Herramientas de construcción: taladros

Herramientas de construcción: taladros

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taladros

Los taladros son unas de las herramientas de la construcción a las que más acostumbrados estamos. Gracias a los taladros podemos realizar cómodamente los agujeros que necesitamos para insertar diversas piezas en los trabajos mecánicos y de construcción.

Aunque la mayor parte de las personas no pueden imaginárselo nos encontramos ante una herramienta que cuenta con una historia muy antigua. Los primeros taladros datan de la Prehistoria más concretamente del Paleolítico Superior. Por supuesto, como no podría ser de otro modo, en esta época nos encontramos ante unos instrumentos muy primitivos utilizados, unicamente, para perforar conchas. Para taladrar hay que conseguir realizar un movimiento de rotación en la herramienta. En aquella época y durante varios siglos este movimiento de rotación se conseguía gracias a la técnica denominada de “arco de violín”. La representación más antigua que demuestra este tipo de técnica data del año 2700 antes de nuestra era. Se trata de una bajorrelieve de época egipcia en el que se muestra a un artesano utilizando un taladro que acciona mediante un mando.

Las taladradoras o taladros evolucionaron muy poco durante muchos siglos y no fue hasta el siglo XIX en el que encontramos una verdadera transformación de la herramienta. Gracias al desarrollo industrial y mecánico que se produjo durante la Revolución Industrial el taladro fue pasando a ser accionado de manera eléctrica y ya no manual. Además cada vez se volvió más preciso y más fácilmente utilizable. En la actualidad los taladros se encuentran prácticamente en cualquier hogar y taller y son empleados para todo tipo de trabajo desde las cuestiones más simples de bricolaje a las más complejas de mecánica.

Aunque a primera vista puede parecer que el trabajo de realizar un agujero es muy sencillo hay que considerar que para que un agujero esté bien hecho entran en juego muchos factores. El primero de ellos es el relativo al diámetro. Como resulta lógica nuestro trabajo de taladrar debe adaptarse a la perfección a las piezas que vamos a unir y por ello conseguir el diámetro exacto es fundamental. Dado que las superficies son muy diversas para conseguir un buen diámetro necesitamos contar con brocas específicas de diversos tamaños y materiales que nos permitan oradar cualquier superficie sin importar su dureza o resistencia.

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