Eflorescencias salinas en las fachadas

Eflorescencias salinas en las fachadas

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Seguro que en alguna ocasión habéis visto, o incluso sufrido en vuestra propia vivienda, las eflorescencias salinas. Se trata de esa especie de “velo” blanco que aparece en ocasiones en las paredes, sobre todo en el exterior (aunque también pueden salir por el interior de las viviendas), en materiales como el ladrillo visto o el hormigón. También pueden llegar a aparecer en suelos y pavimentos de obra, e incluso en superficies cerámicas o fachadas acabadas con mortero monocapa.

Las eflorescencias salinas, como su propio nombre indica, se deben a la presencia de sal en el agua o los materiales empleados en la construcción de los edificios. Una vez terminada una obra, durante el proceso de secado de las argamasas, la sal presente en dichos materiales va aflorando por evaporación hacia la superficie de las paredes y lo más habitual es que termine por salir al exterior, especialmente por las fachadas.

Lo bueno que tiene este “problema” es que es totalmente inofensivo. Las eflorescencias salinas no atacan a lo materiales ni provocan el desprendimiento de acabados. Pero sí es cierto que pueden resultar antiestéticas, y la buena noticia es que son muy fáciles de eliminar. Basta con frotar la zona afectada con un cepillo de cerdas rígidas que no sea metálico y aclarar con agua abundante. Si las eflorescencias no desaparecen, se pueden quitar mojando bien la zona y cepillándola a continuación con ácido clorhídrico rebajado con agua al 10%. El ácido penetrará en los poros y hará salir los restos de sal presentes, que después podremos eliminar aclarando bien la superficie.

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