El arquitecto James Carpenter, premiado con el “Daylight and Building Component Award”

Ya sabéis de que vez en cuando me gusta echar un vistazo a lo que ocurre en el mundo de la arquitectura y las soluciones constructivas, que suelen depararnos espléndidas sorpresas. En este caso, lo que traigo hoy a colación es el premio recibido por el arquitecto neoyorquino James Carpenter (que intervino de forma decisiva en el 7 WTC, el primer edificio construido en la tristemente célebre Zona Cero): el “Daylight and Building Component Award” de la FUNDACIÓN VILLUM y la FUNDACIÓN VELUX
Carpenter, de 59 años, recibió el galardón y un premio en metálico de 100.000 € en una ceremonia celebrada el 2 de marzo de 2010 en Copenhague. El galardón, acompañado de una de las mayores dotaciones económicas de su categoría, premia el trabajo de toda una vida dedicada a mejorar el entorno urbano con la luz solar y otros fenómenos naturales. Entre los anteriores ganadores de los premios, que se conceden desde 1980, se encuentran los arquitectos Jørn Utzon y Henning Larsen y el científico solar Richard Pérez.
“James Carpenter es uno de los pocos arquitectos que luchan claramente por hallar un vínculo entre lo mensurable y lo no mensurable, la naturaleza y la arquitectura”, afirmó Bjarne Thomsen, Presidente del comité de concesión del premio.” De esta manera, sus obras sirven de inspiración a muchos, introduciendo trazos de nuevas direcciones, nuevos contenidos y un claro know-how tecnológico en el arte y la ciencia de la iluminación natural y la arquitectura”.
Estos trazos de la obra de Carpenter son particularmente visibles en la ciudad de Nueva York, donde ha ayudado a acercar la naturaleza al entorno urbano a través de algunos de los más ambiciosos edificios de la historia reciente de la ciudad. La inspiración de Carpenter se refleja en proyectos como el diseño de la fachada exterior de 7 WTC, un prisma de vidrio de 60 plantas que capta las cualidades de la luz natural reflejada desde los ríos Hudson e East y la devuelve a las angostas calles que rodean el edificio. Su sensibilidad para la naturaleza en entornos urbanos puede observarse en el atrio del edificio Time Warner, donde su fachada de red de cable sirve de aislamiento acústico a la sala de conciertos de Jazz at Lincoln Center, conservando simultáneamente la vista sobre la calle 59 y las copas de los árboles de Central Park.
“El diseño de edificios no es el terreno habitual para un escultor, pero la escultura hace algo que la arquitectura frecuentemente no hace: utilizar las cualidades fenomenológicas de su entorno. Y la luz es uno de los materiales principales que empleo para lograrlo”, opina Carpenter. “Al igual que en el caso de cualquier otro buen artista, es importante tener un sólido conocimiento de los materiales”.
