El problema de las traviesas de ferrocarril

El problema de las traviesas de ferrocarril

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Seguro que muchos de vosotros habréis visto en distintos lugares las antiguas traviesas de madera que se empleaban en las vías del ferrocarril. Su aspecto sólido y rústico, y el indudable encanto que poseen estas piezas hizo que, cuando resultaron obsoletas para la construcción de vías de tren, se reciclaran para edificar casas y para decoración de exteriores. Dinteles de ventanas y puertas, escaleras, suelos, paseos de jardín, bordillos de parterres… Las traviesas tienen un montón de aplicaciones en el campo de la construcción, las reformas y la decoración.

¿Cuál es, pues, el motivo para que actualmente su uso esté totalmente prohibido? Pues muy sencillo: la creosota. Estas piezas de madera, usualmente de roble, precisaban de un tratamiento muy agresivo para poder conservar su solidez y flexibilidad de cara a la estancia a la intemperie y al paso constante de los ferrocarriles. Y esta resistencia se obtenía impregnando las traviesas con un producto llamado aceite de creosota (un derivado del alquitrán). Está demostrado que la creosota es altamente tóxica y cangerígena, y esto ha motivado el veto al uso de las traviesas en lugares donde la presencia humana sea constante.

Pero no tenemos que decepcionarnos si teníamos la intención de hacer un bello paseo o camino en nuestro jardín (como el de la imagen), o nos interesaba decorar la fachada de nuestra casa de campo con antiguas vigas. Ahora mismo existen dos opciones válidas: las traviesas de madera ecológica y las traviesas de hormigón prensado.

Las primeras son de madera tratada en autoclave, con el mismo aspecto que las clásicas pero totalmente inocuas para el uso cotidiano; se comercializan en viveros y empresas de venta de maderas al por mayor, y cuantas más se adquieran, más económicas salen (suelen costar unos 18 euros por pieza, que puede bajar a unos 12,5 euros si se compran grandes cantidades).

En cuanto a las piezas de hormigón,
su aspecto es casi indistinguible del de la madera, como podéis comprobar en la foto (traviesas de Prefabricados SAS). Además son muy duraderas, al estar hechas precisamente de hormigón, y su precio ronda los 16 euros por pieza. En este caso, las traviesas de hormigón se utilizan solamente para suelos y caminos de jardín.

Sea cual sea vuestra elección, recordad que hay opciones estupendas para que nos podamos olvidar de la tóxica creosota de una vez por todas.

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