Restauración

Para los amantes del bricolaje especialmente hacendosos, hoy os traemos un truco de bricolaje sencillo, interesante y, sobre todo, útil. Se trata de un barniz casero que podrás aplicar a tus muebles para proteger y nutrir la madera.

¿Los ingredientes? Pues muy sencillo…

-1 litro de aceite de linaza (para hervir)

– Aguarrás

– Parafina

Preparación del barniz

Vamos a ello. Lo primero que hay que hacer es calentar la parafina al baño maría e ir incorporando lentamente el disolvente. Te rogamos máxima precaución en esta operación, pues el disolvente es altamente inflamable.  Por otro lado, hierve el aceite de linaza en otro cazo durante unos minutos. Finalmente, junta ambas mezclas hasta formar un conjunto homogéneo y deja enfriar.

Aplicación

Para su aplicación, es necesario que el mueble a tratar no cuente con ningún barniz sintético previo.  Hazte con un rodillo o pincel, y extiende el preparado por toda la superficie del mueble, de un modo uniforme. Si la madera a cubrir es excesivamente absorbente, aplica dos manos de barniz, eso sí, deberás esperar 24 horas entre la aplicación de una capa y otra.

Cuando haya trascurrido media hora tras la aplicación, elimina los excesos con un paño húmedo. Así evitarás que el preparado se acumule y se formen antiestéticas irregularidades.

Por útlimo, si deseas tu barniz con un toque de color, deberás proveerte de tierras de colores u óxidos aplicables a maderas. Así lograrás proteger tus muebles frente a las inclemencias meteorológicas, además de animarlas con un sutil efecto colorante.

Imagen: Amazonaws.com

 

 

 

Si estás pensando en colocar un pavimento en casa, existen algunas cuestiones que deberás saber antes de animarte a recubrir tus suelos. Pavimentos existen de muchos tipos, y se categorizan según su resistencia en duros, medios y blandos. En esta ocasión, vamos a ver las propiedades, ventajas y desventajas de la colocación y uso de pavimentos blandos. Estos se dividen en dos grandes grupos:

Pavimentos plásticos: De goma, vinílicos, termoplásticos…son aquellos cuyo principal material es el plástico. Son de colocación sencilla, resistentes y se limpia con falicidad. Se suelen encontrar en locales comerciales, suelos de oficinas. En nuestros hogares se suelen instalar en aquellas zonas en las que necesitamos un plus de limpieza, tales como cocinas y baños.

Pavimentos textiles. Habitualmente, se presentan en forma de moqueta y alfombrado. Pueden estar contituídos por:

Fibras químicas: Acetatos y celulosas.

Fibras sintéticas: Nylon, polyester…

Fibras  animales: Lana, pelo y pieles.

Fibras vegetales: Cáñamo, algodón…

Estos últimos son cálidos y bastante silenciosos. Su uso se limita a nuestros hogares y cuentan con poca presencia en entornos que requieran una gran afluencia de paso, tales como las grandes superficies y comercios. A pesar de sus agradables ventajas, cuentan con la dificultad de la limpieza: deberaás extremar las precauciones en higiene, pues son especialmente sensibles a las humedades y productos químicos, además de que en ellos proliferan la aparición de ácaros.

Si lo que tienes pensado es moquetar una superficie amplia, deberás ser especialmente mañoso en la colocación del material y, por supuesto, conocer perfectamente las prestaciones que te puede ofrecer cada una de las variedades del pavimento. Si quieres contar con un resultado inmejorable y disfrutar de tu nuevo pavimento, entra en TuManitas y pìde tu presupuesto. Es rápido sencillo y, lo mejor, gratis;)

Imagen: Pavimentosonline.com

 

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Una vez más, aunque hoy vaya a comentaros cosas acerca de una técnica para hacer vosotros mismos, no olvidéis que los trabajos con objetos valiosos (por su valor económico o sentimental) es mejor dejárselos a los profesionales; ellos os garantizan siempre un buen resultado, y al final, sale rentable encargarles los trabajos con total tranquilidad (¡buscadlos en TuManitas!). Dicho esto, hoy vamos a ver cómo podemos restaurar molduras de madera (de espejos, muebles, esculturas…) de forma rápida y económica.

Para recuperar una moldura que falta en un objeto, hay varias posibilidades. Puede hacerse adquiriendo un trozo de madera similar a la original y tallando la forma con gubias, formones, limas, lijas… Éste es un trabajo complicado, casi un arte, que no está al alcance de cualquiera. Una vez tallada la pieza hay que volverla a ajustar en su sitio, pegándola con cola blanca o adhesivo de montaje e introduciendo una espiga entre la pieza nueva y el original para asegurarnos de que no se desprenderá.

Otra opción es emplear masilla epoxi para madera. Esta masilla se vende por kilos (un kilo de masilla y otro de endurecedor) en almacenes de productos de restauración. Para manejarla sólo hay que mezclar ambos componentes al 50% y modelar la pieza deseada, que luego se fijará al original con una espiga y cola. Una vez seca, se puede tallar, lijar y teñir o policromar como si se tratase de madera. ¿Desventajas? Es muy cara y difícil de encontrar.

La tercera posibilidad es la más asequible, y también la que está más al alcance de la mano. Se trata de emplear masillas de celulosa para modelar, de las que se venden en tiendas de manualidades, bazares y centros comerciales para los trabajos de los niños. Son unas pastillas de masilla de color blanco o marrón rojizo (imitando a la arcilla), que se modelan con facilidad. Una vez reproducida la pieza, se debe pegar al original con una espiga y cola blanca. Cuando se seque, se puede tallar con cúter o bisturí, y también pintar, teñir, barnizar, dorar… ¡Una excelente opción!

Imagen: Gold Leaf Desgins.

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Hoy voy a dedicar el post a un campo apasionante: la restauración. Puede ser de muebles, de estructuras… ¡O incluso de casas! Pero restaurar algo significa siempre devolverle la vida, tal y como estaba o con un nuevo aspecto, y por eso esta actividad resulta tan fascinante. La madera es un material que puede resistir largo tiempo, incluso siglos, y por esta razón y muchas otras se ha empleado siempre para realizar muebles, carpinterías, estructuras, cubiertas y un largo etcétera. Pero muchas veces, las fibras de la madera se ven atacadas por la humedad, los elementos naturales o los insectos xilófagos (sobre todo, carcoma y termitas), y termina por debilitarse y quedarse acorchada.

Desinsectar la madera a fondo es fundamental en estos casos. Si se trata de un mueble u objeto de tamaño mediano, lo podemos hacer nosotros mismos inyectando en los agujeros un líquido matacarcomas y envolviendo el artículo en plástico durante un mes, bien precintado. Si lo hacemos en la primavera, cuando los insectos entran en fase reproductiva, tendremos más probabilidades de éxito. Las estructuras de los edificios son otro cantar; lo mejor en estos casos es llamar a una empresa para que desinsecte todos los elementos.

Una vez eliminada la causa del debilitamiento de la madera, es el momento de endurecerla. Ahí va un truco de restauradora: lo mejor es comprar una resina llamada Paraloid B-72 (se vende en tiendas y almacenes de productos de restauración), que se vende en forma de bolitas transparentes. Las bolitas se cubren con acetona, y al día siguiente el líquido resultante se rebaja con disolvente nitro, en una proporción de 7 partes de resina por 3 de disolvente. La mezcla se inyecta en la madera; cuando se seque, quedará perfectamente endurecida. ¡Garantizado!

Imagen / Seudexativa.org.

Una nueva edición de una sección que está teniendo bastante éxito entre nuestros lectores: los arreglos fáciles, trucos y consejos de bricolaje. En este caso, vamos a ver cómo se puede solucionar un problema muy común en todas las viviendas: eliminar o disimular en lo posible una quemadura en una mesa de madera.

Las quemaduras son las agresiones que peor soporta la madera, ya que el fuego destruye las fibras de la madera de forma irrecuperable. En estos casos sólo hay dos opciones: la primera es intentar decolorar la zona para recuperar en lo posible el tono más claro del material, y la segunda es retirar la zona quemada y rellenarla con un parche de madera, a ser posible de la misma especie, color y veta similar.

Decolorar una quemadura no es complicado, pero a veces los líquidos no lo consiguen. Para intentarlo, primero hay que lijar la zona hasta eliminar las fibras quemadas y la ceniza. A continuación se aplica agua oxigenada de 110 volúmenes (peróxido de hidrógeno) con un pincel barato encima de la mancha, para luego dejarla secar; esta operación hay que repetirla varias veces hasta que veamos que la mancha se decolora. El ácido oxálico también se suele emplear; se mezcla con agua hasta hacer una pasta que se pone sobre la zona afectada, y se deja que actúe para decolorar la zona quemada. Para terminar, hay que aclarar todo con agua limpia.

Si estos trucos no resultan, habrá que serrar la zona afectada y colocar en su lugar otro trozo de madera encolado. Éste es un trabajo difícil; si no os véis capaces, como siempre lo mejor seá acudir a un ebanista o restaurador profesional. Y para eso, ya sabéis dónde tenéis la mejor solución: ¡TuManitas es vuestra ayuda profesional!

¡Ellos sí que sabían...!
¡Ellos sí que sabían...!

Los buenos carpinteros saben que conseguir una unión bonita, discreta y resistente en madera o materiales derivados no es nada fácil. No pretendemos que te transformes inmediatamente en un profesional después de leer este post, pero sí que conozcas unos pequeños trucos y consejos para lograr que tus trabajos de bricolaje en madera te vayan quedando cada vez mejor. Y ya lo sabes: para trabajos importantes y perfectos, los profesionales de TuManitas están siempre a tu alcance a través de nuestra web.

Colas de milano

Son el ensamblaje por excelencia, por ejemplo, en los frontales de los cajones.  Los hay de dos tipos: vistos y ocultos. Los vistos se hacen serrando totalmente las formas trapezoidales (como las colas de los milanos) que se encajan entre sí; para hacer una unión de cola de milano oculta, hay que vaciar  la madera, de manera que la parte que queda a la vista no muestre las testas de las colas de milano de las tablas. Estas uniones se hacen con el serrote de costilla y un formón de buena calidad, bien afilado.

Tornillos avellanados

Primero se practica un agujero de diámetro menor que el del tornillo con una broca de madera. En segundo lugar, se introduce en el agujero otra broca del diámetro adecuado, taladrando con cuidado el mismo agujero para agrandarlo. Después, se coloca en el taladro una broca avellanadora, y se modifica la parte superior del agujero para darle una forma parecida a la de un embudo. Ya se puede introducir el tornillo; será mucho más fácil y su cabeza quedará enrasada con la superficie.

Ensamblajes con ranura y lengüeta

Si alguna vez quieres unir dos tablas de manera longitudinal, necesitarásuna sierra de mesa o una sierra circular fijada al banco de trabajo por su parte inferior, para que haga las veces de mesa de serrado. Pon una guía tope en la mesa para que la hoja de la sierra pase justo por el centro del canto de las tablas. Después, coloca la tabla de canto y empújala (con un trozo de madera para no cortarte) lentamente sobre la hoja en marcha, hasta hacer la ranura. Cuando los dos tableros estén ranurados, inserta entre ellos un listón de contrachapado con cola blanca.

Uniones atornilladas

¿Has unido dos tablas de madera con tornillos y no quieres que se vean las cabezas? Pues tienes dos opciones: húndelas y cúbrelas con pasta de madera, o, aún mejor, mete en el agujero (sobre la cabeza del tornillo hundida) un tapón de madera hecho con una espiga. Sierra el sobrante; la unión parecerá hecha con espigas. ¿Quieres que un tornillo nunca se vuelva a soltar? Pues antes de meterlo en la madera, mójalo en lejía. El producto hará que el metal se oxide y se enganche a la madera. Eso sí; esta unión ya no la podrás deshacer.

Imagen: Auggie Tolosa.

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A veces, alguno de nuestros muebles, puertas, encimeras, etc. necesita un buen barnizado, que sea resistente y quede bien pulido. Hace poco, un amigo que tiene un bar me preguntaba cómo podría barnizar la barra de manera que quedase resistente y duradera, para que le aguantara unos cuantos años más en buen estado. Por supuesto, mi primera respuesta es siempre la misma: merece la pena gastar un poco más en contratar a un buen profesional (¡y tampoco será tanto si se hace a través de TuManitas…!) que haga el trabajo con todas las garantías. Pero si lo que queremos barnizar no es algo tan expuesto a las malas condiciones como la barra de mi amigo, sino simplemente un mueble para el baño, unas sillas o una mesa de comedor, siempre podemos hacerlo nosotros mismos. Ahora bien: para que salga perfecto, prestad atención a estos consejos.

Cuando queráis hacer un acabado sobre madera y que os quede pulido, suave y liso, tendréis que sellar bien el poro de las tablas (y esto vale también para los tableros de DM, aglomerados…). Para ello hay varias opciones: se puede aplicar sobre la tabla dos manos de tapaporos rebajado con disolvente nitro al 50%, y pulir bien cada mano con lanilla de acero nº 000 una vez seca; se quita después el polvo y se empieza a trabajar. Otra opción es aplicar goma-laca, algo que también sirve para escayola; podeis usar goma-laca ya preparada, que se vende como tal, o en escamas, diluida con alcohol.

Rebajad un barniz incoloro brillante o satinado con un chorrito de disolvente, removed y filtradlo con una media. Aplicad tres manos sobre la tabla decorada, cruzando las pasadas y con una brocha de pelo natural. Lijad con lija nº 600 entre manos, y quitad el polvo. Después, seguid barnizando con una muñequilla de algodón de camiseta rellena de borra de lana, aplicando muy poco barniz y mojándola de vez en cuando en aguarrás. Podeis terminar lijando y dando cera incolora.

Barnizar una superficie de manera que quede perfecta es mucho más complicado de lo que pueda parecer. Lo normal es que se nos llene de pelos que suelta la brocha, y de polvo y partículas que flotan en el aire. Evitadlo de la siguiente manera: utilizando brochas de pelo natural y óptima calidad; filtrando el barniz con una media cada vez que lo vayas a usar (rebájalo un poco con disolvente); cerrando todas las ventanas para evitar corrientes; y colocando la superficie a barnizar (si no es grande y se puede hacer)

luis-de-garridoMi post de hoy versa sobre una de las mentes más concienciadas, ecológicamente hablando, de la arquitectura actual. Su nombre es Luis deGarrido, y se trata de un conocido arquitecto que recibió el premio al Arquitecto del Año en 2008. Hace unos años tuve la suerte de colaborar con él y su equipo, en la redacción de un reportaje sobre construcción y arquitectura sostenible para una revista. Entonces empecé a conocer su trayectoria y sus ideas, que realmente hablan de edificación sostenible considerada desde la base misma de los edificios.

“Una arquitectura Sostenible es aquella que garantiza el máximo nivel de bienestar y desarrollo de los ciudadanos y que posibilite igualmente el mayor grado de bienestar y desarrollo de las generaciones venideras, y su máxima integración en los ciclos vitales de la Naturaleza”. Son palabras del arquitecto, que datan ya del año 2006. Su filosofía indica que la arquitectura sostenible como tal debe basarse en cinco “pilares”, que son:
La optimización de los recursos y materiales,
La disminución del consumo energético y uso de energías renovables,
La disminución de residuos y emisiones,
La disminución del mantenimiento, explotación y uso de los edificios y,
El aumento de la calidad de vida de los ocupantes de los edificios.

Es de destacar cómo este profesional no sólo basa la arquitectura sostenible en la inserción de elementos como paneles solares, térmicos o fotovoltaicos (que ahora mismo están siendo obligatorios en la construcción de nuevos inmuebles, en una iniciativa que tiene muchos puntos oscuros o, cuando menos, discutibles…), sino más bien en el aprovechamiento de los recursos y los materiales. Sin ir más lejos, en una edición de Construmat presentó un prototipo de casa ecológica llamada R4 House, que estaba edificada a partir de materiales de derribo de las obras.

La disminución del consumo energético es también una de sus preocupaciones. La idea no es tanto (que también) obtener energía de fuentes renovables, sino gastar el mínimo posible, levantando edificios que aprovechen la iluminación y el calor del sol, y cuyos materiales y técnicas constructivas aumenten el aislamiento de las viviendas para evitar que el calor escape o que entre el frío.

Este tipo de figuras siempre estarán sujetas a la polémica y las críticas; pero en este caso, es de admirar que algunos profesionales se dediquen realmente a construir edificios sostenibles y duraderos, y no tantas obras monumentales y megalíticas que quedan muy bien en las postales, pero que a los ciudadanos de a pie no nos sirven de mucho.

Si os interesa la obra de Luis de Garrido, podéis entrar en su web para conocer todos sus proyectos. Seguro que no os va a decepcionar.

http://www.luisdegarrido.com/contenido.html

En alguna ocasión os he hablado en este espacio que compartimos entre todos de los diferentes suelos de tarima de madera, y también, en una ocasión, os conté cómo colocar un suelo de tarima con sistema de clic (suele tratarse casi siempre de suelos laminados). Pero si en vuestra vivienda tenéis la suerte de contar con un precioso pavimento de parqué en madera maciza, no os quepa ninguna duda de que os merecerá la pena recuperarlo y restaurarlo para que luzca en todo su esplendor. La madera de buena calidad, bien acuchillada y barnizada, confiere a las viviendas un encanto inigualable y es, además, un artículo de lujo de que, desgraciadamente, los pisos y casas empiezan a carecer.

Aunque en nuestra página web podéis encontrar barnizadores y acuchilladores profesionales que os harán el trabajo a un precio estupendo y con todas las garantías posibles en cuanto calidad y resultados, para todos aquéllos a quienes os interese conocer cómo se hace este tipo de trabajos (y para los más valientes que se atrevan a llevarlos a cabo), a continuación os detallaré cuál es el procedimiento. Todo comienza con un buen acuchillado; para hacerlo, es fundamental hacerse con unas cuchillas de muy buena calidad y bien afiladas. Algunas disponen de dos empuñaduras, al estilo de los cepillos de carpintero, para que sea más fácil utilizarlas.

La madera se acuchilla en el sentido de la veta y nunca a través. Cuando lleguemos a las esquinas, es importante ser muy meticulosos y detallistas para no encontrarnos desagradables sorpresas cuando estemos barnizando.

Una vez terminado el acuchillado, es fundamental someter a la madera a un intenso lijado (con una lijadora orbital, por ejemplo, provista de un papel de lija del nº 80, para rematar con uno del nº 120). Eliminarás el polvo a fondo frotando el suelo con un cepillo de raíz y una solución de detergente no ácido y agua, en una proporción de 1/5. Aclara con agua limpia y enjuaga bien el suelo; déjalo secar a fondo, con las ventanas abiertas.

Para barnizar, emplea un barniz especial de poliruetano para suelos, y una brocha plana, ancha y de pelo natural (el dinero que gastes en ella estará bien invertido). Cuando el barniz esté seco, pasa una lija del nº 120 de manera superficial, retira el polvo y repite el proceso de barnizado y lijado dos veces más.

Este mes de agosto he pasado la segunda quincena en la casa que me compré hace unos cinco años, situada en un precioso paraje de Cantabria, a medio camino entre el monte y el mar. Se trata de una antigua vivienda-cuadra completamente rehabilitada, a partir de unas ruinas nada prometedoras. Hoy es una casa grande, acogedora y arreglada con todo detalle, con un estupendo jardín, buenas comunicaciones y unas vistas inmejorables; pero cuando la compramos, nadie la miraba con buenos ojos…

Ese suele ser el problema de los consumidores, sobre todo en lo que se refiere a la vivienda: todo el mundo apuesta por comprar cosas nuevas, y las viejas se dejan de lado, aunque resulten más baratas y con más posibilidades. La crisis que actualmente estamos sufriendo tiene mucho que ver con esa actitud de comprar y consumir artículos nuevos sin medida, y sin importarnos su precio (sobre todo, teniendo en cuenta que, hace poco tiempo, los bancos ofrecían financiación sin límites…). Pero los tiempos han cambiado de repente, y ahora mismo el futuro de la construcción y de aquéllos que quieran comprarse una casa pasa casi necesariamente por la rehabilitación. Los precios han caído en picado; en este mismo paraje donde yo tengo mi casa, las viviendas viejas para restaurar estaban hace tres años a precios inalcanzables, mientras que ahora mismo se pueden conseguir por sólo 90.000 (para arreglar; pero aún así, salen más baratas y son mucho más atractivas y acogedoras que los típicos chalets de urbanización). Además, los profesionales del sector están ofreciendo, más que nunca, precios estupendos para sus trabajos (¡no hay más que ver TuManitas, nuestra página web…!).

Es el momento de pensar en recuperar lo antiguo (que no lo viejo) y saber valorar todo lo que estas casas tienen de bueno: estupendos enclaves, mucho terreno (aunque sea rústico, nos garantiza que nadie construirá alrededor de nuestra casa), muros de piedra de grosor considerable, agua de manantiales, árboles con muchos años… Nosotros estamos muy satisfechos de nuestra compra, y muy orgullosos de la casa en la que se ha convertido aquella espantosa ruina. Desde aquí, os lo aseguro: la rehabilitación es el futuro para todos.