Historia de la arquitectura: claustros

Historia de la arquitectura: claustros

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Los claustros son una de la parte más bella de todas las catedrales y los monasterios de todo el mundo. Por esta razón no deberías dejar pasar la ocasión de conocerlos siempre que puedas. A menudo cuando viajamos a cualquier país tenemos la opción de visitar sus catedrales y monasterios más famosos y un error imperdonable sería el de olvidarnos de conocer sus claustros. Si no estás demasiado familiarizado/a con el mundo de la arquitectura religiosa tal vez no estés seguro/a de lo que te estamos hablando así que antes de nada vamos a ir paso a paso.

¿Qué es un clautro?

El claustro es una zona interior presente en algunas catedrales y en todos los monasterios. No se trata más que de un patio, una pequeña zona al aire libre a la que los monjes y los eclesiásticos podías retirarse a leer y relajarse. Por tanto nos encontramos ante una zona privada. Los claustros se diseñaron a modo de remanso de paz y tranquilidad.

¿Cómo es un claustro?

Los claustros presentan, normalmente, una forma cuadrada. Están rodeados por un pórtico techado por sus cuatros lados y conectan con el resto de edificios del conjunto eclesiástico. En cuanto al estilo de las columnas y el resto de elementos decorativos no hay mucho que podamos generalizar. Por supuesto estos detalles se corresponden con el tipo de estilo arquitectónico al que pertenezca el conjunto eclesiástico. Sin embargo lo que sí podemos afirmar sin temor a equivocarnos es que en los claustros se llevaban a cabo algunos de los esfuerzos decorativos más impactantes. Se trataba de un lugar de gran importancia y los escultores ponían todo su empeño en tratar de conseguir resultados espectaculares. Por tanto nos encontramos unos capitales decorativos de una gran riqueza en casi todos los claustros.

Los jardines

Además los claustros contaban, en su mayoría, con unos preciosos jardines que solían contar con un pozo en medio del terreno. En algunos lugares el claustro no presentaba un jardín sino una zona de huerto. Esta solución no fue demasiado común ya que estos complejos arquitectónicos eclesiásticos solían contar con terrenos específicos para los huertos.

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