Albañileria
Trabajos de Albañileria

El pavés es un material de la construcción de lo más peculiar. Se trata de bloques de cristal vaciados, expuestos en forma de muro, plano o circular.

En su proceso de vaciado, se elimina todo el aire que puede quedar en el interior, de modo que se consiguen bloques aislantes térmico-acústico. A día de hoy, el pavés ha sido incoporpado en multitud de hogares  debido a su gran versatilidad: los tabiqués de pavés permiten el paso de la luz, aportan más espacio que los tabiques convencionales, son flexibles frente a las licencias que exige el color y, por si fuera poco, su coste no es excesivamente elevado. La resistencia es un poco más dudosa, pues deberás recordar que los tabiques de pavés no son muros de carga.

Te mostramos algunos ejemplos.

Como ves, las posibilidades de pavés y color son múltiples y atractivas.

 

Pavés circular, aporta sofisticación a tu espacio.

La tarjeta profesional de la construcción (TPC), es un documento regulado por el Convenio Colectivo General del Sector de la Construcción,  en el cual figuran, entre otros datos, los  periodos de ocupación en las distintas empresas en las que el profesional haya ejercido su actividad laboral, su categoría profesional, su experiencia en el sector,  y  lo más importante,  la formación recibida por el trabajador del sector en materia de prevención de riesgos laborales.

Dicho documento ya ha sido solicitado por más de 520.000 trabajadores. Las comunidades autónomas que registran un índice más elevado de registrados son : Cantabria  (59,6%), Castilla y León (52,4%) y La Rioja ( 50,5%). El perfil mayoritario de los trabajadores del sector que ya han solicitado la TPC es el de un profesional de entre 36 y 45 años de edad, que lleva entre uno y cinco trabajando en el mismo.

Para obtener la TPC se debe realizar, al menos, una de las acciones formativas en materia de prevención de riesgos laborales que aparecen en la relación detallada en este portal . Esta formación es obligatoria para todos los profesionales que se encuentren en activo dentro del ámbito de aplicación del IV Convenio Colectivo General del Sector de la Construcción.

Fuente: Fundacionlaboral.org

Tan importante como mantener nuestra vivienda en perfectas condiciones, es velar por nuestros tejados. Si tienes la suerte de residir en una vivienda unifamiliar o en alguna otra que posea un tejado, sabrás a que nos referimos: las temibles inclemencias meteorológicas no perdonan a la más firme de las techumbres. Y la verdad es que, como bien reza el refranero popular, es mejor prevenir que curar, así que toma nota acerca de cómo cuidar tu tejado y evitarás problemas mayores!.

Uno de los desperfectos más habituales en nuestros tejados son las fisuras, y su consecuente aparición de goteras. Podremos indentificarlas ya que estas filtraciones generan humedades que derivan en manchas en la parte más elevada de nuestras paredes. Su causa más habitual es la rotura o desprendimiento de una teja.

Lo primero que deberemos hacer es analizar la existencia de posibles grietas y examinar su profundidad. En el caso de que no sean excesivamente hondas, las podemos rellenar con una emulsión asfáltica. Si por el contrario estamos hablando de una vivienda antigua que ya cuenta con un tejado de años, probablemente sea necesaria una lechada de cemento para que las grietas rediman.

Por norma general, un desperfecto de este estilo tambien se traduce en un problema en el interior, por lo que es recomendable impermeabilizar la zona donde se identificó la humedad, para que no vuelva a aparecer.

Como es evidente, la reparación de tejados es una tarea que debe ejecutarse por profesionales que conozcan las técnicas y la seguridad necesaria para poder desempeñarla. Nuestros manitas las conocen, ¿quieres arreglar tu tejado?

 

Aunque ya estamos en verano y parece que los calores envolventes de la chimenea no son cuestión estival, tal vez no hayas caído en la cuenta de que las reformas y arreglos propios del invierno son ahora sensiblemente más económicos. Por ello mismo, desde el Blog de TuManitas queremos echar un vistazo a todos aquellos elementos presentes en nuestro hogar y a los que les damos un especial uso en las estaciones frías. En concreto, vamos a centrarnos en el caso de las chimeneas y, puntualizando más aún, en su revestimiento.

Un buen revestiminento de chimeneas no sólo es una cuestión funcional, si no más bien, una necesidad. Estos elementos cuentan con un canal de barro, metal o cemento que debe estar revisado para ganar seguridad, utilidad, eficiencia, y, sobre todo, evitarnos problemas mayores.

Las ventajas de colocar un revestimiento son múltiples:

Reducción del riesgo de incendios

Fundamental. El revistimiento actúa como aislante que, en gran medida, impedirá que el fuego afecte al resto de la chimenea y los elementos aledaños.

Eliminación de la propagación de los gases tóxicos

Al producirse una combustión del fuego más el material, se liberan gases tóxicos tales como el monóxido de carbono. En este caso, resulta indispensable un revestimiento que canalice la salida de estos gases. En el caso contrario, el monóxido se filtrará  a trevés de las paredes de la chimenea, pudiendo llegar a nuestro hogar y generándonos graves problemas de salud.

Evita el sobrecalentamiento

Y , como tal, prolonga la vida útil de la chimenea.

Optimización de la energía

Hay una menor pérdida de calor y se reduce el uso de combustible. ¿Qué más se puede pedir?

Facilita el mantenimiento de la chimenea

Con un revestimiento adecuado, ahorrarás en productos de limpieza. Verás como hay menos hollín y creosota.

 

 

 

 

El calor ya empieza a apremiar. Y es que el calendario no tiene clemencia: junio llega mañana, y ya es necesario preparar nuestras mejores galas para recibir los meses en los que el astro rey va a llevarse el gran protagonismo. Si eres de los que te gusta tenerlo todo listo y dispuesto para la llegada de los meses con más calor, seguro que alguna vez se te ha pasado por la cabeza la posibilidad de contar con una piscina en tu propio hogar. Tal vez seas de los afortunados que dispone de una parcela, así que este post va dedicado a todos aquellos que continúan preguntándose qué deben de tener en cuenta a la hora de instalar un pequeño estanque en su jardín.

Piscinas existen de dos tipos: prefabricadas y a medida. Las primeras corresponden a figuras predeterminadas y geométricas, esto es: hexagonales, cuadradas y poligonales, en general. En función de su profundidad y de los materiales empleados, cuentan con un precio inferior que las piscinas hechas a medida.Las piscinas de forma libre suponen la solución perfecta si deseas una original superficie de formas irregulares o, en su defecto, aprovechar al máximo todo el espacio posible.

Sea cual sea tu decisión, existen una serie de cuestiones previas que deberás tener en cuenta si deseas obtener los mejores resultados.

1- Análisis del terreno. Un equipo de profesionales debe valorar con qué tipo de suelo cuentas. Debe ser firme, estable y no rocoso.

2- La orientación. Si deseas aprovechar al máximo las horas de luz y, por extensión, el mayor número de meses, la piscina debe orientarse de hacia el sur o hacia el oeste.

3- La vegetación. Elige el terreno más alejado de los árboles de raices muy crecientes, como los pinos. Un espacio diáfano y rodeado de césped es la mejor opción si quieres conseguir estética y evitar resbalones.

4- Las dimensiones: Adáptalas bien a qué necesitas. Si hay pequeños en casa o personas mayores, no sobrepases el metro y medio de profundidad.

5- Siempre con profesionales: Hacer un reconocimiento previo, así como la instalación posterior es una tarea que deben desempeñar los entendidos en la materia. Sólo así contarás con garantía y tranquiladad.

Si finalmente te decides por dar este gran paso, recuerda que en TuManitas conocemos a miles de profesionales bien cerca de tí.

Un, dos, tres, splaaash!.

Imagen: Solucionesespeciales.net

 

El hormigón es una argamasa fundamental en la construcción. Sirve para realizar cimientos, zapatas, escaleras de obra, bloques… Cualquier trabajo que implique fijar elementos a un suelo o terreno suele contar con el hormigón como base para afianzarlos. Prepararlo no es complicado, pero como todo en esta vida requiere de cuidado y una cierta técnica. Para trabajos pequeños se puede comprar hormigón premezclado, que se comercializa en sacos de 25 kg y cuenta con los ingredientes ya mezclados entre sí en seco (cemento, arena y gravilla) y sólo necesita que se le añada agua. Pero para trabajos de envergadura es mejor mezclar los componentes en seco en una hormigonera y añadir luego el agua, o bien contratar un camión hormigonera que nos lo vierta directamente (algo que suele hacerse en cimientos o soleras).

Las partes de la argamasa básica son: 10 partes de cemento portland, 22 partes de arena de construcción y 30 partes de árido (gravilla). Las partes pueden medirse a paladas, y se vierten en la hormigonera para después ponerla en marcha. Cuando los ingredientes en seco se hayan mezclado, vamos añadiendo agua poco a poco hasta obtener una masa consistente. Un consejo: no es recomendable preparar hormigón con temperaturas por debajo de 20º C o bastante por encima, ya que el tiempo de secado se ralentizará o se acelerará.

Si vamos a mezclar el hormigón en el suelo (porque necesitemos poca cantidad y estemos trabajando al exterior), hay que comprobar si la mezcla está bien hecha. Debe tener una consistencia similar a la del barro, con un color uniforme. Entonces haremos una ranura en la masa con la pala; si se queda tal cual, la mezcla estará perfecta. Si la ranura se cierra, el hormigón necesitará más agua, mientras que si se profundiza tiene exceso de agua y necesita cemento, arena y grava.

Imagen: Lamtoday.org.

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Muchos manitas están ya empezando a preparar las obras de su jardín o patio, de cara a los días de primavera que están cada vez más cerca. Cuando la lluvia deja un rato de respiro, ellos se dedican a planificar trabajos, buscar materiales, organizar… Una de las obras que con más ganas acometen muchas personas que disponen de un terreno en el exterior es construir la famosa barbacoa. Estos artilugios dan mucho juego, convirtiendo el jardín o la terraza en comedores al aire libre donde poder reunir a familia y amigos.

El dilema que se encuentran quienes empiezan a pensar en su soñada barbacoa es sencillo: ¿la construyo de obra o la compro para montar en kit? Una vez más, cada opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Vamos a echarles un vistazo y después, cada cual podrá decidir cuál es su mejor opción.

Barbacoas de obra

Ventajas
– Podemos escoger el diseño y el tamaño a nuestro gusto.
– Ofrecen la posibilidad de utilizar restos de materiales de obras de la casa: ladrillos, bloques de cemento, azulejos…
– Se pueden integrar con el acabado exterior de la vivienda, como si formaran parte de ella.
– Son únicas y personales, y si contamos con materiales (o si los adquirimos en un almacén de construcción) salen más baratas.
Inconvenientes
– Diseñar una barbacoa es más complicado de lo que parece y requiere de una buena investigación en libros, internet, etc.
– Si tenemos que comprar los materiales nos puede salir más cara que una en kit.
– Lo más probable es que tardemos bastante más en construirla; casi lo más indicado es contratar a un profesional (¡búscalo en TuManitas!).
– No se pueden desmontar ni trasladar.

Barbacoas en kit

Ventajas
– No hay que pensar demasiado; sólo medir el espacio y acercarnos al centro de bricolaje o jardinería, y escoger la que mejor se adapte a nuestras necesidades y presupuestos.
– Las hay de una gran variedad de precios y tamaños.
– Son fáciles de montar.
Inconvenientes
– Como se hacen por modelos, corremos el riesgo de tener la misma barbacoa que nuestro vecino…
– Hay que adaptarse a lo que el mercado ofrece en cuanto a acabados, tamaños y colores.
– Las más grandes y atractivas salen bastante caras.

En la foto tenéis una magnífica barbacoa de obra, que un buen profesional os construirá por un presupuesto ajustado, rápidamente y con todas las garantías. Los modelos en kit están bien, pero desde luego no son lo mismo… ¡La decisión, una vez más, es vuestra!
Imagen: Sephirot82.

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Cada vez más, las personas ansían disponer de un pequeño “lugar al sol”; un jardín o terreno, por reducido que sea, donde disfrutar del aire libre y de nuestro trozo de cielo y de naturaleza. El auge de las urbanizaciones de chalets, bien sea adosados, pareados o unifamiliares, tiene mucho que ver con esta necesidad. Pero lo cierto es que existen muchísimos lugares de nuestra geografía, fuera de las grandes ciudades y concentraciones urbanas, donde la vida en casas con terrenos alrededor es algo habitual. La división de dichos terrenos en fincas con sus correspondientes lindes motiva la construcción de muros de separación en las lindes que, además de su función práctica, tienen también un importante aspecto estético.

Los muros se pueden realizar con piedra, ladrillo o bloques de hormigón
. Los de piedra son los más antiguos, y también los más caros de realizar hoy día. A grandes rasgos, se clasifican como muros de sillería (las piezas están labradas por todas sus caras y se levantan en seco, sin argamasa y con grapas de unión) y de mampostería (piezas sin labrar o labradas por una sola cara, con argamasa para unir las pizas). Los de sillería requieren el concurso de maestros canteros y ayudantes, lo que aumenta considerablemente el precio. Aemás, existen también los llamados muros de perpiaños, bloques graníticos labrados sólo por una de sus caras (la vista) y que se levantan con argamasa. Entre las piedras más empleadas se encuentran las areniscas y las graníticas; las lajas de pizarra son también habituales.

Los muros de ladrillo son considerablemente más baratos, pero también hay que tener en cuenta dos cosas: son más estrechos, por lo que suele ser necesario levantar más de una hilada (lo que multiplica su precio), y además los ladrillos suelen necesitar revestimientos (a no ser que sean cara vista, más caros) como piedra musgo (lajas de piedra que se pegan sobre el ladrillo y se rejuntean), mortero monocapa o enfoscados. En cuanto a los de bloques de hormigón, pueden ser de bloque gris corriente (que habrá que revestir o pintar) o de bloques prefabricados y coloreados, con texturas que imitan la piedra.

Los muros de piedra se levantan por lo general sin cimentación,
directamente sobre una zanja excavada en el terreno. La base debe ser más ancha, y en ella es mejor emplear piedras no porosas e impermeables. Los muros de ladrillo y bloques deben realizarse sobre una zapata de hormigón, y si son altos es necesario colocar varillas de hierro para reforzarlos. Levantar un muro resistente y estéticamente atractivo no es fácil, y lo mejor es acudir a profesionales competentes; no olvides que en TuManitas encontrarás a los mejores.

Imagen: Omi Stonework.

Los revestimientos de mortero monocapa para fachadas también se conocen como Cotegrán, el nombre comercial de uno de los productos más populares y utilizados. Estos revestimientos son muy prácticos y la mayoría de los profesionales y particulares se decantan por su aplicación en fachadas, frente a otras soluciones más caras, complejas o menos resistentes como pueden ser la piedra, la cal o la pintura. El mortero monocapa es un acabado directo, es decir, que se aplica tal cual sobre los muros de ladrillo u hormigón y no precisa de pintura o acabados posteriores. Como su propio nombre indica, se extiende en una sola capa, lo que abarata los costes en cuanto a mano de obra.

La composición de este material es básicamente cemento blanco, árido de granulometría compensada, cargas ligeras, aditivos orgánicos e inorgánicos y también pigmentos de tipo mineral. La carta de colores disponibles es muy amplia, y también puede variar la textura de más lisa a más granulosa y rústica. Para preparar la pasta el procedimiento es similar al de los morteros corrientes, siguiendo siempre la proporción agua/pasta que indique el fabricante. Antes de empezar a aplicarla es necesario trabajarla a fondo, ya que a ambos componentes les cuesta bastante llegar a formar una mezcla homogénea.


La pasta se deposita en la llana
con la ayuda de una paleta de albañil, y rápidamente se presiona con fuerza sobre la pared, al tiempo que se desliza la herramienta hacia arriba. Una vez tendido el tramo correspondiente, hay que alisarlo pasando un reglón, también de abajo arriba. La pasta sobrante se puede volver a aprovechar siempre que no haya comenzado a endurecerse. Transcurridas dos horas y en un plazo de tiempo de veinte hay que raspar las superficie con la llana dentada, para alisarla. Veremos que el acabado está a punto para ser raspado cuando la pasta no se pegue a la superficie del metal.

Imagen: Imafe Revestimientos.

Seguro que todos los manitas saben de qué estoy hablando. Aunque los profesionales conocen de sobra cuáles son los productos adecuados para dejar perfectas las superficies después de realizar determinadas obras (por ejemplo, colocar suelos cerámicos o alicatar paredes), muchos de nosotros nos encontramos a veces con la presencia de restos de cementos y otros materiales, que no sabemos cómo eliminar. Puede ser que quien realizó la obra de nuestra vivienda no dejara las cosas como debía (¡y esto, os lo garantizo, no lo harán los profesionales de TuManitas!), o quizás nos hemos lanzado al mundo de las reformas por nuestra cuenta y riesgo, y una vez terminado el trabajo, aquello parece un campo de batalla…

Los productos que se utilizan para eliminar restos de mortero, cemento-cola y otros materiales de construcción están basados en los ácidos,
fundamentalmente en el ácido clorhídrico. Hoy día hay formulaciones específicas y menos corrosivas que el ácido en sí, que ofrecen excelentes resultados a buen precio. Olvidáos de rascar y rascar, fregar y fregar; uno de estos productos os sacará del apuro rápidamente. Eso sí, si las pellas de mortero o cemento son grandes, antes de aplicar el producto deberéis eliminarlas de forma mecánica con una espátula; y para la próxima vez, acordáos de retirarlas antes de que se sequen…


Un producto de muy buena calidad y rendimiento, con resultados óptimos, es Sikalimp Ready, de la gama que ha sacado la firma Sika para este comienzo de temporada. Se trata de un producto líquido a base de ácidos inorgánicos, que además de retirar los restos de cemento seco sobre cualquier superficie, también sirve para eliminar óxido, grasas y aceite de paramentos y suelos de cemento. El producto se comercializa en botellas de 1 litro, que sirven para limpiar aproximadamente cinco metros cuadrados de superficie.

Más información / Sika.

Imágenes / Jose P., Construnario.