Jardineria

 

 

mini-compost-huerto

Hoy de nuevo vamos a dirigirnos a nuestros amigos los bricolajeros, pero en este caso os voy a comentar un trabajo para hacer uno mismo y con el que mejorar el aspecto de nuestro jardín o huerto. La idea es reciclar los desechos orgánicos para preparar nuestro propio compost, es decir, un sustrato totalmente natural y ecológico que servirá para abonar el terreno y conseguir que las plantas estén bien nutridas para el resto de la temporada. El compost no sólo es barato (prácticamente gratis), sino que es una medida estupenda de reciclaje, ya que hace que podamos sacar partido a los restos orgánicos de nuestra basura y poder aprovecharlos para obtener un nuevo producto útil para el jardín.

 Lo primero que hay que hacer es construir u obtener el recipiente adecuado. En los centros de jardinería y los viveros se venden las llamadas compostadoras, que son contenedores de distintos tamaños en los que la manufacturación del compost se hace en las mejores condiciones posibles. Pero puestos a ser totalmente ecológicos, también podemos fabricar nuestra propia compostadora con tablas y tela metálica. Si empleamos para su construcción maderas de desecho (por ejemplo, palés de obra: una madera estupenda y totalmente gratis), podremos fabricar un recipiente a la medida que más nos interese. Para hacerlo, se pueden poner varias tablas para forrar los laterales, o bien hacerlo con tela metálica; también hay que confeccionar una tapa de quita y pon.

 Una vez construido el recipiente, hay que colocar en el fondo una capa de unos 25 cm de espesor de residuos orgánicos. Sobre ella pondremos otra capa de material grueso natural (son perfectas las ramitas y los palitos resultantes de la poda, u obtenidos en algún bosque). Los restos y el material grueso se mezclan ligeramente y después se colocan más capas en el mismo orden, terminando con una de ramas. Se puede añadir cal a la mezcla para favorecer el proceso y evitar la acidificación; también hay productos especiales que aceleran y mejoran el compostaje.

Pasados 6 meses, hay que dar la vuelta a las capas y dejarlas fermentar unos 4 meses más. La compostadora, durante todo este tiempo, debe estar situada en un lugar a media sombra y lejos de la vivienda, para que no se note cualquier olor desagradable. Una vez pasado el tiempo de rigor, hay que extender el producto sobre la tierra, preferiblemente entre los meses de marzo y abril.

Foto: Joi.

En nuestro país, periódicamente nos enfrentamos con un problema que tiene costes terribles para la economía y el medio ambiente: la sequía. La escasez de agua es un problema en todo el mundo y especialmente en nuestro país, sobre todo en determinadas zonas donde este bien es cada vez más escaso. A diferencia de otros lugares de Europa, donde el líquido elemento se paga en lo que vale y se adoptan medidas para ahorrarlo y aprovecharlo al máximo, en España nos permitimos el lujo de desperdiciarlo por lo barato que nos cuesta. Es el momento de hacer algo por nuestro planeta y por nosotros mismos y empezar a adoptar soluciones que pasen por el reciclaje y el acopio de agua de lluvia. Actualmente hay muchas empresas que disponen de sistemas de acopio de agua de lluvia y tratamiento de aguas grises, que nos permiten aprovechar el regalo que nos cae del cielo, así como reciclar las aguas que se van por el desagüe. Hay que tener en cuenta que el 50% del uso del agua en las viviendas va a parar a aplicaciones para las que no es necesario que sea agua sanitara (potable, para entendernos) y puede emplearse tranquilamente agua de lluvia: nos estamos refiriendo al riego, los electrodomésticos,… Esto significa que, con una instalación de aprovechamiento de la lluvia adaptada a las necesidades de cada uno, puede reducirse el gasto de agua a la mitad. Y todo ello, sin ningún problema: la separación entre los dos tipos de agua está actualmente regulada por normativas. La empresa Fercampo distribuye e instala sistemas con depósito para el acopio de agua de lluvia, y también otros en los que se combinan estos depósitos con sistemas de tratamiento de aguas grises, que son las procedentes de lavabos y duchas y pueden emplearse para el rellenado de la cisterna delWC. Este tipo de instalaciones están subvencionadas: el Ministerio de Vivienda, en el art. 3d de la Orden Viv. 2784/2006, prevé ayudas para "la mejora de las instituciones de suministro de agua e instalación de mecanismos que favorezcan el ahorro de agua y así como la realización de redes de saneamiento separativas en el edificio que favorezcan la reutilización de las aguas grises". Los sistemas, de la empresa alemana GFK, disponen de bombas de impulsión, filtros específicos, depósitos enterrados de duración centenaria, instalaciones de post-suministro y tapas y cubiertas transitables. Más información: www.fercampoenergiasrenovables.com

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Durante el invierno, los trabajos que podemos realizar en nuestro jardín se ralentizan de manera importante. Las bajas temperaturas, la presencia de la lluvia o la nieve y las pocas horas de luz afectan a las plantas, y, además, hacen que nos apetezca más estar en casa que a la intemperie. Sin embargo, no podemos descuidar ciertas labores preventivas sin las cuales nuestro jardín no recibirá a la primavera en todo su esplendor. Una buena idea es contratar a un jardinero que pueda acudir a realizar dichas tareas de manera periódica; un buen profesional nos garantizará que nuestro jardín estará siempre bien cuidado, sobre todo en segundas viviendas de vacaciones y fines de semana, que permanecen vacías durante gran parte del invierno. Las tareas más importantes en esta época del año son las de prevención. Con la llegada del invierno, las heladas son frecuentes en muchos lugares y pueden llegar a causar verdaderos estragos en aquellas especies más delicadas. Lo primero que hay que hacer es cubrir las variedades más sensibles al frío con plásticos o protectores especiales, a la venta en viveros y centros de jardinería. Las coníferas deben protegerse con tela metálica antiviento para evitar que sus agujas se tornen de color marrón. Los arbustos y setos que tengan hoja perenne y hayan sido recién plantados deben regarse con moderación; también deberemos tener la precaución de retirar la nieve de las ramas para evitar que se quiebren. Si no se producen heladas, nos encontramos ante la última oportunidad para plantar bulbos de primavera, como narcisos o tulipanes. Tampoco hay que olvidarse de retirar las últimas hojas que hayan caído de los árboles durante el otoño para evitar que se pudran y estropeen el césped; recordemos que éste no hay que pisarlo mientras esté helado, para evitar que se quiebre y se deteriore. Y mientras no se produzcan heladas, es un buen momento para terminar de podar los árboles y dar la forma adecuada a algunos arbustos y plantas trepadoras. Las plantas que tengamos creciendo en macetas se deben regar siempre con moderación; algunas especies, como los geranios o los pelargonios, pasan mejor el invierno dentro de casa. Si se producen heladas fuertes, procuraremos proteger las especies que no podamos trasladar cubriéndolas adecuadamente con plástico de burbujas. Y no olvidemos que nuestras herramientas y máquinas precisan ta,bien de un mantenimiento periódico: hay que engrasar los ejes, afilar las cuchillas y las tijeras y sustituir las piezas deterioradas.

 

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Aunque las labores de jardinería se vuelven menos frecuentes durante el invierno debido al estado de hibernación en el que entran gran cantidad de especies, existen trabajos que deben llevarse a cabo para que en la primavera podamos disponer de un jardín perfecto. Una de las especies más interesantes y populares que podemos plantar en nuestro jardín son los rosales. Son adecuados tanto para jardines, como para terrazas o balcones; resultan bastante resistentes pero, por desgracia, son también las plantas preferidas de las plagas. Detener su avance y proliferación no es complicado si se toman las medidas adecuadas. Antes de nada, hay que saber cómo se plantan los rosales. Deben ubicarse en lugares ventilados y al sol o con la máxima iluminación posible; la tierra ha de ser esponjosa, con limo y arena, y rica en humus y mantillo. Las podas se realizan dos veces al año: una a finales del invierno y la otra en otoño, para poder superar los días fríos (con estas podas se estimula la floración y se previenen las plagas). En cuanto a los riegos, si la planta está en terreno, hay que regarla una vez a la semana; pero si está plantada en una maceta, habrá que hacerlo cada tres o cuatro días. Por último, para rosales en maceta, el abono se debe aplicar disuelto en el agua de riego a intervalos de diez días, durante un tiempo comprendido entre la primavera y el otoño; los ejemplares de jardín se abonarán con un producto sólido, tipo mantillo. Las diferentes plagas presentan características distintas. El oídio se muestra con forma de moho en hojas y tallos tiernos; se erradica con un fungicida o un producto rico en azufre. La roya presenta puntos naranjas en las hojas y se elimina con fungicidas específicos. Si hay manchas blancas en las hojas, son consecuencia del ataque de la cochinilla; hay productos especiales para eliminarlas. Las manchas grises de hojas y tallos corresponden a la acción del mildiu, que se erradica con fungicidas polivalentes. A veces detectamos la presencia de insectos bajo las hojas; se trata de pulgones, y se pueden eliminar con un insecticida especial que no ataque a la planta. Si observamos que los bordes de las hojas se enrollan, lo más probable es que nuestro rosal esté sufriendo el ataque de la mosca de la sierra. Para controlarlo, hay que aplicar un insecticida y eliminar y quemar las hojas afectadas. Y para terminar, si la planta presenta un aspecto débil con una especie de pelusilla gris en el tallo, entonces está experimentando una botritis provocada por un hongo. La podremos suprimir suspendiendo el riego (si la base del tallo está empapada) y aplicando un producto rico en iprodione. Hay muchas firmas que disponen de este tipo de productos, a la venta en centros de jardinería y bricolaje; podemos mencionar algunas de las más eficaces, como Compo, Flower, Burés, Bayer o Algoflash