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flor-lotoLa Naturaleza tiene muchísimo que enseñarnos a los seres humanos, en todos los campos; y, aunque os parezca increíble, tambén es el caso de los materiales de construccion. En este post vamos a centrarnos en una hermosa y exotica flor: la flor del loto. Desde los años 70, su superficie ha sido objeto de investigacones exhaustivas. ¿Por qué? Muy sencillo: para averiguar por qué estas flores permanecen siempre limpias y casi secas, incluso después de la lluvia.

El efecto ha tomado el nombre de la flor, y consiste en la capacidad que tienen estas plantas para  no mojarse, quedando el agua en forma de gotas en su superficie y resbalando hasta caer, lo que hace que arrastren el polvo o la suciedad, manteniéndose así  siempre limpias.

En los años 70, un científico se preguntó porqué en algunas superficie  el agua se extende por toda la superficie, mientras que en otras se forman gotas. Observando la estructura de las hojas al microscopio, descubrió que las superficies más rugosas, con pequeños montículos en su estructura, eran las que mayor capacidad tenían de separar el agua en forma de gotas, permaneciendo así secas.

La presencia de nanopelos (pelos de calibre ínfimo, sólo visibles con microscopios de alta potencia) ayuda también a lograr este efecto; las flores de loto, al disponer  de ambas características, son el ejemplo perfecto.

Con esta tecnología se han desarrollado productos como por ejemplo la pintura Lotusan de Beissier, para pintar fachadas; esta pintura hace que, cuando llueve, el agua de la lluvia resbale por la superficie de la casa y arrastre consigo la suciedad, logrando tener la fachada limpia durante mucho más tiempo.

Interesante, ¿verdad? Quién sabe qué será lo próximo a descubrir…

Imagen: [email protected] Lorenz.

 

En nuestro anterior post hablábamos de cómo contrarrestar humedades y sales en las paredes, y terminábamos indicando que al final, había que pintar la superficie con una pintura hidrofugante o impermeable. Hay muchos tipos de pinturas en el mercado, y muchas veces, al aficionado le cuesta saber cuál tiene que escoger para cada ocasión. Las hay para paredes, madera, metal, suelos, plásticos… La clasificación que os doy a continuación se basa en la composición de cada producto y su aplicación.

Pinturas con base agua: suelen ser las acrílicas, plásticas y vinílicas. Son de secado más rápido y desprenden poco olor. Las pinturas para pared casi siempre son al agua, excepto algunos tipos de pintura impermeabilizante. Los esmaltes acrílicos son más resistentes que las pinturas plásticas, y se suelen emplear para pintar muebles.

Pinturas con base aceite: se les suele denominar pinturas o esmaltes sintéticos (el Titanlux de toda la vida). Son más espesas y más complicadas de manejar, desprenden bastante más olor y se limpian y rebajan con aguarrás o disolvente. Sus mayores ventajas son que resultan más resistentes y duraderas. Tardan más en secar que las pinturas al agua. Los esmaltes-laca (tipo Titanlak) son los más apropiados para muebles de interior; aportan acabados lisos y suaves, y un atractivo brillo satinado. Para exterior es mejor usar lasures o pinturas especiales.

Pinturas de dos componentes: de tipo epoxi, consisten en una resina y un catalizador. Son las más duras y resistentes de todas, y muchas veces se emplean para pintar suelos. Son complicadas de manejar, ya que, transcurrido un tiempo tras la mezcla, se endurecen y no pueden volver a usarse. Las hay también de aspecto cerámico.

Sellladoras: las selladoras no son realmente pinturas, sino imprimaciones. Las imprimaciones son productos especiales que sirven para dar una primera mano sobre una superficie antes de pintarla, con el objeto de sellar los poros (si se trata de madera limpia) y/o facilitar el agarre de la pintura posterior. También las hay al agua o al aceite; dependiendo de la porosidad de la superficie y del agarre que necesitemos, emplearemos unas u otras.

Pinturas especiales: para metal (de tipo “DTM” o directas al metal, que no precisan de imprimación), para muebles de cocina (aglomerados melaminados) y azulejos (por ejemplo, la línea Cocinas y Baños de Bruguer), para bañeras u otros sanitarios (Coltit Bañeras de Ceys), esmaltes en aerosol…. En los centros de bricolaje y almacenes de pinturas encontrarás aplicaciones para casi todos los gustos y necesidades.

cementp pulidoLos suelos de cemento pulido no son una novedad de los últimos años, aunque es cierto que las tendencias decorativas actuales, basadas en espacios de estética industrial (como los famosos lofts), han vuelto a poner de actualidad este tipo de pavimentos. Aunque principalmente los suelos de cemento se emplean para espacios como garajes, almacenes o pistas de exterior, también pueden integrarse perfectamente en interiores, e incluso emplearse como revestimiento para paredes. La técnica clásica del cemento pulido consiste en enrasar la superficie del pavimento aplicando una capa de mortero, sobre la que se espolvorean pigmentos en polvo mientras está fresco (para darle color) y un preparado a base de cuarzo y otros aditivos al que posteriormente se le somete a un pulimentado con una máquina llamada fratasadora o, más comúnmente, “helicóptero”. Este proceso lo llevan a cabo profesionales especializados, ya que tender el cemento y pulirlo son trabajos muy complicados que requieren de la intervención de especialistas. Para proteger el suelo y conservarlo en buen estado durante más tiempo existen resinas y ceras específicas que, además, le aportan más brillo. Aparte de este procedimiento, actualmente existen nuevos materiales que proporcionan acabados estupendos con gran variedad de opciones para elegir.

Uno de ellos es el llamado Microcemento Alisado, un producto que puede darse en paredes y techos, pero que también sirve para revestir superficies como encimeras de cocina o muebles de obra. Se trata de una capa cerámica de entre 1 y 2 m de espesor, que, entre otras ventajas, permite ser aplicado sobre materiales ya existentes, como cerámica o azulejos. Esto aminora considerablemente el tiempo de trabajo y las obras de renovación de los espacios; a pesar de tratarse de un acabado bastante caro (sale por unos 70 €/2), la reducción de la mano de obra y el tiempo de trabajo hacen que sea una buena alternativa a considerar. Si está buscando profesionales instaladores de Cemento Pulido no dude en pedir presupuesto gratuito en TuManitas

Otra buena opción es el llamado Microbetón, un revestimiento cementicio de entre 2-3 m de espesor que proporciona un acabado similar al del hormigón alisado a mano de manera artesanal. Este pavimento no precisa de juntas ni requiere levantar el suelo existente, y está disponible en 20 colores. Y para aquéllos que quieran un suelo con la calidad y el mismo aspecto que los de cemento pulido, pero no les interese “mancharse las manos” ni recurrir a profesionales especializados, pueden colocar en su vivienda un laminado que imite estos pavimentos; por ejemplo, la firma Quick-Step dispone de unas losetas que imitan el acabado de las baldosas de cemento australiano pulimentado.

Cuando queremos cambiar el color de algún mueble, muy a menudo empleamos productos que no son los más indicados y al final nos sorprendemos por que el resultado no es el que nosotros esperábamos. Para cambiar el tono de las maderas lo mejor es emplear tintes específicos, que, bien empleados, nos proporcionarán un acabado de profesional.Antes de proceder a teñir una madera, es importante saber que debe estar limpia y sin barnizar, ya que la superficie ha de ser porosa para absorber el agua o el disolvente y dejar que se deposite el color en las fibras. Un mueble mal decapado quedará lleno de manchas y cercos, y el resultado será un desastre. Es recomendable lijar suavemente la madera limpia con una lija del nº 280 y en el sentido de la veta antes de teñirla, prestando especial atención a las uniones (en ellas se suelen acumular restos de cola, que no absorben el color) y los nudos resinosos.Los tintes que se utilizan en restauración de muebles son de varios tipos:– Anilinas. Pueden ser al agua o al alcohol. Son pigmentos naturales que se comercializan en forma de polvos, en pequeños sobres; la más conocida es la nogalina, derivada del nogal. Se disuelven en agua caliente o alcohol de 96º en la proporción deseada (es aconsejable hacer pruebas), y, una vez disueltas, hay que filtrarlas con una gasa para eliminar los grumos e impurezas. Se deben aplicar sobre la madera limpia, y la mejor forma de hacerlo es con un trapo de algodón que no suelte pelo o una esponja escurrida (así evitaremos dejar marcas de brocha). Las anilinas al alcohol se pueden usar para colorear barnices de goma-laca. Estos pigmentos no ofrecen protección, sino solamente color; después de aplica una anilina al agua hay que dar una o varias manos de goma-laca, tapaporos, barniz o cera; si se ha utilizado anilina al alcohol, sólo pueden emplearse barnices o ceras.– Tintes al agua preparados. Son anilinas que se comercializan ya disueltas en pequeños frascos. Tienen la ventaja de estar ya preparadas, pero salen bastante más caras y hay menos tonalidades. También se deben barnizar.– Tintes al disolvente. Más espesos que los tintes al agua, se presentan en botes de varios tamaños. Siempre deben aplicarse con trapo. Se utilizan para teñir maderas que no absorban bien los tintes al agua, porque su poder cubriente es mucho mayor. También son eficaces para dar pequeños toques sobre muebles barnizados o encerados, y con ellos se pueden colorear barnices de tipo sintético (cuando se mezcle un barniz con un tinte, después hay que filtrar siempre la mezcla con una gasa o una media). Pueden dejarse sin barnizar, aunque es recomendable hacerlo.– Barnices-tinte. Son barnices sintéticos ya coloreados. Se emplean para dar color, protección y brillo de una sola vez; no hay que barnizar después de darlos. Pueden ser eficaces como medida puntual, pero cuando se aplican suelen quedar marcas de brocha, y los colores y acabados no resultan muy naturales. Su mayor ventaja es que ahorran tiempo, pero, en nuestra opinión, merece la pena trabajar un poco más para obtener un resultado del que nos podamos sentir orgullosos. 

pinturas

Bajo el nombre genérico de “pintura” encontramos en los centros comerciales y almacenes especializados gran cantidad de productos, cuya inmensa variedad puede llevar al usuario a la confusión. Por este motivo, antes de decidirse a pintar una pared, las puertas o un mueble, es preciso conocer todos los productos que tenemos a nuestra disposición y para qué aplicaciones está pensado cada uno.
De manera genérica, podemos distinguir tres tipos:
Pinturas con base agua. Dentro de este campo entran las de tipo vinílico, acrílico, plásticos y temples. Se disuelven y limpian con agua, secan rápido y desprenden poco olor. Las pinturas plásticas son adecuadas para pintar paredes y techos; son lavables y fáciles de manejar. Los temples también sirven para paredes y techos, pero son más complicados de usar y es mejor dejar su uso a los profesionales. En cuanto a los esmaltes acrílicos, se utilizan principalmente para decorar muebles, puertas, vallas… Los hay especiales para todo tipo de superficies, incluido el metal, y aptos para exterior e interior.
Pinturas con base aceite. Son los esmaltes sintéticos, los esmaltes-laca y las pinturas para metal. También se incluyen en este campo algunas pinturas para paredes que frenan el avance de la humedad. Estos productos tardan más en secar que los de base agua, y no se suelen recomendar para pintar paredes ni techos, ya que son más engorrosos de utilizar y desprenden olores fuertes. Se limpian y rebajan con aguarrás o disolventes específicos. Los esmaltes sintéticos pueden ser mates o brillantes, y destacan por su extrema resistencia; los esmaltes-laca, de tipo satinado, ofrecen gran variedad de tonalidades y proporcionan un acabado sedoso, que se logra a base de aplicar varias manos de producto con rodillo de esmaltar, lijando entre capas. En cuanto a las pinturas para metal, pueden ser de tipo “directo al metal” (no necesitan imprimación previa y atajan la acción del óxido), martelé o efecto forja.
– Pinturas epoxi. Son productos de dos componentes, que proporcionan la mayor resistencia posible en una pintura. Al mezclar la pintura con el catalizador en la proporción que indica el envase, se produce una reacción química que proporciona la máxima dureza al acabado. Estas pinturas son caras y tienen un tiempo de uso limitado (transcurridas unas horas después de mezclarlas se endurecen), por lo que sólo se deben utilizar para casos puntuales: suelos, alicatados o superficies cerámicas, como sanitarios o bañeras.