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Los sistemas y métodos de iluminación están experimentando una auténtica revolución en nuestros tiempos. Si bien Edison deslumbró a su siglo con el invento de la lámpara incandescente, actualmente las célebres bombillas llevan camino de extinguirse para siempre. ¿La razón? Su uso implica un enorme derroche de energía: sólo el 10% del total empleado se desprende en forma de luz, mientras que el resto desaparece convertida en calor. Por esta razón, a partir del próximo mes de septiembre y hasta el año 2.016, las bombillas de toda la vida se dejarán de fabricar, siendo sustituidas por las fluorescentes compactas, más conocidas como lámparas de bajo consumo, mucho más ecológicas y ahorrativas. Ahora bien: estas lámparas no son la única opción del mercado a la hora de iluminar ambientes. Los LEDS han sido el descubrimiento más innovador de los últimos años; sus siglas significan en inglés “diodo emisor de luz”. Se trata de diodos semiconductores que, al ser atravesados por una corriente eléctrica, emiten luz. La longitud de onda de dicha luz, y por lo tanto su color, depende de la composición química del material semiconductor utilizado. Aunque en la actualidad no pueden sustituir aún a las bombillas, sus aplicaciones son muchas y muy variadas: para dar luz a interiores de armarios, como luces ambientales, en lámparas de pie, para sistemas de señalización y balizamiento, alrededor y en el interior de las piscinas, etc. Su consumo es bajísimo (entre 1 y 2 W), y su vida, muy larga. De todas maneras, no todo son ventajas: es imposible colocarlos en lámparas normales, como las de centro, pero todo llegará. Para el resto de aplicaciones, sin ningún problema.

Los LEDS consumen 20 veces menos que una bombilla incandescente, duran años, no se calientan, los hay de muchos colores… La tecnología avanza a pasos agigantados, y no sería de extrañar que estas curiosas luminarias terminaran por ser las “dueñas del cotarro”. Por de pronto, existen lámparas decorativas a base de LEDs para exterior e interior, focos para señalizar el suelo y el vaso de las piscinas, y hasta paneles de colores para decorar los ambientes más modernos (como los Paneles Color E-Motion, de Osram, en la imagen).

Aislar una vivienda ya edificada puede suponer un trabajo muy complejo. La tendencia habitual consiste en levantar tabiques trasdosados por el interior de las habitaciones, para establecer una cámara de aire entre las dos paredes. Esta cámara se rellena posteriormente con materiales aislantes, tanto para controlar el calor y el frío de la vivienda como para minimizar los ruidos (lana de roca, poliestireno, fibra de vidrio…). Este sistema supone varios inconvenientes: por un lado, la lógica pérdida de espacio útil en el interior de las viviendas, y por otro, las molestias que conllevan las obras en el interior (aunque con los sistemas de construcción en seco estas molestias quedan algo minimizadas). Una nueva tendencia que empieza a cobrar fuerza es la de levantar fachadas inteligentes, que actúan como una segunda piel por delante y encima del edificio. Este sistema es conveniente proyectarlo antes de la realización del edificio, pues en muchos casos no se puede alterar el aspecto de las fachadas de inmuebles ya construidos (a menos que se obtengan las correspondientes licencias y acuerdos con la comunidad). Sin embargo, aquéllos propietarios de viviendas, unifamiliares o de otro tipo, no sujetas a este tipo de normativas, pueden encontrar en esta solución una buena alternativa al aislamiento convencional. Estas fachadas tienen como finalidad proporcionar mayor inercia térmica a la original, retrasando la aportación de calor y conservando la temperatura (almacenada mediante un sistema de calefacción o procedente de la radiación solar) durante el invierno. Las fachadas superpuestas evitan que el edificio quede expuesto directamente a las agresiones del medio externo, mejorando así el aislamiento térmico y acústico. Como se instalan por el exterior y sin ninguna vinculación al edificio original, resultan muy cómodas para rehabilitaciones; se levantan con sistemas secos, dejando una cámara de aire intermedia que previene las condensaciones, humedades y dilataciones térmicas en el inmueble. Los materiales que se emplean para levantarlas son muy variados: madera laminada o adecuadamente tratada para exterior, piedra, acero, vidrio o paneles autoportantes, como el modelo Aquapanel Outdoor de la firma Knauf. Con este sistema se reduce el gasto en calefacción y aire acondicionado entre un 40 y un 60%. También hay materiales como Dryvit EIFS con los que se obtienen acabados de tipo elastómero, que resultan impermeables pero al mismo tiempo dejan pasar el vapor de agua; están disponibles en una enorme gama de colores. Otra opción, más clásica pero igualmente eficaz, es emplear bloques de arcilla aligerada Termoarcilla; la nueva versión, Termoarcilla Eco, está pensada para adaptarse a las actuales exigencias del CTE en materia de construcción sostenible. 

Las nuevas normativas energéticas de la Comunidad Económica Europea establecen desde ya hace unos años la necesidad de reducir drásticamente las emisiones de CO2 al ambiente, así como el consumo de energía, para hacer frente al cambio climático y a la escasez de recursos energéticos que sufre nuestro planeta, y que en un plazo no muy largo puede suponer un serio problema. Estas normativas son de aplicación a diversos campos, como el transporte o la industria; en nuestro caso nos referiremos concretamente al de la edificación. Desde el año 2.006, el CTE (Código Técnico de la Edificación) incorpora, entre otros, el Documento Básico de Ahorro de Energía, cuya misión es reducir el consumo energético de los edificios, limitar las emisiones de dióxido de carbono de las instalaciones e incorporar el uso de energías renovables. En Europa, los edificios consumen el 40% de la energía total disponible, entre iluminación, calefacción, ACS y aire acondicionado. Por este motivo, la incorporación de sistemas de energía solar (térmica y fotovoltaica) en los nuevos inmuebles en construcció, y en aquellos que se vayan a rehabilitar, es una prioridad hoy día. Esta normativa implica un aumento significativo de puestos de trabajo dentro del campo de instalación de sistemas de energías renovables. Desde el año 2.007, la demanda de profesionales de este sector ha experimentado un espectacular aumento del 85%. Aunque al principio los más solicitados eran los del campo de la energía eólica, en los últimos tiempos el 20% de los perfiles que se buscan corresponden al campo de la energía solar fotovoltaica, y el 10%, al de la energía solar térmica. Y si en los comienzos se precisaban fundamentalmente personas encargadas de buscar promoción, emplazamientos y subvenciones para la instalación de estos sistemas, actualmente los profesionales más solicitados son aquéllos especializados en la construcción, operación y mantenimiento de los sistemas y las instalaciones. Los cursos de especialización en energías renovables, fundamentalmente solar, pueden encontrarse en muchas empresas de formación, pero siempre hay que tener en cuenta que el INEM ofrece constantemente cursos de especialización subvencionados, totalmente gratuitos, para desempleados, trabajadores autónomos y trabajadores por cuenta ajena. Puede ser el momento de apuntarse al carro de las energías renovables y convertirse en uno de los profesionales más demandados en el momento. Una buena noticia para el medio ambiente, y un balón de oxígeno para un sector en crisis.

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La actual crisis que estamos viviendo no es solamente económica; todo el mundo es consciente de la escasez de recursos de todo tipo a la que nos estamos viendo constantemente sometidos. Nuestro planeta, explotado hasta la extenuación por el consumo de petróleo y gas, parece no ser suficiente como para proporcionarnos la energía necesaria para nuestro actual sistema de vida. Por este motivo, desde hace ya unos años las energías alternativas están experimentando un desarrollo importante. En países como Alemania, los sistemas de energía solar están a la orden del día y son corrientes en muchos hogares. No deja de ser irónico que, en un país como el nuestro, con gran cantidad de horas de luz al día, dejemos pasar la oportunidad para aprovechar esa luz y convertirla en energía gratuita y respetuosa para el medio ambiente.

La energía solar es la más conocida de todas las de tipo alternativo. En la actualidad utilizamos dos tipos: térmica y fotovoltaica. La energía térmica es la que sirve para proveer a los hogares de ACS (agua caliente sanitaria), mediante la acumulación de energía a través de unas placas que se colocan en los tejados de las viviendas. Esta energía es captada por un fluido que circula a través de lo que se conoce como circuito primario. El fluido, impulsado por una bomba hidráulica, pasa a través de un acumulador en el que, gracias a un sistema de intercambio, transmite el calor al circuito secundario de ACS y/o calefacción. Estos sistemas resultan rentables en zonas donde se dan muchas horas de sol al día; si se dispone de piscina, puede emplearse la energía sobrante acumulada para calentar el agua en días más fríos.
La otra versión es la energía fotovoltaica. Los sistemas se encargan de transformar la energía calorífica del sol en electricidad para alimentar los circuitos de las viviendas. Desde el punto de vista doméstico, está indicada para viviendas que no tengan acceso a la red eléctrica general, ya que en los demás casos no resulta rentable. Su funcionamiento es también muy sencillo: los fotones del sol, absorbidos por las células fotovoltaicas presentes en los paneles solares, se convierten en corriente continua de electrones que después es transportada a un regulador. Este aparato se encarga de controlar la entrada de electricidad en la batería, donde se acumulará para ser empleada cuando haga falta. De las baterías pasa al inversor, donde se transforma en corriente alterna, lista para ser empleada. Es recomendable instalar un grupo electrógeno de gasóleo para que se encargue de generar electricidad cuando la radiación solar sea insuficiente o las baterías se agoten.
Puede obtenerse más información sobre instalaciones, funcionamiento, subvenciones y presupuestos en las páginas web www.censolar.com, www.portalsolar.com, www.solarweb.com, www.soliclima.com y www.idae.es (web del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía).