Restauración

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Cuando alquilas o compras una vivienda podemos encontrarnos con los armarios empotrados y puertas deterioradas o simplemente no nos gusta su color, por que claro, son las puertas y muebles de madera los que más se ven afectados por el paso del tiempo y en éstos casos tienes dos opciones: cambiarlos o renovarlos. Si tu opción es la segunda, verás que aplicando un lacado de pintura tus muebles y puertas de tu hogar volverán a verse como nuevos.

Comoda nogal

Los muebles antiguos son joyas que es importante conservar por muchos motivos. Por un lado suelen tener un componente sentimental, ya que a menudo son heredados. Además son muy decorativos y nunca pasan de moda, y por si fuera poco también suponen una inversión: si están bien cuidados, su valor va aumentando con el tiempo. Por estas razones es importante que se encuentren en buenas condiciones, llevándolos a restaurar si es necesario. Aunque hay pequeños desperfectos que podemos arreglar nosotros mismos…

El cemento blanco es uno de los materiales más empleados en aquellos trabajos que requieran un acabado fino y pulido, pero sin renunciar a la resistencia. Especialmente empleado en trabajos de alicatado y solado, el cemento blanco adquiere su tonalidad gracias a la ausencia del óxido de hierro. Es muy utilizado en los trabajos ornamentales y también en los decorativos, puesto que si lo juntamos con otros pigmentos, podemos obtener unos coloridos resultados.

Otra curiosidad más: Se diferencia de otros cementos en el proceso de molienda, es decir, el polvo de su preparación está reducido a partículas muy finas, que aportan una textura menos rugosa y más pulida. Su similitud con la apariencia del yeso es alta, no obstante, el cemento blanco presenta una mayor resistencia.

Como particularidad adicional, una de las peculiaridades del cemento es su tiempo de fraguado, en el cual el material es manejable y se puede moldear. Por norma general, este fraguado tiene una duración de 60 minutos, en los cuales se debe aprovechar para trabajar el material. Por esto mismo, es recomendable no preparar más cantidad de la necesaria, y así no desperdiciar el material.

Imagen: 123rf.com

 

Si estás pensando en dar un cambio de imagen a tus muebles, existe un sencillo truco que puedes llevar a cabo para dar un toque diferente a tu hogar. Si ya has descartado la opción de la pintura, ¿porqué no forrar el interior de los armarios?.

En TuManitas.com publicamos muy frecuentemente este trabajo. Y es que es una técnica bastante recurrida si ya te has cansado de ver siempre el mismo interior. Las posibilidades son múltiples: papel, melamina y otros materiales sintéticos te ayudarán a dar a los interiores ese estilo personal que buscas. Pero no sólo eso, temporada tras temporada las tendencias cambian, y hay resultados tan espectaculares como tentadores. ¿Quieres conocerlos?. Te los contamos!.

Por norma general, son los armarios empotrados los que suelen ser sujeto de este cambio. Elige el papel pintado que más te guste y comienza forrando el fondo, siguiendo de los laterales, suelo y techo. Procura que los cortes de los paños de papel sean en recto, así te asegurarás de que el dibuje case, y no se produzca ese indeseado salto en el diseño.

La parte más complicada suelen ser los cantos y las esquinas. Si fuera necesario, hazte con unas cuantas cantoneras que se adapten bien. Así esconderás los desperfectos bajo de ellas. Otro truco: los papeles claros darán más impresión de amplitud y luminosidad a tu armario. ¿A quién no le gusta contar con un ropero de mayor dimensión?.

Y si deseas hilar más fino, el último grito son las cajoneras pequeñas, especiales para complementos como bisutería o calzado. En las tiendas especializadas venden baldas de diversos tamaños, las cuales, con un poco de maña, podrás encajar dentro de tu armario.

Desde nuestro blog te animamos a dar un giro a tu hogar con este pequeño detalle. Y recuerda que lo mejor es contar con la tranquilidad de un acabado profesional. ¡Publica tu trabajo en TuManitas.com!.

Imagen: Marzua.blogspot.com

En muchas de nuestras viviendas disponemos de barandilla o pasamanos de madera expuestos a la intemperie. Tras el transcurso del tiempo, las inclemencias meteorológicas deterioran notablemente la pintura y la madera, abombando la superficie de la misma, cuarteándola e hinchándola.

Mejorar el aspecto de esta barandilla será fácil si llevamos a cabo unos sencillos pasos. Sólo tienes que armarte de una lija de grano medio, barniz y pintura. Si fuera necesario sustitur algún tramo, deberás hacerte con un repuesto de la zona en cuestión.

Primero, hay que examinar el estado de la superficie. Si cuenta con alguna irregularidad, podremos rellenarla con masilla especial para madera. La finalidad es  dejar una superficie lisa y uniforme, sobre la cual podamos trabajar. A continuación, lijaremos la superficie ayudándonos de una lija de grano medio. Con esta operación, eliminaremos los posibles restos de pintura antigua y dejaremos la superficie lista para aplicar una capa de selladora sintética. Después que esta primera capa seque, volveremos a lijar la zona.

Para terminar, contamos con dos opciones: o bien aplicamos una capa de pintura de color,  para darte un toque más estético, o bien aplicamos una capa de barniz, para abrillantar la madera. En cualquiera de los casos, la operación de barnizar la madera deberá ser repetida a cada entrada del otoño, cuando la madera ha sufrido daños por los rayos del sol y requiere una preparación de cara a las bajas temperaturas.

Imagen: 123rf.com

¿Vives en el mismo hogar desde hace años?. Entonces, probablemente tú también te hayas cansado de ver siempre las mismas puertas. Estas son un elemento que no suelen  cambiarse con frecuencia y al que no se les presta mucha atención: aceptamos sin más su presencia y, de invertir en decoración, no valoramos la posibilidad de cambiarlas. Y es que lo cierto es que las puertas que guarden cierto sentido por la estética no son muy económicas. La economía familiar no anda como para ir haciendo excesos, así que una vez más, vamos a sacar al manitas que llevamos dentro para, con un poco de ánimo y mucho de pericia, poder darle un aire renovado a las puertas de nuestro hogar.

Primero de todo, observa esa puerta que te molesta ver por su denostado acabado y comtempla las opciones.

– Fotomural: Existen fotomurales específicos para puertas, creados a tal efecto para respetar sus proporciones y cerradura. Cubren la totalidad de la superficie de la puerta, son fáciles de instalar y más aún de retirar (esta opción es especialmente interesante si vives de alquiler y no deseas invertir gran cantidad de dinero en soluciones).

– Vinilos: Si la superficie de la puerta aún está medianamente visible, tal vez puedas arreglarla con unos sencillos vinilos. Estos tienen menos cobertura que un fotomural, así que opta por ellos si lo que has de disimular son unos sutiles desperfectos.

– Masillar y lijar: En cualquiera de las opciones que elijas, recuerda que la superficie de la puerta debe ser lisa, de no ser así, los resultados pueden ser desastrosos. Para ello escudríñala minuciosamente en busca de huecos que rellenar con masilla, y tras su secado, lija la superficie para dejarla uniforme.

Si realmente quieres dar un cambio radical a tu puerta, interésate por conseguir nuevas manillas y picaportes. Aunque pueda parecer un detalle ínfimo, el aspecto mejorará notablemente.

– Pintar: Si las opciones de fotomurales, vinilos y picaportes no te convencen, tal vez lo mejor sea renovar tu puerta mediante pintura. En el mercado existen una oferta muy amplia de pinturas de diferentes acabados (lacados, satiandos, mates…) que renovarán por completo su aspecto. Para pintarla y dejarla en perfectas condiciones, deberás desintalar la puerta, esto es, sacarla de su marco para posarla sobre un caballete y operar así con mayor comodidad. Recuerda siempre aplicar previamente una capa de imprimación, para que  la pintura se adhiera mejor y prolongue sus resultados durante más tiempo.

Imagen: Hogar.mapfre.com

Desde que en TuManitas.com creamos la categoría Tapicería y Cortinas, hemos recibido multitud de trabajos relativos a esta actividad profesional. Entre ellos, los trabajos sobre el tapizado de sillas y sofás han sido los más frecuentes. El tapiz no sólo ayuda a dar un aire renovado a nuestros muebles, si no que también lo protegerán de los golpes y el desgaste ocasionado por su uso.

La pregunta, entonces, es predecible: ¿qué tipo de tapiz es el más adecuado para mi sofá?. En este caso, vamos a ahondar un poco más en esa cuestión. Hagamos una aproximación a las pautas que deberás de tener en cuenta si tú también te animas a dar un giro a la apariencia de tu hogar.

Entre todas las variables que intervienen para elegir un tapiz encontramos el diseño (textura, color…), calidad y durabilidad. Estas dos últimas son especialmente importantes. Es posible que te decantes por los tapices más económicos existentes en el mercado, pero deberás saber que estos se desgastan mucho antes, malogrando el efecto deseado. La calidad de un tapiz se mide en frotes, es decir, el número de frotaciones que puede recibir el tapiz manteniéndose en perfectas condiciones. Los textiles aptos para tapicería soportan más de 30.000 frotes.

Lo segundo que has de tener en cuenta es el uso que le vas a dar al mueble. No es lo mismo el sofá donde descansas que tapizar la encimera de una cómoda. Por eso, en función de la frecuencia de uso, deberás optar por un tapiz más resistente, pudiéndote permitir la licencia de emplear uno menos resistente pero más decorativo si se trata de un mueble de poco uso.

Además de esto, deberás de interesarte por el tratamiento previo que ha recibido el textil. Los tratamientos ignífugos son indispensables, junto con los antimanachas. Los tapices claros deberán contar con esto último, pues así evitarás que el tapiz quede manchado y afee su aspecto.

Por último, recuerda que es preferible invertir un poco más de dinero y optar por un textil de calidad. Así, lograrás amortizar tu presupuesto por mucho más tiempo!.

Imagen: Redecorando.com

 

Alcolchados, vinílicos, autoadhesivos…papeles pintados hay de todos tipos y maneras. Pero, ¿conoces realmente las características de cada uno?, ¿cuál es el más adecuado para tu hogar?, ¿qué prestaciones te dará cada uno?. Si continúas leyendo, haremos un viaje a las profundidades de este apasionante mundo. Un dos, tres…splash!

Papeles de revestimiento: Si estás interesado en empapelar una pared y esta es irregular, lo mejor es igualar esas imperfecciones con un papel de revestimiento. Así lograrás una superficie plana y obtendrás mejores resultados.

Papeles alcolchados: Grueso y esponjoso. Se emplea con la misma finalidad que el anterior: reducir las irregularidades de las paredes. Aún así, son muchos que lo eligen por los interesantes efectos que se consiguen con él.

Papeles pintables: Si, sí, como lees. Existen papeles de material traslúcidos que se pueden pintar. ¿Y todo esto para qué ayuda?. Pues muy fácil. Si te cansas del color del papel, pintas por encima y listo. Si eres de gusto incierto o tiendes a aburrirte de tu entorno, esta es la mejor opción. Además, siempre podrás demostrar tus dotes como manitas. Todo un acierto!.

Papeles de corcho: Como bien indica su nombre, este papel contiene una capa de este material. Aisla ligeramente del sonido, aunque su mayor cualidad es la textura que presta. Especialmente indicado si tienes debilidad por los acabados rústicos.

Papeles de fibras textiles: Si deseas añadir un plus de exclusividad y sofisticación a tu decoración, opta por este papel. Eso sí, deberás ser ducho en la materia, pues su colocación es más compleja que los papeles convencionales.

Papeles autoadhesivos: Te falta pericia a la hora de empapelar?. Opta por los papeles autoadhesivos. Se trata de una solución que incluye una parte ya encolada, por lo que te librarás de la tarea de aplicar la cola. Una solución rápida, sencilla y, sobre todo, higiénica.

Papeles vinílicos: Un clásico de los clásicos en baños y cocina. El papel vinílico comprende una parte forrada en plástico o vinilo, por lo que aguanta la humedad y está especialmente recomendado para aquellas estancias que requieran de una limpieza más frecuente.

Papeles grofados: Incluye una capa de barniz para dotarles de diferentes texturas. Eso sí, no deberás elegirlo si buscas impermeabilización.

Palepes texturados: Si te gusta jugar con tu decoración, en el mercado existen multitud de texturas que podrás incoporar en tu hogar y lograr interesantes efectos.

Sea cual sea la decisión que hayas tomado, te recomendamos que dejes este trabajo en manos de profesionales. Bajo estas líneas figura un formulario para que pidas tu presupuesto. Ni te imaginas lo que puedes llegar a ahorrar!

 

 

 

Que en la construcción se emplean multitud de materiales y de componentes no es ninguna novedad. Ahora bien, lo que sí lo es novedoso es lograr que los materiales sean ecológicos o, en su defecto, el proceso de fabricación sea más limpio. Así, ingenieros y arquitectos se han puesto manos a la obra (nunca mejor dicho) para llegar a soluciones más implicadas con la sostenibilidad, con las mismas prestaciones y, en ocasiones, con mayor durabilidad.

Grava a partir de demoliciones

La habitual escena del edificio derrumbado y sus consecuentes escombros es mucho más alentadora de lo que parece. Al día de hoy, ese material malogrado se reutiliza. A través de un tratamiento especial, es reconvertido en gravilla y arena para formar cemento, el que a su vez será el amalgama base para levantar otras estructuras públicas. Sorprendente, ¿verdad?. Por cierto, la primera obra pública de estas características se trata de un puente en Valencia, inaugurado en 2009.

Reutilizar neumáticos para crear asfalto

Así mismo, algunas innovadoras empresas, tal es el caso de Guerola, está empleando otros elementos menos contaminantes para la fabricación del asfalto. Su idea es más ingeniosa: emplean neumáticos utilizados para lograr el color oscuro que revestirá las carreteras españolas. Antiguamente se quemaba combustible para lograrlo, suponiendo un extra de poluicón en nuestra atmófera. Hemos avanzado, ¿verdad?.

La nanotecnología, una gran aliada

La nanotecnología es la ciencia que trabaja en la manipulación de materiales a escala de átomos. A través del uso de esta ciencia, se están remplazando elementos utilizados en la fabricación de cemento, por otros menos dañinos para el ecosistema. Todavía nos encontramos en la etapa de pruebas, pero ¿es posible tener algún día un cemento 100 % ecológico?. El tiempo dirá!

 

Si eres un seguidor de las grandes tendencias o un manitas experto en filigranas, tal vez te hayan encomiado un bello trabajo de muebles que requiere tanta pericia como paciencia: realizar un mosaico.

El mosaico es un tipo de revestimiento que ha estado presente en el hogar de los adinerados desde tiempos inmemoriales: las casas patricias del antiguo imperio romano ya advirtieron de su belleza y sus múltiples posibilidades decorativas. También los jeques árabes, quien no dudaron en incorporarlo a las composiciones ornamentales de palacio.

Pasado el tiempo, un mosáico es accesible a todo el mundo. Bien es cierto que su precio es elevado, entonces, ¿por qué no lo hacemos nosotros mismos?.

Lo que vas a necesitar es:

Definir la superficie sobre la que quieres situarlo (bien sea pared, encimera, mesa, silla…). Ten en cuenta el uso que vas a darle ( interior o exterior).

Tablero hidrófugo, de dimensiones similares a la superficie a revestir.

Teselas de gresite o baldosas viejas partidas. También existe la opción de comprar las piezas ya preparadas. Esta especial es especialmente interesante ya que, para lograr un acabado uniforme, será necesario que todas las piezas cuenten con el mismo grosor. Un resultado de superficie irregular puede resultar desastroso.

Cemento-cola (de colores, si así lo deseamos) y llana para aplicarlo.

Espátula, martillo y trapo.

Manos a la obra!

Comprueba las teselas.  Si son baldosas antiguas, probablemente cuenten con algo de cemento en su parte posterior. Asegúrate de quitarla.  Si por el contrario los tamaños son muy dispares, acaba de romperlas colocándolas dentro de un trapo y golpeando con un martillo.

Mezcla el cemento-cola con agua y extiéndolo sobre la superficie que deseas revestir ayudándote con la llana. Posteriormente, deberás seleccionar las piezas que deseas colocar, teniendo prudencia por lograr un estético y armonioso acabado.

Deja secar durante 24 horas, plazo en el cual no deberás manipular la zona. Transcurrido este tiempo, rellena  juntas con cemento cola restante. Esto aumentará la fijación, le otorgará un acabado uniforme y eviitará que el exceso de impurezas se deposite en los huecos.

Si quieres acabar de rizar el rizo, aplica un barniz que proteja el material y acabe de fijar los elementos a su superficie.

Buen trabajo!