frente a la humedad.

Para materiales porosos: lo mejor es usar tacos con gran superficie de expansión o con unión por adherencia.

Para ladrillo macizo: sirve cualquier taco estándar, ya que este material presenta una espléndida capacidad de agarre.

Para ladrillo hueco y perforado: si se quiere colgar un peso considerable, los tacos tendrán que ser especiales para rellenar o trabar huecos, similares a los que se usan para placas ligeras.

Para hormigón: el hormigón puede ser normal o aligerado; para este último se suelen emplear tacos metálicos especiales, ya que es un material con menor capacidad de agarre.

Para placas y paneles (pladur, escayola…): como tienen baja resistencia, estos materiales necesitan tacos que transmitan la carga mediante trabado. Son tacos de alas o especiales para estos paneles, que forman una especie de nudo por detrás de las placas.

¿Quieres presupuestos para un trabajo como este?

2 COMENTARIOS

  1. Aunque no lo creas, hay gente que no sabe hacer este tipo de trabajos uno mismo, o como es en mi caso, lo hacemos a duras penas y con una gota de sudor en la frente 😛

    Lo que si no sabia, era que existían tantas formas de Fischers y modelos, yo pensaba que solo eran por el tamaño (ancho y largo) y no que venian para cada tipo de material.

    Todos los días se aprende algo jeje

    Saludos

  2. Admito que soy un poco terco para hacer este tipo de tareas hogareñas, pero ahora que leo lo que acabas de escribir, se me están planteando varios problemas que seguramente podré solucionar a través de la utilización de estos tacos.

    Sinceramente no sabía bien lo que significaba el nombre, pero al ver la imagen pude ilustrarme al respecto. Es similar al funcionamiento del anzuelo de pesca, que entra pero evita la salida… es un excelente método para que mis cuadros no se caigan, y con ellos la pared a pedazos.

    Me gustó el artículo, fue bastante informativo 🙂 incluso aprendí un poco de historia con él.

Deja un comentario