Casa y jardín

La rehabilitación de una casa antigua o en mal estado es toda una aventura; aquéllos que han optado por adquirir algún inmueble con muchos años y han dedicado su tiempo, dinero y paciencia a su restauración saben lo gratificante que puede ser habitar un lugar tan personal. Sin embargo, también puede resultar un auténtico pozo de preocupaciones, sobre todo en lo referente a los permisos, licencias, posibilidades de ampliación o renovación, plazos de obras… Si tenemos en cuenta que la mayoría de las casas que se restauran son inmuebles situados en medios rurales, en los que los propietarios no viven y a los que normalmente se tienen que desplazar, es muy difícil controlar el avance de las obras y los resultados de éstas.

Lo primero que hay que hacer antes de decidirse a comprar un edificio para rehabilitar es comprobar si realmente se puede recuperar. La calificación de los terrenos sobre los que se asientan estas casas puede variar; en terrenos urbanos está permitido construir determinado número de viviendas, pero en los rústicos no se permite levantar ningún tipo de construcción (aunque en algunas comunidades autónomas sí es posible construir, dependiendo de la extensión del terreno), a no ser que el inmueble esté destinado a explotación agrícola o ganadera. Las costas y otras zonas concretas (marismas, pasos de aves…) también están protegidas por leyes específicas. Y no pensemos que el hecho de que ya exista una edificación nos da licencia inmediata para arreglarla; si se trata de una cuadra o algún otro edificio que en principio no estaba destinado a vivienda, en muchos casos es ilegal reconvertirla en tal, o hay que solicitar los permisos y esperar al visto bueno de las respectivas comunidades autónomas.

Para averiguar cuál es el tipo de la edificación y la calificación de los terrenos sobre los que se encuentra hay que acudir al catastro, donde nos informarán sobre cuáles son sus características y posibilidades. También es importante ir a los ayuntamientos para hablar con los concejales de obras y urbanismo, y que nos aseguren que no existen problemas para emprender las obras. Si todo está en orden, habrá que obtener un permiso de obra (mayor o menor, dependiendo de la envergadura) antes de empezar; si no lo hacemos, corremos el riesgo de que nos pongan una denuncia, con la consiguiente multa y parada de las obras. Y para más información, siempre hay que comprobar que los inmuebles están libres de cargas (como hipotecas), averiguar las lindes exactas de las parcelas y consultar los futuros planes de recalificación que puedan afectar a los terrenos.

La presencia de humedad en los techos y paredes de las viviendas suele suponer un problema bastante grave para los propietarios. Eliminarlas suele ser cuestión de atajar el problema original para que no vuelvan a aparecer manchas o moho. Las humedades suelen ser de tres tipos: por filtración (el agua entra en el interior de las viviendas filtrándose a través de grietas o fisuras en las paredes), por condensación (el vapor de agua presente en el aire se condensa y aparece en las paredes y ventanas en forma de gotitas de agua) y por capilaridad (el agua del susbsuelo de la tierra asciende por los capilares de los cimientos de hormigón hasta la parte superior de la vivienda, emergiendo a la superficie en forma de manchas). Esta última es la más complicada de eliminar. Se puede hacer mediante barreras químicas (inyectando productos endurecedores en la pared a base de tolvas que se encajan en agujeros taladrados a intervalos regulares), físicas (practicando zanjas en las que se colocan sistemas de drenaje) o de la forma más avanzada: por electro-ósmosis. Esta tecnología se basa en crear pequeñas interrupciones a muy baja intensidades el muro, logrando invertir la polaridad suelo-pared y provocando así que el agua descienda a través del muro, de nuevo hacia el subsuelo. El sistema es como sigue: a una altura de unos 40 cm del suelo, se colocan a todo lo largo de la pared unas varillas de cobre de unos 7 u 8 cm de largo y 5  de grosor, clavadas de manera perpendicular al muro y haciendo un recorrido de zigzag, a intervalos de 15 cm. Las varillas se conectan después mediante un cable soldado a ellas, también de cobre, y derivado a una toma de tierra (o, aún mejor, a una piqueta independiente). Si el problema es muy complicado, se puede reforzar el sistema conectando al circuito un transformador de 2-3 V, que convertirá la corriente alterna en corriente continua. El polo negativo deberá ser el de la parte superior de la pared.

Una vez instalado el circuito, hay que tapar todo con un mortero especial que transpire y pintar la obra con pintura de las mismas características. Las varillas van incrustadas en agujeros practicados en el muro con una broca de widia, y el cable se debe encajar en una roza. Es importante matizar que, aunque este sistema suele ser muy fiable, antes de decidirse a colocarlo hay que consultar con un profesional para que emita un diagnóstico preciso de la situación y poder asegurarnos así de obtener en el tratamiento un 100% de efectividad. Una de las empresas que instala este tipo de soluciones es Humicontrol. Disponen de un sistema llamado Mur-Sec que logra que el agua ionizada descienda de nuevo al subsuelo. Tras hacer la instalación, aplican un mortero especial llamado Draining que permite pintar la pared transcurridas dos semanas. Este sistema no precisa de mantenimiento y cuenta con 20 años de garantía. Más información: www.humicontrol.com

Una reforma en la vivienda no deja se suponer un engorro y una situación muy incómoda para los que la habitan, aunque siempre sea para mejor. Para evitar que algo tan positivo se convierta en una pesadilla, es importante establecer una buena planificación de las obras, el tiempo y el presupuesto, y así no tener que sufrir con los retrasos o demás problemas añadidos. Lo primero en lo que nos debemos detener es en decidir si vamos a llevar nosotros mismos la planificación de los trabajos, o si nos conviene delegar la tarea el una empresa profesional; esto suele depender de la envergadura de la obra, pero a veces merece la pena destinar un porcentaje del presupuesto a este fin para evitarnos quebraderos de cabeza y estar seguros de que todo va a estar perfectamente controlado.

El éxito a la hora de llevar a cabo una reforma depende de tres factores fundamentales: el cliente que contrata el trabajo, la empresa que lo vaya a coordinar y los materiales que se van a necesitar para llevarlo a cabo. Con respecto al cliente o particular en cuya propiedad se van a efectuar las tareas de reforma o rehabilitación, tendrá que considerar con antelación si va a ser necesario abandonar la vivienda; en ocasiones, es mejor posponer los trabajos para poder organizarse, ya que nadie puede irse de su casa de un día para otro. No es conveniente aprovechar los viajes ni los traslados por vacaciones para hacer reformas, ya que siempre es aconsejable estar cerca para atender cualquier problema que pueda surgir. Otro aspecto a considerar es la financiación del presupuesto: si se va a solicitar un préstamo para pagar a los profesionales, debe haber sido concedido al particular antes de empezar las obras para poder hacer frente a los pagos sucesivos que probablemente conlleve el trabajo.

En cuanto a la empresa encargada de organizar y coordinar a los gremios, es conveniente pedirle que nos de un plazo de comienzo y finalización de las obras, que, aunque puede ser flexible, no debe extenderse demasiado en el tiempo. Es muy importante estar al tanto de los trabajos continuamente, acudiendo a ver los progresos de la obra y manteniendo reuniones periódicas con los responsables de la empresa para controlar la evolución de éstos.

Por último, el apartado de los materiales. Este capítulo es importantísimo; todo lo necesario debe estar listo antes de empezar los trabajos si queremos rentabilizar el tiempo y el presupuesto. También hay que asegurarse de que los establecimientos donde compremos dispongan de stock suficiente, por si se da el caso de que haya que adquirir más cantidad a lo largo de la obra. Nunca estará de más informarnos nosotros mismos sobre los distintos precios y ofertas de material que hay en los polígonos y establecimientos especializados; a veces resulta sorprendente comprobar las diferencias de precios que ofertan las empresas, y nos podemos ahorrar una buena cantidad si dedicamos un tiempo a buscar, preguntar y comparar. Y para localizar a los profesionales más eficaces, no hay que olvidarse de lo que nos proporciona Internet: los servicios de páginas como TuManitas.com son una auténtica ayuda, tanto para particulares como para los profesionales.

En nuestro país, periódicamente nos enfrentamos con un problema que tiene costes terribles para la economía y el medio ambiente: la sequía. La escasez de agua es un problema en todo el mundo y especialmente en nuestro país, sobre todo en determinadas zonas donde este bien es cada vez más escaso. A diferencia de otros lugares de Europa, donde el líquido elemento se paga en lo que vale y se adoptan medidas para ahorrarlo y aprovecharlo al máximo, en España nos permitimos el lujo de desperdiciarlo por lo barato que nos cuesta. Es el momento de hacer algo por nuestro planeta y por nosotros mismos y empezar a adoptar soluciones que pasen por el reciclaje y el acopio de agua de lluvia. Actualmente hay muchas empresas que disponen de sistemas de acopio de agua de lluvia y tratamiento de aguas grises, que nos permiten aprovechar el regalo que nos cae del cielo, así como reciclar las aguas que se van por el desagüe. Hay que tener en cuenta que el 50% del uso del agua en las viviendas va a parar a aplicaciones para las que no es necesario que sea agua sanitara (potable, para entendernos) y puede emplearse tranquilamente agua de lluvia: nos estamos refiriendo al riego, los electrodomésticos,… Esto significa que, con una instalación de aprovechamiento de la lluvia adaptada a las necesidades de cada uno, puede reducirse el gasto de agua a la mitad. Y todo ello, sin ningún problema: la separación entre los dos tipos de agua está actualmente regulada por normativas. La empresa Fercampo distribuye e instala sistemas con depósito para el acopio de agua de lluvia, y también otros en los que se combinan estos depósitos con sistemas de tratamiento de aguas grises, que son las procedentes de lavabos y duchas y pueden emplearse para el rellenado de la cisterna delWC. Este tipo de instalaciones están subvencionadas: el Ministerio de Vivienda, en el art. 3d de la Orden Viv. 2784/2006, prevé ayudas para "la mejora de las instituciones de suministro de agua e instalación de mecanismos que favorezcan el ahorro de agua y así como la realización de redes de saneamiento separativas en el edificio que favorezcan la reutilización de las aguas grises". Los sistemas, de la empresa alemana GFK, disponen de bombas de impulsión, filtros específicos, depósitos enterrados de duración centenaria, instalaciones de post-suministro y tapas y cubiertas transitables. Más información: www.fercampoenergiasrenovables.com

Las escaleras de mano son un artículo empleado tanto por los profesionales de las reformas y la construcción, como por los aficionados al bricolaje o por cualquiera que desee llevar a cabo alguna tarea doméstica en un punto de difícil acceso. Sin embargo, a menudo desconocemos las características fundamentales con que debe contar una escalera para ser considerada totalmente segura. Los diferentes tipos disponibles también son muy interesantes, ya que los modelos varían mucho según la aplicación que se les vaya a dar, el material del que estén hechas, si son simples, dobles o transformables… En estas líneas intentaremos aclarar un poco las cosas. Por supuesto, lo principal es que la escalera que vayamos a adquirir esté debidamente homologada, y de esto nos aseguraremos comprándola en un establecimiento de confianza. Debe tener la longitud suficiente como para ofrecer apoyo firme para las manos y los pies; si no tiene quitamiedos (barra curva situada en la parte superior), tendrá que contar con por lo menos 4 escalones libres por encima de la posición de los pies. El material también es importante; para trabajos de electricidad, deben ser de materiales aislantes. Para escaleras de madera, la carga máxima será de 95 kg, y para las de metal, de 150 kg. Nunca se deben portar más de 25 kg de peso al subirse. Cada material tiene sus ventajas y sus inconvenientes; la madera es ligera y aislante (sin humedad), pero se estropea y contrae con el tiempo, mientras que el acero, aunque es incombustible y difícil de romper, es un buen conductor de la electricidad y se abolla con los golpes. Las aleaciones de metal ligeras son inoxidables; salen más caras pero son rentables, aunque también son conductoras de la electricidad. En cuanto a las escaleras sintéticas, aunque son aislantes y muy resistentes, toleran mal el exceso de calor o frío y salen algo caras.

La forma y estructura de la escalera es también determinante a la hora de escoger un modelo u otro. Las escaleras simples, de un solo tramo, siempre han de apoyarse en una pared para sostenerse, por lo que la base tiene que ser totalmente antideslizante. Las dobles de tijera son muy comunes y tienen un dispositivo articulable para plegarlas o abrirlas. Las extensibles se componen de dos tramos que se deslizan uno sobre el otro, a la manera de las de los bomberos; pueden ser mecánicas o manuales. En cuanto a las versiones transformables, son las más versátiles; se trata de escaleras extensibles de dos o tres tramos (mixtas de doble y extensible), que se adaptan a cualquier situación. Por último, unas medidas de seguridad: el ángulo de apertura de una escalera doble de tijera nunca debe ser mayor de 30º y deben contar obligatoriamente con un bloqueador de seguridad. En cuanto a las escaleras simples, siempre han de colocarse formando un ángulo de unos 75º con la horizontal.

Tejas

Los materiales para revestir una cubierta son muy variados, y podemos escoger unos un otros en función de nuestros gustos, el tipo de cubierta que queramos instalar y nuestros gustos estéticos. Las tejas cerámicas son una de las opciones más clásicas; se obtienen por un proceso de cocción de la arcilla en seco llamado molturación. El material debe estar limpio de impurezas y partículas de cal para evitar que se produzcan desconchados por la expansión de la teja, sujeta a heladas o cambios de temperatura. Las hay de tres tipos: curvas (las tejas árabes clásicas) y prensadas: mixtas (con una parte plana que se encaja bajo la teja anterior) y planas. También existen otras tejas fabricadas a base de hormigón comprimido y coloreado en masa, conr lo que se elimina el proceso de cocción y se abaratan considerablemente los costes en relación con las de cerámica.

Resisten muy bien las heladas, por lo que son muy prácticas para climas extremos y recomendadas para trabajos de rehabilitación. Por otra parte, la pizarra es un material clásico y muy tradicional de varias zonas de nuestro país. Las cubiertas de pizarra están formadas por lajas o planchas de diferentes formatos procedentes de bloques dicha piedra, una roca natural sedimentaria de naturaleza esquistosa que se caracteriza por ser exfoliable (o sea, que se desprende en forma de lajas o láminas). Son perfectas para cubiertas a dos o más aguas en climas fríos y/o lluviosos, ya que la pizarra es un material muy impermeable y resistente a las heladas. Otro material muy empleado es la tela asfáltica. La hay de tres tipos: negra (compuesta de material antiadherente, oxiasfalto y fieltro de fibra de vidrio), de aluminio (igual pero con una capa de aluminio gofrado) y de pizarra, también llamada Tegola (revestida con una capa de autoprotección mineral en forma de pequeños gránulos). La tela asfáltica negra se coloca por soldadura mediante lanza sobre cubiertas planas (azoteas), para impermeabilizar la superficie. Luego se suele revestir con gravilla u otros materiales. La tela de aluminio es adecuada para superficies que se vayan a pintar, y la de pizarra para cubiertas en las que se pretenda obtener un acabado más estético.

 
Otra solución novedosa y práctica para los amantes del bricolaje es un nuevo material que ha aparecido en el  mercado, comercializado por la firma Onduline bajo el nombre de Onduvilla. Se trata de planchas de teja ondulada de 106 x 40 cm, compuestas por una mezcla de fibras naturales, bituminadas, resinadas y coloreadas en diversos tonos. Son fáciles de instalar y se pueden poner sobre bases de tablas, sin necesidad de disponer de una superficie continua. Se colocan con clavos plásticos especiales. Y por último, no podemos olvidarnos de un material tan empleado como el fibrocemento, que consiste en planchas onduladas realizadas a base de cemento mezclado con fibras de vidrio. A esta mezcla se le añaden distintos colorantes para obtener tonos similares a los de las tejas. Actualmente, está prohibido que estas planchas tengan amianto (también llamado asbestos) en su composición.

Las instalaciones eléctricas son uno de los campos, dentro de las reformas, con los que más cuidado se ha de tener en materia de seguridad. La homologación de todos los componentes y su instalación por parte de profesionales debidamente acreditados son fundamentales para evitar cualquier tipo de problema o accidente. Dentro de los distintos tipos de instalaciones que pueden realizarse en una vivienda, nos encontramos con que cada vez es más común tener que tender redes en tabiquería hueca (tipo Pladur), ya que este tipo de paredes son muy habituales en las viviendas nuevas por ser baratas, ligeras, aislantes y rápidas de instalar.

Colocar interruptores y enchufes en este tipo de tabiques no es complicado; además, nos ahorramos el trabajo de hacer rozas, ya que basta con una simple sierra circular o de corona para abrir los agujeros por los que introducir las mangueras. Los perfiles de metal que sirven como estructura para sostener las paredes están pretaladrados, para poder pasar a su través las canalizaciones. Eso sí; el material debe ser específico para este tipo de obra. Por ejemplo, la firma Simón dispone de una serie de cajas de empotrar para tabiquería hueca que últimamente ha ampliado con cajas de 3 y 4 elementos, sumadas a las ya existentes de 2 y 1. Para facilitar la colocación de las cajas, se comercializa también una plantilla especial que convierte la instalación en un trabajo de lo más limpio y rápido.

Las cajas cuentan con 4 entradas de tubo de hasta 25 mm de diámetro, que además posibilitan la inserción del tubo o manguera en posición recta o acodada; llevan un diseño especial que impide que las cajas se muevan una vez instaladas, además de un tetón en su parte posterior que señala el punto exacto del tabique en el que se ha de situar la broca (a la hora de practicar el agujero con la sierra de corona), y cuentan con un aro exterior extraplano que sirve para corregir y adecuar la distancia entre el marco y la pared, evitando problemas si la superficie de ésta es irregular.

Y para aquéllos que no quieran taladrar o perforar las paredes, la misma firma dispone de instalaciones de superficie a base de cajas y canaletas o tubos, como las de la serie Simon Aqua, cuya estética está inspirada en el estilo de los más modernos lofts. Atractivas, fáciles de colocar y accesibles sin obras para cualquier reparación.

Más información: www.simon.es

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Durante el invierno, los trabajos que podemos realizar en nuestro jardín se ralentizan de manera importante. Las bajas temperaturas, la presencia de la lluvia o la nieve y las pocas horas de luz afectan a las plantas, y, además, hacen que nos apetezca más estar en casa que a la intemperie. Sin embargo, no podemos descuidar ciertas labores preventivas sin las cuales nuestro jardín no recibirá a la primavera en todo su esplendor. Una buena idea es contratar a un jardinero que pueda acudir a realizar dichas tareas de manera periódica; un buen profesional nos garantizará que nuestro jardín estará siempre bien cuidado, sobre todo en segundas viviendas de vacaciones y fines de semana, que permanecen vacías durante gran parte del invierno. Las tareas más importantes en esta época del año son las de prevención. Con la llegada del invierno, las heladas son frecuentes en muchos lugares y pueden llegar a causar verdaderos estragos en aquellas especies más delicadas. Lo primero que hay que hacer es cubrir las variedades más sensibles al frío con plásticos o protectores especiales, a la venta en viveros y centros de jardinería. Las coníferas deben protegerse con tela metálica antiviento para evitar que sus agujas se tornen de color marrón. Los arbustos y setos que tengan hoja perenne y hayan sido recién plantados deben regarse con moderación; también deberemos tener la precaución de retirar la nieve de las ramas para evitar que se quiebren. Si no se producen heladas, nos encontramos ante la última oportunidad para plantar bulbos de primavera, como narcisos o tulipanes. Tampoco hay que olvidarse de retirar las últimas hojas que hayan caído de los árboles durante el otoño para evitar que se pudran y estropeen el césped; recordemos que éste no hay que pisarlo mientras esté helado, para evitar que se quiebre y se deteriore. Y mientras no se produzcan heladas, es un buen momento para terminar de podar los árboles y dar la forma adecuada a algunos arbustos y plantas trepadoras. Las plantas que tengamos creciendo en macetas se deben regar siempre con moderación; algunas especies, como los geranios o los pelargonios, pasan mejor el invierno dentro de casa. Si se producen heladas fuertes, procuraremos proteger las especies que no podamos trasladar cubriéndolas adecuadamente con plástico de burbujas. Y no olvidemos que nuestras herramientas y máquinas precisan ta,bien de un mantenimiento periódico: hay que engrasar los ejes, afilar las cuchillas y las tijeras y sustituir las piezas deterioradas.

 

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Aunque las labores de jardinería se vuelven menos frecuentes durante el invierno debido al estado de hibernación en el que entran gran cantidad de especies, existen trabajos que deben llevarse a cabo para que en la primavera podamos disponer de un jardín perfecto. Una de las especies más interesantes y populares que podemos plantar en nuestro jardín son los rosales. Son adecuados tanto para jardines, como para terrazas o balcones; resultan bastante resistentes pero, por desgracia, son también las plantas preferidas de las plagas. Detener su avance y proliferación no es complicado si se toman las medidas adecuadas. Antes de nada, hay que saber cómo se plantan los rosales. Deben ubicarse en lugares ventilados y al sol o con la máxima iluminación posible; la tierra ha de ser esponjosa, con limo y arena, y rica en humus y mantillo. Las podas se realizan dos veces al año: una a finales del invierno y la otra en otoño, para poder superar los días fríos (con estas podas se estimula la floración y se previenen las plagas). En cuanto a los riegos, si la planta está en terreno, hay que regarla una vez a la semana; pero si está plantada en una maceta, habrá que hacerlo cada tres o cuatro días. Por último, para rosales en maceta, el abono se debe aplicar disuelto en el agua de riego a intervalos de diez días, durante un tiempo comprendido entre la primavera y el otoño; los ejemplares de jardín se abonarán con un producto sólido, tipo mantillo. Las diferentes plagas presentan características distintas. El oídio se muestra con forma de moho en hojas y tallos tiernos; se erradica con un fungicida o un producto rico en azufre. La roya presenta puntos naranjas en las hojas y se elimina con fungicidas específicos. Si hay manchas blancas en las hojas, son consecuencia del ataque de la cochinilla; hay productos especiales para eliminarlas. Las manchas grises de hojas y tallos corresponden a la acción del mildiu, que se erradica con fungicidas polivalentes. A veces detectamos la presencia de insectos bajo las hojas; se trata de pulgones, y se pueden eliminar con un insecticida especial que no ataque a la planta. Si observamos que los bordes de las hojas se enrollan, lo más probable es que nuestro rosal esté sufriendo el ataque de la mosca de la sierra. Para controlarlo, hay que aplicar un insecticida y eliminar y quemar las hojas afectadas. Y para terminar, si la planta presenta un aspecto débil con una especie de pelusilla gris en el tallo, entonces está experimentando una botritis provocada por un hongo. La podremos suprimir suspendiendo el riego (si la base del tallo está empapada) y aplicando un producto rico en iprodione. Hay muchas firmas que disponen de este tipo de productos, a la venta en centros de jardinería y bricolaje; podemos mencionar algunas de las más eficaces, como Compo, Flower, Burés, Bayer o Algoflash