Historia de la arquitectura: gárgolas

Historia de la arquitectura: gárgolas

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A menudo a lo largo de la historia del arte y de la arquitectura nos encontramos con algunas manifestaciones hermosas y fantásticas al mismo tiempo que no dejan de sorprendernos a pesar del paso del tiempo. Uno de estos elementos que fue capaz de armonizar la belleza y lo grotesco fueron las gárgolas, unos elementos arquitectónicos desarrollados especialmente durante la edad media y, más concretamente, por el estilo gótico.

A pesar de que la mayor parte de las personas vinculan a las gárgolas con elementos puramente decorativos denominándolos como esculturas este tipo de clasificación no es la más correcta. En realidad las gárgolas son un elemento arquitectónico de gran importancia ya que enmascaradas a modo de estatuas las gárgolas son, en el fondo, los desagües de las techumbres de los edificios más importantes.
Podemos observar, por tanto, que la función de las gárgolas es fundamental. Los desagües de los tejados permitían que el agua no se quedara estancada en las techumbres de forma que no se transmitieran humedades al interior de los edificios. Como podemos observar la función arquitectónica de las gárgolas es fundamental ya que ayudaba al correcto mantenimiento del edificio.

De esta forma podemos imaginarnos que lo que en principio no era más que un elemento arquitectónico muy simple con el paso del tiempo fue ornamentándose hasta conseguir los resultados que podemos observar en la actualidad. Los motivos animales rematando las cornisas y las techumbres son una constante en toda la historia del arte desde la actualidad. Por tanto no es de extrañar que un estilo como el gótico que ornamentaba prácticamente todas las superficies arquitectónicas apostase por este tipo de solución.

En cuanto a los motivos decorativos estos son muy amplios. Tal vez aquellos más famosos sean los de las gárgolas con formas grotescas de demonios o animales fantásticos. Sin embargo estos ejemplos no son los únicos. Existen otras figuras mucho más amables como las figuras humanas que representan diversos oficios.

También merece la pena aclarar que este tipo de detalles arquitectónicos no desaparecieron con el fin de la Edad Media. Las gárgolas continuaron estando presentes en las arquitecturas renacentistas y barrocas y, como no podría ser de otra forma, en los diversos neohistoricismos que se construyeron durante los siglos XIX y XX.

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