Muebles de cocina como nuevos

Muebles de cocina como nuevos

Los muebles de las cocinas, por lo general, suelen estar hechos con tableros aglomerados revestidos de una capa celulósica llamada melamina. Esta capa les aporta color y protección; su mayor virtud estriba en que resulta muy resistente y fácil de limpiar. Normalmente, cuando nos cansamos de este tipo de muebles o están ya deteriorados, optamos por cambiarlos por otros nuevos; sin embargo, para poder ahorrarnos un dinero y obtener unos resultados más que notables, podemos liarnos la manta a la cabeza y renovarlos totalmente. ¿Parece mentira, verdad? Pues hay gran cantidad de materiales disponibles en los centros de bricolaje y almacenes de pintura, listos para que los actualicemos nuestros muebles sin gastar ni un euro de más.

cocina muebles restaurados

Los materiales necesarios para llevar a cabo esta renovación son los siguientes:

– Cinta de carrocero

– Imprimación (selladora sintética o imprimación especial para superficies plásticas)

– Esmalte-laca o esmalte acrílico

– Lija del nº 400

– Rodillo de esmaltar con recambios

– Aguarrás o disolvente

– Brocha plana de buena calidad

Si es posible, siempre ayuda mucho al trabajar el desmontar las puertas de los muebles; así se pueden colocarlas en horizontal para pintarlas cómodamente, y no se correrá el riesgo de manchar el resto de las superficies. De todas formas, no hay que olvidarse de proteger con cinta de carrocero las zonas que no vayamos a pintar.
Si aplicamos una imprimación de buena calidad sobre la melamina, no será necesario lijar la superficie para hacerla más rugosa y mejorar el agarre. Dicha imprimación se aplica con un rodillo de esmaltar, bien extendida; lo mejor es dar dos manos, dejando secar bien entre capa y capa. Después habrá que lijar suavemente el producto ya seco para que quede liso y pulido, y a continuación se procederá a aplicar una mano de esmalte-laca o esmalte sintético. Cada producto tiene sus pros y sus contras: el esmalte-laca es más resistente y cubre perfectamente la superficie, pero tarda más en secar, desprende olor fuerte y hay que limpiarlo con disolvente (los recambios del rodillo sólo se pueden emplear una vez). El de tipo acrílico se limpia con agua y no desprende olor, además de secarse con rapidez; sin embargo, es menos resistente a las limpiezas y los arañazos.
Independientemente del producto que escojamos, es importante aplicar un mínimo de tres capas, lijando con cuidado entre ellas. Para pulir la capa final hay que lijarla de nuevo con suavidad (se puede humedecer la lija en agua jabonosa para evitar rayones y el desprendimiento de polvo) y dar una mano muy extendida de cera incolora, que habrá que pulir con un paño transcurridas dos horas. Después de este tratamiento, y si además cambiamos los pomos o tiradores por modelos más modernos, los muebles de nuestra cocina resplandecerán como nuevos, listos y actualizados para resistir el paso del tiempo durante unos cuantos años más.

¿Quieres presupuestos para un trabajo como este?

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