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tejados y cubiertas

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Hoy toca comparativa en el blog de TuManitas. Estos días fríos y lluviosos, acompañados ya por la nieve en muchos puntos de la geografía española, ma han recordado a los característicos tejados a dos aguas que son tan habituales en nuestro país. Los revestimientos más empleados son desde hace siglos dos: la pizarra y las tejas cerámicas. Ambos presentan ventajas e inconvenientes, y es cierto que son excelentes soluciones para cubiertas. Eso sí, en los dos casos es necesaria una instalación perfecta para poder gozar de la estanqueidad y las ventajas tanto de la pizarra como de las tejas; si recurrís a algunos de los profesionales de TuManitas, seguro que me agradecéis la recomendación.

Pero vayamos a lo nuestro, y empecemos con las tejas. Es el revestimiento de cubiertas más utilizado en nuestro país. Las ventajas de la teja son muchas: es un material ecológico, recuperable y reciclabe; aportan estanqueidad, impermeabilidad y aislamiento térmico y acústico; estéticamente ofrecen un acabado insuperable, y además están disponibles en una gran variedad de acabados y colores. Las tejas suelen ser cerámicas (las hay de tres tipos: curva o árabe, plana y mixta), pero existen también tejas de hormigón o cemento que las imitan a la perfección, ofreciendo una amplia gama de colores y texturas a bajo precio. Por cierto, otra de las ventajas de las tejas es su precio. En cuanto a las desventajas, lo cierto es que son piezas frágiles y que pueden ser atacadas por el moho. No se recomiendan en pendientes muy pronunciadas, y su mantenimiento es complicado y ha de hacerlo un profesional. Aunque las tejas son baratas, su colocación es compleja, por lo que la mano de obra incrementa los costes.


La pizarra, por su parte, es un revestimiento formado por piezas extraídas de rocas
de pizarra naturales a base de cortes. Esto significa que no requieren cocido, prensado ni coloreado. Entre sus ventajas se encuentra su aspecto, muy atractivo y especial (ninguna pieza es igual a otra). La pizarra ofrece una impermeabilidad sin igual y una estanqueidad a toda prueba. Es perfecta para cubiertas con pendientes pronunciadas. Entre sus inconvenientes se encuentra su precio, más alto en cuanto a material (aunque menor en mano de obra, lo que prácticamente iguala costes con las tejas) y el gran peso de las cubiertas; como las piezas han de solaparse bastante, al final se necesitan muchas para cubrir las superficies y el peso se incrementa considerablemente,

Imágenes: Supreme Roof Company,, Interlock Roofing.


Tener una casa con buhardilla es un sueño para muchas personas; este tipo de espacios tienen un encanto especial, como el que podemos ver en la imagen (aunque quizás necesitaría de la intervención de alguno de nuestros manitas para reparar unas cuantas cosas…). Sin embargo, a veces las edificaciones no están bien construidas, y lo peor es que sólo podemos saberlo con el tiempo. Lo que el primer día parece un ático o buhardilla maravilloso y limpio puede terminar presentando complicados problemas, y uno de los más comunes es la presencia de humedades.

Las humedades de este tipo de espacios se deben fundamentalmente a la condensación o a las filtraciones. Una filtración de agua se origina por lo general por la presencia de una fisura o grieta, o por rotura o descolocamiento de alguna teja. Lo complicado en estos casos es localizar la entrada del agua, ya que una gota puede recorrer buena parte de la cubierta antes de encontrar un acceso hacia el interior. Contar con un profesional debidamente cualificado y con garantías es la única forma de ahorrarnos problemas, tiempo y dinero.

Otra posibilidad es que las humedades se produzcan por condensación. La condensación del vapor de agua en forma de humedad se produce por el calor presente en el ambiente (y no olvidemos que el calor sube hacia arriba, por lo que estos espacios suelen ser muy cálidos), y un aislamiento deficitario en la cubierta hará el resto. Las humedades por condensación se manifiestan en forma de agua en la superficie interna de la zona afectada, que termina causando manchas y moho. Solucionar este problema implica por lo general el levantamiento de la cubierta (tejas, pizarra…) y la colocación de material aislante adecuado entre los rastreles de la estructura. Además, podemos “ayudar” también colocando un aparato deshumidificador del aire, y ventilando a menudo estos espacios a través de ventanas practicables colocadas en el tejado.

Imagen / Hector Garcia.