Paredes de yeso

humedadLos problemas de humedad, sobre todo durante determinadas épocas del año y en zonas lluviosas, pueden convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para aquéllos que los sufren. Las humedades pueden ser de tres tipos distintos, dependiendo de su origen: por capilaridad, condensación y filtración. Todas ellas terminan generando manchas, goteras y eflorescencias (aparición de salitre en forma de cristales en las superficies; también pueden surgir eflorescencias de moho en paredes y techos. Cuando tenemos un problema de humedad, lo primero que hay que hacer es conocer su origen; aunque en ocasiones es evidente (puede que el agua se filtre por una ventana o una puerta, o que veamos que el vapor se condensa en los cristales), la mayoría de las veces es necesario acudir a una empresa profesional para que, con unos aparatos llamados higrómetros (medidores de humedad), comprueben la gravedad del caso. También llegarán a conocer la fuente de la humedad, paso fundamental para erradicarla. Las humedades más conflictivas son las que aparecen por capilaridad; en estos casos, el agua parte del subsuelo y asciende por los capilares de los cimientos hasta surgir por la pared en forma de manchas. Los tratamientos que se aplican en este casos son variados, desde la inyección de resinas especiales a través de tolvas en una serie de agujeros practicados en la pared (las resinas se endurecen en el interior del muro, creando una barrera que impide el avance de la humedad), hasta los modernos tratamientos por electro-ósmosis, que invierten la polaridad entre suelo y pared,  haciendo que el agua ionizada descienda de nuevo por el muro hacia el subsuelo. Los problemas de humedad por filtración pueden solucionarse sin problemas sellando la zona por donde el agua se filtra (a veces es necesario revestir la fachada de la vivienda con algún tipo de material para detener el avance del agua) y tratando después la pared interior con productos que eliminen el salitre, el moho y favorezcan el agarre de la pintura. En cuanto a la condensación de agua, suele estar provocada por puentes térmicos (en las ventanas, cuando la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior es mucha, el vapor de agua del interior se condensa en el cristal en forma de vaho o gotas); la solución, en este caso, consiste en cambiar los cerramientos por otros con sistema de RPT (rotura del puente térmico). Otra opción es acudir a un profesional para que haga una serie de agujeros alrededor de las ventanas e inyecte en ellos algún producto aislante expandible que refuerce el aislamiento de la pared. Los sistemas de electro-ósmosis también se aplican en estos dos últimos casos (para saber más sobre este tema se puede acudir a la página web de la empresa especializada Humicontrol: www.humicontrol.es). 

Tras experimentar un esplendor sin igual en los años 60 y 70 (¿quién no recuerda las paredes de las casas cubiertas de motivos psicodélicos o románticas flores?), el papel pintado cayó en el olvido y el rechazo durante muchos años. Nadie quería empapelar sus paredes; los motivos estaban pasados de moda y los revestimientos no eran de buena calidad, desprendiéndose y ensuciándose con el tiempo. Pero desde hace cuatro o cinco años, las últimas tendencias decorativas han recuperado los empapelados y los han actualizado con nuevos diseños y materiales, hasta el extremo de ser los protagonistas absolutos de muestras como Casa Decor o Casa Pasarela, en las que se expone lo último en decoración de interiores.Los tipos de papel son muchos y muy variados, dependiendo de su composición o de la impresión que lleven. El papel gofrado es el más corriente, formado por una sola capa; son poco resistentes y pueden ser lisos, estampados o con efectos de veladuras. Se pegan a la pared con cola corriente de empapelar. Más fuertes y duraderos son los vinílicos, actualmente los más vendidos; llevan una capa protectora de vinilo (PVC) que hace que su superficie sea lavable, por lo que resultan adecuados para cocinas y baños. Se pegan siempre con adhesivo especial. Los papeles de tela (también vinílicos) son una novedad interesante; el papel en sí no es más que el soporte sobre el que se fija la tela, normalmente de algodón o sintética. Llevan un tratamiento antimanchas para protegerlos. Por último, están las variedades pintables, que pueden imitar a la pizarra (para, por ejemplo, que los niños las decoren con tizas en su habitación), o con gofrados (relieves en blanco) que luego pueden colorearse dando una fina capa de veladura.Los rollos de papel suelen tener unas medidas de 52 cm de ancho por 10,05 m de largo. A la hora de calcular los rollos necesarios para empapelar una habitación, hay que dividir el perímetro de ésta por el ancho del rollo. Después se procederá a dividir la longitud del rollo por la altura de la pared, para calcular el número de tiras que salen de cada rollo (hay que añadir 10 cm de más por cada lado si el papel lleva un estampado que haya que coordinar). Para terminar, se divide la primera cifra obtenida entre la segunda para conocer el número total de rollos. Es recomendable comprar algún rollo de más por si se nos estropea parte del papel o para realizar arreglos en el futuro.

pinturas

Bajo el nombre genérico de “pintura” encontramos en los centros comerciales y almacenes especializados gran cantidad de productos, cuya inmensa variedad puede llevar al usuario a la confusión. Por este motivo, antes de decidirse a pintar una pared, las puertas o un mueble, es preciso conocer todos los productos que tenemos a nuestra disposición y para qué aplicaciones está pensado cada uno.
De manera genérica, podemos distinguir tres tipos:
Pinturas con base agua. Dentro de este campo entran las de tipo vinílico, acrílico, plásticos y temples. Se disuelven y limpian con agua, secan rápido y desprenden poco olor. Las pinturas plásticas son adecuadas para pintar paredes y techos; son lavables y fáciles de manejar. Los temples también sirven para paredes y techos, pero son más complicados de usar y es mejor dejar su uso a los profesionales. En cuanto a los esmaltes acrílicos, se utilizan principalmente para decorar muebles, puertas, vallas… Los hay especiales para todo tipo de superficies, incluido el metal, y aptos para exterior e interior.
Pinturas con base aceite. Son los esmaltes sintéticos, los esmaltes-laca y las pinturas para metal. También se incluyen en este campo algunas pinturas para paredes que frenan el avance de la humedad. Estos productos tardan más en secar que los de base agua, y no se suelen recomendar para pintar paredes ni techos, ya que son más engorrosos de utilizar y desprenden olores fuertes. Se limpian y rebajan con aguarrás o disolventes específicos. Los esmaltes sintéticos pueden ser mates o brillantes, y destacan por su extrema resistencia; los esmaltes-laca, de tipo satinado, ofrecen gran variedad de tonalidades y proporcionan un acabado sedoso, que se logra a base de aplicar varias manos de producto con rodillo de esmaltar, lijando entre capas. En cuanto a las pinturas para metal, pueden ser de tipo “directo al metal” (no necesitan imprimación previa y atajan la acción del óxido), martelé o efecto forja.
– Pinturas epoxi. Son productos de dos componentes, que proporcionan la mayor resistencia posible en una pintura. Al mezclar la pintura con el catalizador en la proporción que indica el envase, se produce una reacción química que proporciona la máxima dureza al acabado. Estas pinturas son caras y tienen un tiempo de uso limitado (transcurridas unas horas después de mezclarlas se endurecen), por lo que sólo se deben utilizar para casos puntuales: suelos, alicatados o superficies cerámicas, como sanitarios o bañeras.

casas aisladas aislamiento

El frío está llegando a nuestros hogares y, después de tantas horas de sol y calor, un buen día nos encontramos poniéndonos el jersey y los calcetines, y planteándonos si habrá llegado ya el momento de encender la calefacción. Antes de tomar esta decisión, debemos considerar si el aislamiento de nuestra casa es realmente eficiente, ya que, en caso contrario, la energía (y el coste económico que conlleva) se escapará por todas las rendijas y hará que consumamos mucha más de la necesaria para calentar nuestra vivienda.
Los puntos claves a considerar son las paredes, los suelos, las puertas y ventanas y los techos. Cuando una casa no está correctamente aislada, los síntomas que presenta son muy evidentes: hay fuertes corrientes de aire, los marcos de las ventanas están húmedos y los cristales fríos, la calefacción parece no calentar lo suficiente (esto ocurre porque el calor se va) y, en ocasiones extremas, aparecen manchas de humedad en paredes y techos. Por otra parte, las casas con cierta antigüedad son más proclives a presentar deficiencias de aislamiento, ya que las normativas en esta materia de hace años no eran tan estrictas como las actuales.
La presencia de humedad en los marcos de las ventanas es señal inequívoca de la existencia de un puente térmico. Se produce por la diferencia entre el frío del exterior y el calor del interior de la casa; al entrar en contacto a través del cristal, la humedad se condensa y se deposita en el marco en forma de gotitas de agua. Para solucionar este problema hay que colocar siempre cerramientos con doble acristalamiento y rotura de puente térmico, aunque nos cuesten un poco más.
Las corrientes de aire son más sencillas de solucionar. En los centros de bricolaje se pueden comprar burletes para las ventanas y plintos para las puertas, que detendrán la circulación del aire por las rendijas. Los burletes de caucho son de mejor calidad que los de espuma; para colocarlos, hay que medir antes el perímetro de la ventana, cortar después una tira y empezar a pegarla por una de las esquinas. Para obtener la máxima protección lo mejor es pegar las tiras enfrentadas, mirando hacia afuera en la parte fija de la ventana y hacia dentro en la hoja o parte móvil.
Cuando una pared exterior deja pasar frío y humedad a través de su estructura, lo ideal es trasdosarla; es decir, levantar por el interior un doble tabique ligero, formando una cámara de unos 10 cm entre ambas paredes. Dicha cámara puede rellenarse con lana de roca forrada con una barrera de vapor (para evitar el acceso de la humedad); el tabique se puede levantar con pladur y perfilería metálica, o con losetas de yeso o escayola. No es una reforma complicada, ya que se trata de construcción en seco; un buen profesional realizará un trabajo limpio y rápido. Aunque se pierdan unos centímetros de espacio en la habitación, la mejora en cuanto a confortabilidad está garantizada.
Una vivienda perfectamente aislada es saludable, cómoda, ecológica y favorece el ahorro de energía. La mejor solución para nuestro confort y nuestro bolsillo.

pintura decorativa

Hace años solamente teníamos dos opciones para decorar las paredes de nuestras casas: el socorrido gotelé y los acabados lisos, casi siempre pintados al temple. Actualmente las cosas han cambiado mucho; los estucos y las paredes de tipo rústico han dejado de ser patrimonio exclusivo de unos cuantos afortunados, y gracias a una gran cantidad de materiales que las firmas de pintura más importantes ponen a nuestra disposición, podemos decorar nuestras paredes con acabados dignos de una villa toscana. Estos revestimientos reciben muchos nombres: tierras florentinas, estucos venecianos, rústicos… Por lo general se componen de dos partes: una base que crea la textura (cuando es necesaria) y aporta un tono de fondo, y una capa superior semitransparente que enriquece las tonalidades y, en muchos casos, aporta brillo y protección. Los resultados pueden ser de muchos tipos: desde un acabado de tacto liso pero con un color que hace aguas, hasta una pared de tipo rústico que simula un encalado a la antigua, realizado con llana y coloreado en masa (los pigmentos se incorporan al material para dar color, sin necesidad de pintar después),
Para obtener un resultado perfecto en la aplicación de estas pinturas es necesaria cierta habilidad y experiencia; los profesionales son los más indicados para realizarla. Pero si sólo queremos decorar una pared o un espacio no muy grande, podemos arriesgarnos a hacerlo nosotros mismos. Es conveniente “ensayar” primero sobre una tabla grande para asegurarnos de que el efecto es el que queremos conseguir. Algunos materiales vienen ya listos para su aplicación, mientras que otros hay que mezclarlos con el agua y los pigmentos para prepararlos. Los acabados rústicos con textura suelen extenderse con llana o espátula, mientras que las pinturas se suelen aplicar con una brocha ancha y plana de buena calidad, un trapo o una esponja natural (dependiendo del efecto que queramos conseguir).

alicatar baños

Una de las tareas fundamentales en albañilería es el alicatado. Aunque es frecuente recurrir a los servicios de un profesional para poner azulejos en cocinas o cuartos de baño, los más osados pueden ahorrarse sus honorarios si se animan a ponerse ellos mismos manos a la obra. Para este trabajo necesitarás unas herramientas muy específicas y seguir los pasos detenidamente. Sin duda, se trata de un reto complicado, pero a la vez enriquecedor y gratificante para los amantes del bricolaje.

Herramientas necesarias

El cortador de baldosas.
Las tenazas "boca de loro".
El nivel de burbujas y regla.
La plomada y cordel.
El mazo de goma.
La llana dentada y la paleta de albañil.
La llana de goma.
La amoladora.
Tubo de silicona y pistola aplicadora.
Las protecciones.
Preparación de las paredes
Antes de nada, igualaremos la superficie cubriendo los agujeros y las fisuras con una masilla tapaporos elástica. En el caso de que haya restos sueltos, los eliminaremos con un raspador triangular antes de aplicar la masilla. Una vez ésta se haya secado, lijaremos la superficie para dejarla totalmente lisa. Cuando se trata de una pared con papel pintado, no se puede alicatar sin antes haber arrancado el papel, ya que los azulejos pesan demasiado y podrían arrancarlo. Para despegarlo fácilmente utilizaremos vapor.

Sobre las paredes pintadas tampoco podremos alicatar directamente, antes las debemos desengrasar. A continuación las lijaremos con un papel de lija grueso, eliminando cualquier resto suelto para mejorar la adherencia. Las superficies muy porosas (yeso, ladrillos, cemento u hormigón) las tendremos que tratar previamente con una imprimación especial para evitar que absorba la humedad de la cola, ya que, de lo contrario, la adherencia sería menor.

En el caso de paredes húmedas, lo primero es localizar el origen (goteras de una tubería, humedad que suba por capilaridad, etc) para solventar el problema con el producto apropiado. En caso contrario, la humedad volverá a aparecer con el tiempo, dañando nuestro trabajo.

Comenzar a alicatar
Empezaremos trazando una línea vertical en medio de la pared con un cordel y una plomada. Nunca debemos empezar desde un rincón ya que las paredes no suelen formar un ángulo recto. En los rincones y uniones con otras paredes colocaremos azulejos cortados, ahí el corte será menos visible. Al cortarlos, desaprovecharemos muchos azulejos, así que compraremos siempre un 10% más de los que en principio necesitemos.

Para distribuir los azulejos, primero dibujaremos un plano para calcular cuántos utilizaremos, los que cortaremos para prever la colocación simétrica alrededor de las aberturas. Igualmente decidiremos la separación entre las juntas que puede ser de 2 mm. a 5 mm, incluso 8 mm. para los azulejos de 15 x 15 cm. Para la adhesión, actualmente se utiliza cola impermeable. La aplicaremos con una espátula dentada haciendo pasadas horizontales. La cola puede ser cemento-cola, pasta adhesiva o cola funguicida para los lugares húmedos.

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El primer azulejo lo colocaremos siguiendo la plomada y en la parte inferior de la pared, apoyado sobre una encimera, el borde de la bañera o sobre un listón de madera provisional. Pero siempre dejaremos una pequeña separación con unas piezas de plástico cruciformes para posibles movimientos.

A medida que vayamos ubicando los azulejos, también colocaremos las piezas de plástico cruciformes en los ángulos superiores para que todas las juntas tengan la misma separación. Con una regla de aluminio iremos comprobando que vayan quedando totalmente planas contra la pared y, en caso contrario, les daremos unos ligeros golpes con un mazo de goma.

Los acabados
En los lugares como las esquinas y rincones, donde tengamos que colocar parte de un azulejo, lo cortaremos previamente con un cortador específico a la medida necesaria. Marcaremos con un lápiz el corte y pasaremos la cuchilla del cortador. Bajando el mango, partiremos el azulejo o, en su defecto, lo apoyaremos en un ángulo y le daremos un ligero golpe por detrás.

Si hemos de realizar una abertura en el borde de un azulejo, primero de todo marcaremos con un punzón la línea de corte y seguidamente cortaremos trocitos con las tenazas de boca de loro. Una vez cortado, puliremos los bordes con la lima.

Para hacer una abertura en medio de un azulejo, por ejemplo una tubería, primero marcaremos el contorno y luego haremos sucesivos agujeros dentro de éste círculo con el taladro (pero a bajas revoluciones y sin el percutor). Para despegar esta zona le daremos unos golpecitos, igualaremos los bordes con las tenazas y lo limaremos.

Una vez terminado el trabajo y la pared seca (necesita un día), aplicaremos el tapajuntas, que puede ser blanco o del color de los azulejos. Sobre ellos lo extenderemos usando una llana de goma y, cuando empiece a secarse, limpiaremos las zonas superfluas con un trapo o una esponja.

En las uniones con bañeras, platos de duchas o encimeras, aplicaremos una junta de silicona fungicida. El acabado final lo conseguiremos mojándonos el dedo con agua jabonosa y pasándolo por encima de la tira de silicona.