bricolaje

Siguiendo con el tema de ayer, entre los materiales de construcción que mencionaba en la entrada se encontraba el llamado “hormigón celular” u “hormigón poroso”. Este material no es muy conocido en nuestro país, a pesar de las múltiples ventajas y aplicaciones con que cuenta. Descubierto en 1.927, desde entonces se ha utilizado fundamentalmente en Alemania y Francia, donde es habitual levantar viviendas enteras a base de bloques de este producto.

¿Cuáles son sus ventajas? Pues, sobre todo, su ligereza y facilidad de manejo. Aunque no lo creáis, los bloques de hormigón celular pueden serrarse con sierras (especiales, pero sierras manuales al fin y al cabo) para reducir sus dimensiones, en lugar de tener que emplear la radial o el escoplo. El material es súper ligero, lo que hace que su transporte y su colocación sean mucho más sencillos. Los bloques suelen ser de forma rectangular (prismática), pero los hay de muchos tamaños y formatos, dependiendo de la obra que queramos llevar a cabo. Además, la mayoría se presentan machihembrados para facilitar aún más su colocación.

Para levantar un muro de hormigón celular, sólo hay que dar forma a los bloques y “pegarlos” entre sí con un mortero-cola que suelen facilitar las mismas empresas que fabrican y distribuyen el material. Ni siquiera es necesaria una hormigonera; basta con mezclar el mortero con agua en un cubo amplio, y batir la mezcla con una varilla adaptada al taladro. Un vez montado el muro, dejaremos secar el producto; después se rellenan las juntas con el mismo mortero, se alisan y sólo hay que aplicar una imprimación para revocar, pintar o empapelar.

Este material puede servir también para levantar muretes interiores, petos, muebles de cocina de obra, armarios, sofás de obra (por ejemplo, para un porche situado al exterior…), etc. Si quieres saber más sobre él, puedes entrar en la página web de la firma Ytong, que lo distribuye en nuestro país.

 

En nuestro anterior post hablábamos de cómo contrarrestar humedades y sales en las paredes, y terminábamos indicando que al final, había que pintar la superficie con una pintura hidrofugante o impermeable. Hay muchos tipos de pinturas en el mercado, y muchas veces, al aficionado le cuesta saber cuál tiene que escoger para cada ocasión. Las hay para paredes, madera, metal, suelos, plásticos… La clasificación que os doy a continuación se basa en la composición de cada producto y su aplicación.

Pinturas con base agua: suelen ser las acrílicas, plásticas y vinílicas. Son de secado más rápido y desprenden poco olor. Las pinturas para pared casi siempre son al agua, excepto algunos tipos de pintura impermeabilizante. Los esmaltes acrílicos son más resistentes que las pinturas plásticas, y se suelen emplear para pintar muebles.

Pinturas con base aceite: se les suele denominar pinturas o esmaltes sintéticos (el Titanlux de toda la vida). Son más espesas y más complicadas de manejar, desprenden bastante más olor y se limpian y rebajan con aguarrás o disolvente. Sus mayores ventajas son que resultan más resistentes y duraderas. Tardan más en secar que las pinturas al agua. Los esmaltes-laca (tipo Titanlak) son los más apropiados para muebles de interior; aportan acabados lisos y suaves, y un atractivo brillo satinado. Para exterior es mejor usar lasures o pinturas especiales.

Pinturas de dos componentes: de tipo epoxi, consisten en una resina y un catalizador. Son las más duras y resistentes de todas, y muchas veces se emplean para pintar suelos. Son complicadas de manejar, ya que, transcurrido un tiempo tras la mezcla, se endurecen y no pueden volver a usarse. Las hay también de aspecto cerámico.

Sellladoras: las selladoras no son realmente pinturas, sino imprimaciones. Las imprimaciones son productos especiales que sirven para dar una primera mano sobre una superficie antes de pintarla, con el objeto de sellar los poros (si se trata de madera limpia) y/o facilitar el agarre de la pintura posterior. También las hay al agua o al aceite; dependiendo de la porosidad de la superficie y del agarre que necesitemos, emplearemos unas u otras.

Pinturas especiales: para metal (de tipo “DTM” o directas al metal, que no precisan de imprimación), para muebles de cocina (aglomerados melaminados) y azulejos (por ejemplo, la línea Cocinas y Baños de Bruguer), para bañeras u otros sanitarios (Coltit Bañeras de Ceys), esmaltes en aerosol…. En los centros de bricolaje y almacenes de pinturas encontrarás aplicaciones para casi todos los gustos y necesidades.

En algunas ocasiones, cuando vamos a pintar una vivienda, nos encontramos que en la superficie de la pared aparecen defectos como manchas oscuras o una especie de pelusilla blanca; otras veces, lo que surge es una espuma cuando empezamos a pasar el rodillo, o una especie de cristales. Todas estas manifestaciones son propias de paredes húmedas. Las manchas oscuras las produce la humedad, y puede ser simplemente agua o significar presencia de moho. La pelusa es una forma de moho u hongos, y la espuma, así como los cristales, se originan por causa de sales presentes en la composición de la pared.

Eliminar la humedad presente en el muro es lo primero que se debe hacer para tratar estas patologías. Las humedades por filtración (que se filtran desde el exterior) se pueden tratar forrando la pared exterior con placas de yeso laminado especiales para estos cometidos, o bien con lajas de piedra, pizarra, pinturas hidrófugas… Más complicado suele ser contrarrestar humedades por capilaridad, que suben desde el subsuelo por los capilares de la pared y aparecen en la superficie de ésta. Hay varias soluciones; una de ellas consiste en taladrar agujeros a intervalos, a unos 40 cm del suelo, e inyectar en ellos una solución endurecedora que contrarreste el ascenso del agua. La solución se inyecta mediante tolvas (una especie de cartuchos) o una pistola con cánula. Transcurrido un tiempo, las tolvas se retiran y los agujeros se rellenan con cemento hidrófugo.

Las manchas de moho se eliminan con productos fungicidas,  y también se pueden quitar con vinagre (en algunos casos). Las eflorescencias salinas (espuma o cristales) se suelen eliminar con ácido clorhídrico (salfumán) aplicado con cepillo duro, y después hay que sellar bien la pared con un fijado de látex, un barniz acrílico o un sellante hidrófugo antes de pintarla. Lo mejor es hacerlo con pinturas hidrofugantes e impermeabilizadoras.

De nuevo, toca hablar de un trabajo que puedan hacer muchos manitas en sus casas, sin los engorros que suponen las obras. Los suelos cerámicos son un clásico en la decoración: preciosos, resistentes e intemporales, la variedad de opciones que hay para escoger (de la cual ya hemos hablado en algún post) es tan amplia como interesante. El gres es sin duda una de las estrellas de este tipo de revestimientos. Es muy duradero y presenta tantos acabados, que sería muy difícil intentar abarcarlos todos. Un suelo de gres cerámico bien instalado por un buen profesional (como los que puedes encontrar en TuManitas) es un lujo para cualquier vivienda. Pero si quieres poner el suelo tú mismo, o bien no quieres gastar mucho dinero en una obra (por ejemplo, para aquéllos que vivan de alquiler de manera temporal), existe una solución muy interesante.

Se trata de los sistemas para colocar baldosas de gres “en seco”, sin obras. Estos sistemas son una innovación relativamente reciente, que seguramente se hará un hueco rápidamente entre los bricolajeros. Hay varios modelos y soluciones; nosotros hemos visto el que comercializa la firma IDEC y otro de Roca llamado Pret à Porter, y nos han gustado por su versatilidad y facilidad de uso.

El de IDEC se adapta a cualquier baldosa de gres porcelánico, de cualquier formato o medida (o sea que se puede escoger la baldosa que se desee).  Sólo hay que montar una escuadra con los perfiles de PVC que suministran, poner el aislante y después, la primera baldosa. Se siguen poniendo perfiles a escuadra y más baldosas, hasta terminar.

En cuanto al Pret à Porter de Roca, se trata de baldosas que llevan incorporada una regleta que permite unirlas entre sí; las piezas, una vez colocadas, no necesitan rejuntado.

Hay una opción más: los pavimentos de baldosas machihembradas de Azulindus & Martí. Las losetas son cerámicas y se cortan y trabajan como cualquier otro azulejo, pero para colocarlas no hay que dar cemento-cola; sólo encajarlas entre sí. En este caso, sí se deben rejuntar (con un producto especial de dos componentes). Más información: Sofisa Interiores.

Los pavimentos instalados de esta manera no sólo son rápidos y limpios de poner, sino que resultan estupendos si por debajo hay algún tipo de instalación (por ejemplo, un suelo radiante), ya que las baldosas son “de quita y pon“. Son sistemas ecológicos y reutilizables, y pueden colocarse sobre piedra, caucho, gres…

cocinaLa cocina es el centro de reunión de muchas familias en las casas, bien sea por la mañana para desayunar, mientras se hace la cena, para una comida improvisada… Dependiendo de su tamaño puede ser un acogedor rincón, o una espléndida “sala de máquinas”. Pero cuando busques a un profesional (¡los mejores los tenemos en TuManitas!) que te instale tu flamante nueva cocina, no estará de más que tengas un poco de información básica sobre los distintos acabados, materiales y soluciones que hay a tu alcance para amueblarla.

Los materiales podemos dividirlos en dos grupos: los que hay disponibles para los muebles de cocina, y los que conforman las encimeras. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y aquí os voy a mostrar de manera básica lo que tenéis que tener en cuenta a la hora de escoger uno u otro. Hoy hablaremos de los muebles de cocina, y mañana, de los materiales para encimeras.

Materiales para muebles

Madera natural o chapada: es bonita y elegante, y no pasa de moda. Pero también es muy delicada y termina por oscurecerse. Las vetas y el color de cada plancha de madera son únicos, por lo que no podrás renovar sólo una parte de los muebles.

Aglomerado melaminado: comúnmente conocido bajo el nombre industrial de Formica, este material es todo un clásico en las cocinas de nuestro país. Los precios de los muebles melaminados son estupendos, y la variedad de sus acabados, amplísima. Es fácil de limpiar y muy resistente; por otra parte, las medidas de los muebles van siempre con un ancho estádar, y a la larga los tableros se deterioran con la humedad.

PVC (polilaminado): Presenta gran cantidad de acabados diferentes, es fácil de limpiar y no demasiado caro. Pero si los muebles no son de buena calidad, la lámina exterior terminará por levantarse con el calor.

Muebles lacados: Los acabados lacados son preciosos y la carta de colores RAI, amplísima. Por otra parte, son algo delicados y con los golpes se desportillan. Los blancos, a veces, amarillean con el tiempo.

Foto: *Susie*.

Lijadora Delta, de Bosch
Lijadora Delta, de Bosch

Para alisar y suavizar tableros de madera en bruto, para quitar los restos de un barniz viejo, para cantear y pulir cortes… Las aplicaciones de los materiales abrasivos, como los papeles de lija o la lanilla de acero, son muchas y muy variadas. Los abrasivos más conocidos y empleados son las lijas, sobre todo en su formato de papel; se trata de hojas de papel o cartón fino recubiertas de un material en polvo (generalmente carburo de silicio), que, al ser frotadas contra una superficie, contribuyen a alisarla, eliminando la capa inmediatamente superior.
Otros abrasivos disponibles, como las lanillas de acero (madejas de acero en hilos muy finos de diferentes grosores), las lijas con base de tela, las bandas para lijadoras o los tacos, son menos conocidos pero también resultan muy prácticos. En ocasiones se puede ahorrar tiempo y dinero utilizando uno de ellos en lugar del papel de lija tradicional.

Papel de lija en pliegos: Por lo general se trata de hojas de papel fuerte recubiertas de un polvo abrasivo (carburo de silicio en la mayoría de los casos), que se pega a la base con un adhesivo especial. Sirve para alisar superficies de madera, metal, yeso… Su uso depende fundamentalmente del número del grano. Cuanto mayor es el número, más fina es la lija. Muchas veces, las lijas en pliego se venden como “grano grueso, grano fino y grano medio”, sin números. Los papeles de grano muy fino se emplean para suavizar superficies barnizadas o con tapaporos antes de aplicar una cera; a veces, se mojan en agua jabonosa para no rayar las superficies (por esta razón se les llama “lijas de agua”).
Papel de lija en rollo: básicamente, su composición es la misma que la del papel en pliegos, con la diferencia de que en este caso el polvo de carburo va pegado a un rollo de papel fuerte continuo. Sirve para las mismas aplicaciones que el papel en pliegos, con la diferencia de que los rollos de lija pueden adquirirse por metros, con lo que sale mucho más barato si se va a emplear mucha cantidad. Es muy práctico para colocarlo en lijadoras orbitales (con sistemas de pinza); resulta más económico que comprar los específicos para la máquina, y sólo hay que cortarlo a la medida (si se va a emplear el aspirador, habrá que perforar los agujeros).
Tacos de lijar: Se trata de una especie de esponjas sintéticas, flexibles y finas, con forma rectangular y de unos 8-10 cm de lado. Más que para lijar por sí mismos (son demasiado suaves), se utilizan para envolverlos con papel de lija y pulir con ellos superficies grandes y planas (por ejemplo, la encimera de una mesa o una pared en la que se ha aplicado pasta tapagrietas). En su lugar, puedes emplear tacos de aglomerado o madera del mismo tamaño o forma, aunque no resultan tan flexibles y adaptables.
Lanilla de acero: Mal llamada en muchos casos “estropajo de aluminio”, se trata de un material en forma de madeja, compuesta por miles de hilos de acero finísimos. La hay de varios calibres o grosores: desde el nº 0 (la más gruesa) hasta el nº 0000 (la más fina). Puede adquirirse en forma de madejas o en rollo, por metros; si se va a emplear mucha, sale más económica. Sirve para pulir superficies para conseguir un acabado muy fino (su poder abrasivo no es muy fuerte, así que se emplea fundamentalmente para suavizar zonas barnizadas con goma-laca o barniz y alisar así su tacto rugoso). También se emplea como complemento de decapantes y disolventes, a la hora de retirar acabados o limpiar encerados envejecidos; es muy práctica para utilizarla sobre superficies torneadas.
Estropajo verde: El estropajo de toda la vida es también un estupendo abrasivo, sobre todo para limpiar superficies con disolventes y decapantes. Se puede comprar en rollo en almacenes de pinturas y productos, resultando más económico que la lanilla de acero. Sirve para decapar y limpiar con disolvente, limpiar bronces y dorados y pulir piezas pequeñas.
Lijas para máquinas: Las hay con forma de banda para lijadoras de este tipo (bandas de tela recubiertas de abrasivo), con base de velcro, con forma triangular para las lijadoras delta, rectangulares y perforadas para las orbitales, y con forma de círculo para el accesorio lijador del taladro. Sirven para equipar las distintas máquinas lijadoras. Su utilización nos hace el trabajo mucho más cómodo, ya que no hay que cortarlas a la medida, perforarlas o pegarlas.

carpintero-taller

Comprar madera no siempre es fácil, sobre todo cuando ni siquiera distinguimos entre los términos con los que se nombran a los distintos cortes, tableros, especies, etc. Tablillas, listones, vigas, escuadrías, tableros…. Un galimatías de nombres entre los que los profanos, a menudo, se sienten perdidos. A continuación os muestro los principales cortes, tableros y especies de madera que se emplean en la construcción de muebles o estructuras.

Las escuadrías y la nomenclatura de los cortes de madera están definidos por normativa. Hay escuadrías grandes, medianas y pequeñas, y madera aserrada para construcción; dentro de estas cuatro categorías se engloba el resto de los términos. Por supuesto, en este caso nos estamos refiriendo sólo a madera maciza; los tableros manufacturados a partir de virutas y productos de madera son otra cosa, y tienen su propia denominación y clasificación.

Pequeñas escuadrías: Son las piezas más pequeñas dentro de la clasificación. Las dimensiones de las testas de los listones van desde los 10 a los 40 mm de ancho, y su grosor también está entre los 10 y los 40 mm. En cuanto a las tablillas, su ancho oscila entre los 50 y los 90 mm, y su grosor, entre los 10 y los 40 mm, como el de los listones.

Estas piezas se pueden encontrar en cualquier tienda de tableros o centros de bricolaje; normalmente, si queremos que nos las corten a escuadra o a inglete, nos cobrarán un importe más caro (según la cantidad y tipo de cortes).

Escuadrías medianas: Las tablas son las piezas que conforman el grupo de las escuadrías medianas. Son el formato más habitual en el que solemos encontrar la madera, y es el que se emplea habitualmente para suelos, escaleras, frisos de pared, estanterías, muebles… Las dimensiones de la testa de una tabla oscilan entre los 20-40 mm de grosor, y los 100-200 mm de ancho. Las tablas pueden ser de una sola pieza o de madera alistonada (tablas o tableros realizados con multitud de pequeños listoncillos encolados entre sí).

Grandes escuadrías: Los tablones se utilizan habitualmente para grandes superficies, como paneles de pared, laterales de armarios, encimeras de mesas grandes… Son piezas más complicadas de encontrar, y no suelen venderse en los centros de bricolaje, salvo excepciones; es más común irlos a buscar a las serrerías y almacenes de madera. Las dimensiones de las testas de los tablones están entre los 50 y 100 mm de grosor, y los 100 y 300 mm de ancho.

Madera aserrada para construcción: Las vigas son un tema aparte en esta clasificación, ya que no se engloban dentro del término escuadrías, sino que se clasifican aparte como “madera aserrada para construcción“. Se emplean habitualmente para estructuras de edificios, como por ejemplo los entramados que conforman las cubiertas y los tejados, dinteles de puertas y ventanas o construcciones de exterior, como porches o pérgolas. Es recomendable que las vigas estén tratadas para aguantar la humedad y el ataque de los insectos. Las dimensiones de la testa de una viga oscilan entre los 150 y los 400 mm de grosor, y los 150-400 mm de ancho.

Foto: Alancleaver_2000.

Aplicción del lasur para pistolear Spryexpress, de Bricor.
Aplicción del lasur para pistolear Spryexpress, de Bricor.

Continuando con el tema de ayer, me da la sensación de que se me han quedado algunas cosas en el tintero. Aunque creo que la clasificación de los barnices quedó muy clara, así como sus características y los usos que se les pueden dar, es posible que no venga mal aportar también una serie de datos sobre cómo emplear estos productos tan populares. A menudo, la gente tiende a darles un uso incorrecto, y los resultados saltan a la vista: churretes, barnices que a los pocos días se agrietan o descascarillan, colores que no son los que queríamos… Desde luego, si lo que queremos es un resultado perfecto, lo mejor es acudir a un profesional que aplicará el producto adecuado con la técnica más apropiada a las superficies que queramos barnizar (suelos, puertas, ventanas…); no llvides consultar TuManitas para buscar el mejor en tu caso.

Pero no está de más conocer las técnicas y aplicaciones de estos productos de manera básica, por si algún día queremos barnizar algún mueble o superficie, y creamos que podemos hacerlo nosotros mismos.

Aplicación de barnices: los barnices, sean del tipo que sean, dejan sobre la superficie barnizada (normalmente, madera o derivados) una película transparente, que puede ser visible o ivisible (barnices mates). Para aplicarlos, es recomendable dar primero una mano de tapaporos rebajado al 50% con disolvente nitrocelulósico, y pulir después de seco con lanilla de acero nº 000. Tras quitar el polvo resultante, el barniz se ha de aplicar en el sentido de la veta e inmediatamente a la contra, con una brocha de buena calidad (preferiblemente, de pelo largo y natural). Una vez seco, se volverá a pulir con lija nº 600 y se repetirá la operación, aplicando dos o tres manos más. Podemos rematar el barnizado puliendo de nuevo la superficie con la lija y sacándole brillo con cera incolora.

Aplicación de lasures: los lasures son mucho más sencillos de dar, ya que no dejan película perceptible en el exterior. Para entendernos, son como un tinte protector; defienden a la madera de los rayos UV y la humedad. Son perfectos para carpinterías de exterior, ya que no terminan por agrietarse con el paso del tiempo. Lo mejor es aplicarlos en el sentido de la veta con brocha de buena calidad, dando dos manos y dejando secar entre ellas el tiempo que indique el envase.

Con estas indicaciones, espero que haya quedado claro cómo se dan los barnices y lasures. Más adelante hablaremos de otros productos: pinturas, lacas, tintes… ¡No te pierdas las entradas del blog de TuManitas!

Pavimento Zeus Extreme, de Silestone
Pavimento Zeus Extreme, de Silestone

Los pavimentos de nuestras casas suelen estar revestidos con los materiales “de toda la vida”: madera, tarima, cerámica, vinílicos… Los más actuales se decantan también por soluciones como los laminados o los suelos de cemento pulido. Pero hay más opciones en cuanto a decoración se refiere. Todos conocemos las encimeras sintéticas realizadas con resinas acrílicas y polvo de cuarzo; los primeros en fabricarlas e instalarlas fueron los de Silestone by Cosentino, y después siguieron otras empresas como DuPont y su material Corian. Pues bien: estos atractivos materiales no sólo sirven para colocar en las encimeras de las cocinas o bajo los lavabos, sino que son una estupenda opción en cuanto a pavimentos se refiere.

Los suelos de Silestone, concretamente, constan de baldosas del material colocadas con juntas para evitar problemas de dilatación. Para instalarlos, es fundamental que el soporte sea muy estable, esté perfectamente plano (no debe tener desniveles de más de 3 mm, medidos con reglón de 2 metros) y se encuentre perfectamente limpio y seco. Las baldosas se pegan a la base con un cemento-cola específico y flexible, con un coeficiente de dilatación adecuado al material; este adhesivo se extiende sobre el suelo a revestir con una llana, empleando siempre la parte dentada de la herramienta. También hay que aplicar el producto en la base de las baldosas, en este caso con el canto liso de la llana. Las piezas se pegan al suelo como cualquier otro tipo de baldosa, asentándolas bien y golpeándolas ligeramente con un mazo de caucho y un taco mártir hasta conseguir que queden bien ajustadas. Entre las piezas hay que poner crucetas de plástico para marcar las juntas y evitar que las baldosas queden totalmente pegadas, lo que puede provocar resquebrajamientos por motivo de los movimientos de dilatación del material.

Las juntas deben tener un ancho de entre 3 y 6 mm, dependiendo del tamaño de las piezas a colocar (que está entre 30 x 30 c y 60 x 60 cm). Antes de rellenarlas, deben estar perfectamente limpias, y para hacerlo hay que usar un producto especial para dicho cometido. No hay que olvidarse de limpiar bien los restos de producto de las baldosas antes de que se seque.

Para finalizar el trabajo, es recomendable limpiar todo el pavimento con un limpiador especial suministrado por la misma firma, llamado Cleanstone, de Cosentino.

Quizás haya algún “manitas” que se anime a poner su propio suelo de Silestone… Pero hay que tener en cuenta que se trata de un material delicado y no precisamente económico, por lo que, probablemente, lo mejor será encargarle la obra a un profesional competente. ¡Busca el tuyo en TuManitas!

Suelo de terraza tratado con Sikagard 917 W... Impecable por mucho tiempo.
Suelo de terraza tratado con Sikagard 917 W... Impecable por mucho tiempo.

Hoy es lunes, y para empezar la semana, nada mejor que echar un vistazo a las novedades que nos trae este mes de julio una empresa puntera en materiales de construcción, renovación y rehabilitación, para profesionales e incluso para aficionados. Se trata de Sika, y comienza el mes con fuerzas, presentándonos unos productos para revestir suelos de piedra (en forma de impregnaciones y resinas acrílicas), un adhesivo para suelos de tarima, un revestimiento para exteriores y un material para juntas entre adoquines.

Sikagard 917 W es una impregnación hidrófuga, repelente al aceite y endurecedor de juntas a base de siloxanos. Constituye el producto ideal para conseguir suelos hidrofugados y repelentes al aceite, endurecer las juntas entre baldosas o adoquines evitando el crecimiento de malas hierbas, mejorar los ciclos hielo-deshielo y reducir efluorescencias en terrazas, patios, escaleras… Soportes habituales (deben ser porosos):

baldosas, hormigón, mortero, ladrillo y piedra (no porcelánico).

Sikagard 905 Yeso es una resina acrílica monocomponente en base agua, de color blanco. Se utiliza para la impermeabilización del yeso o escayola en superficies interiores, evitando y previniendo los siguientes problemas: formación de moho, ampollamientos posteriores de la pintura, desprendimientos del papel pintado y deterioro del soporte.

SikaBond T45 es un adhesivo semi-elástico para pegado de pavimentos de madera, que se emplea principalmente para el pegado continuo de pavimentos laminados e industriales (especialmente sinmachihembrado). Sus mayores ventajas son que es un producto monocomponente, semi-elástico, fácil de espatular, apto para suelo radiante y que compensa las irregularidades del soporte.

Sikafloor Level 66 es un revestimiento cementoso industrial para exteriores. Se trata de un mortero cementoso autonivelante, bombeable, para recuperación de losas de hormigón desgastadas o nuevas losas de hormigón expuestas a la intemperie o para aplicaciones industriales en soportes empapados o con alta humedad. Es un producto resistente a la humedad, con múltiples aplicaciones (interior / exterior, húmedo / seco, industrial / comercial o doméstico).

Sika Pave Fix Plus es un compuesto basado en arena y ligantes poliméricos, para el relleno de las juntas de los adoquines, especialmente para rellenar juntas mayores de 5 mm en pavimentos horizontales formados por bordillos de hormigón prefabricado, adoquín de hormigón o piedra, y piezas de arcilla o terracota.