Preparar morteros con una hormigonera

Preparar morteros con una hormigonera

Aunque los morteros y las argamasas para construcción pueden prepararse en un cubo, cuando se van a realizar obras de cierta envergadura lo mejor es contar con una hormigonera. Estas máquinas facilitan la preparación de las mezclas y con ellas se puede contar con gran cantidad de material. Además, no es necesario comprar una ya que se pueden alquilar en establecimientos especializados durante un día o un fin de semana. La hormigonera dispone en el interior de la cubeta de unas palas que ayudan a mezclar los componentes de la mezcla; el motor de la máquina acciona la cubeta mediante un piñón, que engrana sobre la corona dentada externa. El volante exterior permite colocar la cubeta en posición de trabajo, pero también sirve para volcarla cuando necesitamos verter la argamasa. Accionando el pedal, la cubeta queda bloqueada en la posición adecuada. Para empezar a realizar una mezcla, hay que verter en la máquina entre la mitad y 1/3 del agua necesaria para el mortero, y después se añaden los áridos (gravas), sin introducir nunca las manos en el interior. Entonces hay que empezar a hacer girar la máquina para que la grava quede bien mojada. Después, empleando un cubo o una pala, se añadirá el cemento en la proporción prevista; entonces dejaremos girar otro poco la máquina para conseguir que el polvo se diluya y se reparta perfectamente alrededor de la grava. Seguiremos añadiendo arena, también con el cubo o la pala; pero ¡mucho cuidado! Nunca hay que introducir la pala en la boca de la cubeta mientras la máquina esté en marcha, ya que puede resultar muy peligroso. Mientras vigilamos que los componentes de la argamasa se estén mezclando bien, vertiremos un poco más de agua sin sobrepasar la cantidad necesaria. Entonces, la máquina tendrá que girar durante 2 minutos para conseguir una mezcla homogénea. El hormigón debe estar compacto y húmedo, pero sin chorrear agua; cuando cojamos un poco en la mano, la mezcla deberá mantener su forma y su humedad, pero no soltar agua. Por último, ya sólo queda girar el volante para verter el hormigón en la carretilla,  un cubo grande o el área destinada a la obra; nunca hay que parar la máquina antes de que se vacíe del todo. Es importante limpiar bien la hormigonera, dejándola funcionar con tan sólo agua y grava en su interior. Después la dejaremos en un lugar seco, con la boca de la cubeta dirigida hacia el suelo.

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