Papel pintado: tipos y cálculo del material

Papel pintado: tipos y cálculo del material

Tras experimentar un esplendor sin igual en los años 60 y 70 (¿quién no recuerda las paredes de las casas cubiertas de motivos psicodélicos o románticas flores?), el papel pintado cayó en el olvido y el rechazo durante muchos años. Nadie quería empapelar sus paredes; los motivos estaban pasados de moda y los revestimientos no eran de buena calidad, desprendiéndose y ensuciándose con el tiempo. Pero desde hace cuatro o cinco años, las últimas tendencias decorativas han recuperado los empapelados y los han actualizado con nuevos diseños y materiales, hasta el extremo de ser los protagonistas absolutos de muestras como Casa Decor o Casa Pasarela, en las que se expone lo último en decoración de interiores.Los tipos de papel son muchos y muy variados, dependiendo de su composición o de la impresión que lleven. El papel gofrado es el más corriente, formado por una sola capa; son poco resistentes y pueden ser lisos, estampados o con efectos de veladuras. Se pegan a la pared con cola corriente de empapelar. Más fuertes y duraderos son los vinílicos, actualmente los más vendidos; llevan una capa protectora de vinilo (PVC) que hace que su superficie sea lavable, por lo que resultan adecuados para cocinas y baños. Se pegan siempre con adhesivo especial. Los papeles de tela (también vinílicos) son una novedad interesante; el papel en sí no es más que el soporte sobre el que se fija la tela, normalmente de algodón o sintética. Llevan un tratamiento antimanchas para protegerlos. Por último, están las variedades pintables, que pueden imitar a la pizarra (para, por ejemplo, que los niños las decoren con tizas en su habitación), o con gofrados (relieves en blanco) que luego pueden colorearse dando una fina capa de veladura.Los rollos de papel suelen tener unas medidas de 52 cm de ancho por 10,05 m de largo. A la hora de calcular los rollos necesarios para empapelar una habitación, hay que dividir el perímetro de ésta por el ancho del rollo. Después se procederá a dividir la longitud del rollo por la altura de la pared, para calcular el número de tiras que salen de cada rollo (hay que añadir 10 cm de más por cada lado si el papel lleva un estampado que haya que coordinar). Para terminar, se divide la primera cifra obtenida entre la segunda para conocer el número total de rollos. Es recomendable comprar algún rollo de más por si se nos estropea parte del papel o para realizar arreglos en el futuro.

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