El acero, una apuesta de futuro

El acero, una apuesta de futuro

Tanto los materiales como las técnicas de construcción están experimentando últimamente importantes cambios encaminados a reducir costes y tiempo de trabajo, así como para contribuir a la sostenibilidad ecológica de la edificación. Además, la crisis que actualmente está experimentando el sector de la construcción (junto con el resto de la sociedad) obliga a los profesionales a buscar soluciones ingeniosas que hagan más rentables sus proyectos. El campo de la construcción en acero es una interesante apuesta de futuro en este sentido, aunque en nuestro país aún no tiene la relevancia que se merece. España es el cuatro productor de acero de Europa y el decimocuarto del mundo, pero aún así, sólo el 20% de la construcción residencial de la nación se realiza con estructuras de acero, frente, por ejemplo, al 75% de la que se levanta en el Reino Unido. Aunque el 44% de los edificios no residenciales sí que llevan este tipo de estructuras, no deja de ser un campo muy poco significativo. Resultaría realmente interesante que los nuevos proyectos de edificación y construcción, tanto privada como en régimen de VPO, contaran con este tipo de estructuras, ya que el acero es un material con muchísimas ventajas. Su utilización para estructuras portantes supone un gran avance en cuestión de diseño, materiales, fabricación y técnicas; como ejemplos podemos remitirnos a edificios emblemáticos de nuestro país, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Santiago Calatrava o la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Con este material se logran formas elásticas y con gran ligereza, dotadas de mucha iluminación natural y grandes espacios diáfanos que se sustentan sin necesidad de pilares. El acero incrementa la competitividad de las empresas, ya que permite la automatización de los procesos de fabricación de las estructuras. Esto supone un importante ahorro en cuanto a tiempo de edificación, porque muchas de las piezas pueden ser realizadas en talleres cerrados para ser instaladas directamente en la obra. Por supuesto, esto supone también un aumento sgnificativo en la seguridad en el trabajo, algo fundamental para cualquier constructor o promotor. Y, por si fuera poco, podemos considerar el acero como un material totalmente respetuoso con el medio ambiente, al ser 100% reciclable. Quizás sea el momento de que todos los profesionales implicados en el proceso de la construcción (desde los arquitectos hasta los trabajadores) empiecen a tomar conciencia y ejemplo en el uso de este material, con el objeto de poder construir viviendas e inmuebles más rentables, ecológicos y económicos, tanto para los constructores como para los usuarios.

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