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falsos techos


En alguna ocasión os he comentado cómo gran parte del calor del hogar se escapa por el techo, en lugar de hacerlo por las ventanas o las puertas como la mayoría de las personas piensan. A través del techo no sólo se pierde el calor (el aire caliente tiende a subir, y un techo mal aislado lo deja escapar), sino que penetran los ruidos y los sonidos de otros inmuebles.

Para evitarlo, lo mejor es aislar esta zona de la vivienda; instalar un falso techo con tabiques especiales de yeso laminado es siempre una estupenda opción. Si además introducimos dentro de la cámara de aire algún material aislante, lo agradeceremos con creces. Y ya lo sabéis: en TuManitas encontraréis a los mejores instaladores con los presupuestos más ajustados, y cerca de vuestro domicilio, para realizar este tipo de obras y muchas más.

Pero si lo que necesitáis es simplemente aislar un poco el techo sin hacer obra o cubrir las posibles grietas o defectos que haya en la superficie, es posible que una mano de pintura no sea suficiente para dejarlo en perfecto estado. Existe un estupendo material para solucionar este problema, y además lo puede poner uno mismo; se trata de las placas de techo de poliestireno, con las que se puede forrar fácilmente los techos, contribuyendo a su aislamiento y decorándolos de la manera más actual.

Estas placas las comercializan empresas como Decosa (Saarpor), y consisten en piezas de poliestireno con formato de baldosas cuadradas, que se pegan directamente sobre el techo con cola acrílica especial. Para que os hagáis una idea, son del mismo material que las molduras de falsa escayola que se pueden encontrar en cualquier centro de bricolaje. Ponerlas es facilísimo; os explico el proceso a continuación.

El techo ha de estar limpio, más o menos liso y sin grasa ni restos de cola o silicona. Después hay que determinar el centro del área mediante dos cuerdas colocadas en diagonal, y señalar el punto; la primera placa debe hacer coincidir su esquina interior con dicho punto. El resto se irá pegando uniendo los cantos, con cola específica Decosa; lo que rebose se debe retirar con un trapo húmedo. Las placas se pueden cortar tranquilamente con un cúter afilado.

Estas placas se pueden pintar con productos al agua, sin disolventes; los acabados son muchos e imitan el gotelé, la pintura rayada, cuadrículas… Encontraréis este material a la venta en tiendas Bauhaus, y en centros de bricolaje Aki.

Continuamos hoy con el recorrido que empezamos ayer por los tipos y utilidades de los tacos de expansión. Unos compañeros me comentaban ayer el posible origen de la divertida palabra “espichi”, que se utiliza en Andalucía para nombrar a los tacos. Es más que posible que sea una deformación de la nomenclatura Fischer, la empresa líder en producción y distribución de tacos. Quién lo iba a decir… En fin, los tacos no se reducen solamente a los modelos de nailon o químicos. Si lo que queremos es colgar objetos que supongan una carga muy pesada, entonces tendremos que pasar a la gama de tacos y anclajes de metal; y esto es así, tanto en paredes de hormigón o ladrillo, como en tabiques ligeros. Estos utensilios están hechos de acero o incluso fundición de hierro, y llevan un sistema de apertura por expansión. A medida que se van introduciendo en la pared, las alteas del taco se abren y separan para anclarse en el tabique.

Existen otros tacos llamados “de collarín” (con vástago largo); sirven para fijar sanitarios (lavabos, WC…), armarios roperos, estanterías… El conjunto que forman el tornillo y el taco atraviesa la pieza o elemento a fijar, y después se introduce en la superficie portante. Los modelos S8 WC A y RD de Fischer pertenecen a esta gama.

 Otro curioso modelo es el llamado “taco seta”, concretamente el Fischer PI 14; sirve para montar objetos sobre opacas de material aislante térmico y acústico o para realizar fijaciones por detrás de paneles de yeso, ladrillo hueco o paredes de hormigón celular. Sus amplias aletas impiden que el taco gire al apretar el tornillo.

Por último, para falsos techos hay también opciones muy adecuadas, sobre todo si queremos colgar lámparas pesadas u objetos que supongan mucha carga. Los llamados “tacos de paraguas” disponen de dos alas que se despliegan por dentro del falso techo, ampliando la superficie de sujeción. También hay un taco para hormigón poroso de expansión moderada, especial para el anclaje de grandes cargas en bloques y planchas de hormigón celular sin revoque. Las láminas de nylon se encastran contra las paredes para engancharse a éstas.

Tacos metálicos Fischer para paredes ligeras
Tacos metálicos Fischer para paredes ligeras

Hoy vamos a dedicar esta sección a todos los amantes del bricolaje y a aquéllos a quienes les interese realizar pequeños trabajos en sus casas con los artículos que tenemos a nuestra disposición en las ferreterías. A nadie se le ocurriría llamar a un profesional para que le colgara un cuadro, ¿verdad? Entre otras cosas, porque no conozco ninguno que se dedique a estos menesteres (aunque visto cómo están las cosas, quizás habría que empezar a planteárselo…). Taladrar paredes y colocar anclajes para colgar lo que sea es una de las tareas básicas del hogar; nadie debería irse a vivir a su propia casa sin llevarse el taladro bajo el brazo. Pero no basta con hacer un agujero y meter la escarpia; esto es un error, y pronto comprobaremos cómo el agujero empieza a reblandecerse y deteriorarse, para terminar dejando caer el gancho. La manera de evitar este desaguisado es emplear los llamados tacos de expansión (“tacos” a secas,

Taco largo de montaje de FISCHER
Taco largo de montaje de FISCHER

 para los amigos). Estos curiosos artículos vieron la luz hace más de 30 años, cuando la casa Fischer sacaba su primer producto, el Taco S. La idea era a la vez sencilla y genial: una vaina de nailon dividida en dos lengüetas de bloqueo salientes, y provista de dientes exteriores de sujeción. A partir de entonces, y casi siempre liderados por la misma marca, los adelantos fueron constantes y se desarrollaron gran cantidad de modelos.

Las cargas ligeras o medias pueden colgarse sin problemas empleando tacos de nailon, de montaje rasante o a través. Son perfectos para tornillos rosca-madera o rosca-aglomerado. Si tienen dientes profundos, mucho mejor.

Las cargas mayores necesitan tacos especiales, como los de tipo químico. Muy versátiles y de gran rendimiento, consisten en una mezcla de mortero de resina de dos componentes con unas propiedades específicas: gran resistencia mecánica, mejor adherencia, consistencia fluida (para acceder a espacios estrechos) y buen comportamiento frente a la humedad.

Para materiales porosos: lo mejor es usar tacos con gran superficie de expansión o con unión por adherencia.

Para ladrillo macizo: sirve cualquier taco estándar, ya que este material presenta una espléndida capacidad de agarre.

Para ladrillo hueco y perforado: si se quiere colgar un peso considerable, los tacos tendrán que ser especiales para rellenar o trabar huecos, similares a los que se usan para placas ligeras.

Para hormigón: el hormigón puede ser normal o aligerado; para este último se suelen emplear tacos metálicos especiales, ya que es un material con menor capacidad de agarre.

Para placas y paneles (pladur, escayola…): como tienen baja resistencia, estos materiales necesitan tacos que transmitan la carga mediante trabado. Son tacos de alas o especiales para estos paneles, que forman una especie de nudo por detrás de las placas.