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Ante las bajas temperaturas, comienzas a pensar en la calefacción de casa. Es muy importante que te detengas unos minutos y averigües cuál es el sistema de calefacción que mejor se adapta a tu vivienda.

Antes de elegir la adecuada, tienes que analizar dos cosas muy importantes: primero si ésta se adapta a tus necesidades, es decir, si es la adecuada al tipo de piso o casa en la que vives. Y segundo si está al alcance de tu bolsillo, sobretodo, porque es en invierno cuando más aumenta la factura de la luz y más energía necesitamos utilizar.

Emisor Ambiente LM

Si estáis pensando en que para este próximo invierno tenéis que renovar la calefacción de vuestra casa, una de las opciones que están a vuestro alcance son los emisores termoeléctricos. Los mal llamados “radiadores eléctricos” son elementos de calefacción fijos que se conectan a la red eléctrica de la casa y se calientan progresivamente; una vez apagados conservan el calor durante un tiempo determinado, dependiendo del material y el sistema con el que se hayan fabricado. Los emisores termoeléctricos son una interesante opción para la calefacción doméstica.

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AISLAMIENTO

Hemos empezado el año 2013 con frío… Y como siempre, con la cuesta de enero, que este año viene todavía más empinada si cabe. No están las cosas como para que el dinero se escape por los rincones, que es precisamente lo que ocurre en muchas viviendas, sin que sus propietarios sean conscientes de ello. Seguro que no es la primera vez que os llega la factura de la calefacción o la electricidad y ponéis el grito en el cielo: ¿cómo puede ser que el gasto energético sea tan enorme?

Aunque es cierto que las tarifas de la electricidad y el gas suben de forma imparable, mal que nos pese, también es verdad que está en nuestra mano minimizar este gasto. No os podéis imaginar cuánto se puede reducir la temida factura con un aislamiento adecuado.

Cuando pensamos en instalar un sistema de calefacción en nuestra vivienda, por lo general nos centramos en soluciones como las calderas a gas natural, gas propano, gasóleo, calefacción eléctrica o bomba de calor. Incluso hay personas que, en viviendas unifamiliares, se plantean la posibilidad de instalar paneles solares para ACS (agua caliente sanitaria) y calefacción. Pues una de las opciones más interesantes hoy día, sobre todo para viviendas a las que no llega el suministro de gas natural, es la calefacción por biomasa.

El término biomasa se refiere a los combustibles obtenidos a partir de residuos naturales. En las calderas domésticas, estos residuos se obtienen de fuentes vegetales: madera, huesos de aceituna, cáscaras de almendra… A partir de la madera se elaboran los pellets, unos pequeños cilindros de serrín y virutas que constituyen la fuente de alimentación más común para las calderas. En la fotografía podéis ver una caldera de pellets con su depósito o silo para almacenar el combustible. Muchas calderas también funcionan con restos de madera procedentes del jardín (tarugos o restos procesados), por lo que pueden ser una solución muy económica.

La biomasa es un combustible muy ecológico, el mejor después de la energía solar. El CO2 que se emite con su combustión se llama CO2 neutral y no aumenta las emisiones al medio ambiente; esto es porque es el mismo CO2 que absorbieron las plantas a partir de las cuales se elabora el combustible, cuando hacían la fotosíntesis. Además de ecológica, la biomasa revitaliza el sector agrícola de las zonas rurales; existe la posibilidad de contratar el suministro de pellets a empresas que nos lo lleven a casa, pero también se pueden comprar directamente a cooperativas agrícolas.

El gasto energético de una caldera de biomasa puede ser entre un 40 y un 60% menor que el de una caldera de gas natural, con el ahorro monetario que esto supone. El inconveniente más grande de este tipo de sistemas es el coste de la instalación; la caldera de pellets y el silo pueden llegar a triplicar el precio de una caldera de gas, y si queremos añadir un kit para calentar el agua de la vivienda, el precio de la instalación se incrementará en más de 1.500 euros.

Imagen / Girasolar.

Carrier heating

Carrier España S.L. ha lanzado al mercado español dos sistemas integrales de climatización para calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria basados en la bomba de calor de alta eficiencia y que además cuentan con dispositivos de última generación. Unas soluciones alternativas a las tradicionales calderas para la calefacción de los hogares.

El sistema monobloc es un sistema integral de climatización y agua caliente sanitaria. Consta de una o dos bombas de calor, un módulo hidrónico que incluye todos los componentes necesarios para la regulación y el control de la instalación, y los módulos adicionales para producción de agua caliente sanitaria. Los más de 30.000 sistemas vendidos en toda Europa muestran la versatilidad y fiabilidad de este tipo de soluciones.

El sistema XP Energy es una bomba de calor aire-agua partida, desarrollada específicamente para aplicaciones de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. Su compresor inverter y el control independiente de una o dos zonas de confort, garantizan un control óptimo de la temperatura ambiente con una alta eficiencia.

Carrier es el líder mundial en el mercado de calefacción, ventilación, y aire acondicionado con más de 100 años de experiencia. Esto ha sido posible gracias al desarrollo de productos altamente eficientes, fiables y que se ajustan a las necesidades de cada cliente, contando además con un Servicio Técnico y asistencia postventa de primer nivel. Hablar de Carrier es hablar de una compañía que apuesta por el liderazgo tecnológico de cara al futuro.

Encontrará más información en Carrier.

Los sistemas de agua caliente y calefacción de las viviendas pueden ser de varios tipos, pero actualmente lo más corriente es que funcionen conectados a algún tipo de caldera. Básicamente se dividen en dos tipos: de circuito estanco y de tiro natural. Las primeras toman aire del exterior para generar la combustión a través de los conductos de la vivienda, y expulsan al exterior los productos de desecho resultantes. Las que funcionan a gas natural y propano suelen ser de tipo mural (para colgar en la pared) y mixtas; esto significa que generan calor para la calefacción y el circuito de ACS. Las calderas con tiro natural están prácticamente en desuso; toman el aire de la propia vivienda y sacan por el tiro de la chimenea los productos de desecho de la combustión. En cuanto al combustible que empleen las calderas, puede tratarse de gas natural, gasóleo o propano. La caldera emplea este combustible para ponerse en marcha y calentar el agua, para luego bombearla hacia las tuberías de calefacción y agua. El gasóleo y el propano precisan de depósitos para almacenarse. Las ventajas de instalar calderas a base de estos combustibles son que el combustible es más barato, hay menos riesgo de deflagración y las calderas en sí son más duraderas; por otra parte, son más ruidosas que las de gas, desprenden olor y su mantenimiento es más caro. En cuanto a las que funcionan con gas natural, resultan más baratas, hacen poco ruido, su mantenimiento es sencillo y económico, son más cómodas y no hay que almacenar el combustible en ningún depósito, ya que viene canalizado (excepto en algunas zonas). Su mayor inconveniente es que necesitan rejillas de ventilación, por lo que en aquella zona donde estén situadas entrará aire frío; además, en el caso del gas natural, aunque no se utilice el servicio hay que pagar un gasto fijo por el contador y la instalación de la red. La elección de un tipo u otro dependerá de nuestras necesidades y las condiciones de nuestra vivienda.  

Aislar una vivienda ya edificada puede suponer un trabajo muy complejo. La tendencia habitual consiste en levantar tabiques trasdosados por el interior de las habitaciones, para establecer una cámara de aire entre las dos paredes. Esta cámara se rellena posteriormente con materiales aislantes, tanto para controlar el calor y el frío de la vivienda como para minimizar los ruidos (lana de roca, poliestireno, fibra de vidrio…). Este sistema supone varios inconvenientes: por un lado, la lógica pérdida de espacio útil en el interior de las viviendas, y por otro, las molestias que conllevan las obras en el interior (aunque con los sistemas de construcción en seco estas molestias quedan algo minimizadas). Una nueva tendencia que empieza a cobrar fuerza es la de levantar fachadas inteligentes, que actúan como una segunda piel por delante y encima del edificio. Este sistema es conveniente proyectarlo antes de la realización del edificio, pues en muchos casos no se puede alterar el aspecto de las fachadas de inmuebles ya construidos (a menos que se obtengan las correspondientes licencias y acuerdos con la comunidad). Sin embargo, aquéllos propietarios de viviendas, unifamiliares o de otro tipo, no sujetas a este tipo de normativas, pueden encontrar en esta solución una buena alternativa al aislamiento convencional. Estas fachadas tienen como finalidad proporcionar mayor inercia térmica a la original, retrasando la aportación de calor y conservando la temperatura (almacenada mediante un sistema de calefacción o procedente de la radiación solar) durante el invierno. Las fachadas superpuestas evitan que el edificio quede expuesto directamente a las agresiones del medio externo, mejorando así el aislamiento térmico y acústico. Como se instalan por el exterior y sin ninguna vinculación al edificio original, resultan muy cómodas para rehabilitaciones; se levantan con sistemas secos, dejando una cámara de aire intermedia que previene las condensaciones, humedades y dilataciones térmicas en el inmueble. Los materiales que se emplean para levantarlas son muy variados: madera laminada o adecuadamente tratada para exterior, piedra, acero, vidrio o paneles autoportantes, como el modelo Aquapanel Outdoor de la firma Knauf. Con este sistema se reduce el gasto en calefacción y aire acondicionado entre un 40 y un 60%. También hay materiales como Dryvit EIFS con los que se obtienen acabados de tipo elastómero, que resultan impermeables pero al mismo tiempo dejan pasar el vapor de agua; están disponibles en una enorme gama de colores. Otra opción, más clásica pero igualmente eficaz, es emplear bloques de arcilla aligerada Termoarcilla; la nueva versión, Termoarcilla Eco, está pensada para adaptarse a las actuales exigencias del CTE en materia de construcción sostenible. 

Con la llegada del frío, el sistema de calefacción de las viviendas se convierte automáticamente en un aliado fundamental para la comodidad en el hogar. Mantener una temperatura agradable de manera constante, y poder programar la instalación para que se encienda o apague según nuestras necesidades (sobre todo, cuando no estamos en casa) es algo al alcance de cualquier usuario gracias a los termostatos digitales. Estos aparatos regulan y establecen la programación de la temperatura dirigiendo el funcionamiento de la caldera; en algunos casos, también se encargan de controlar los sistemas de aire acondicionado. Aunque son muy eficaces, hay que tener siempre en cuenta que estos aparatos disponen de un único sensor, de modo que su eficacia real se limita a la estancia donde están instalados, así que es recomendable colocarlos en aquella habitación donde se pase más tiempo. En el resto de los espacios, lo mejor es instalar válvulas termostáticas en los radiadores para poder controlarlos de manera individual. Cuando vayamos a adquirir un termostato digital para incorporarlo a nuestro sistema, hay que buscar uno que sea fácil de utilizar y cuya pantalla incluya la máxima información posible: temperatura actual y programada, hora, estado de la caldera y nivel de carga de las baterías, si las lleva. Una opción muy práctica es la de poder conservar la programación establecida cuando se agote la batería. Para sustituir un modelo antiguo de tipo analógico por uno digital no es necesario acudir a un profesional; es un trabajo sencillo que podemos realizar nosotros mismos. La conexión con la caldera se realiza mediante cables o a través de un receptor. Dicho termostato debe instalarse a una altura de entre 1,2 y 1,5 m, situándolo lo más lejos posible de fuentes directas de frío o calor, y lejos de la exposición al sol.

  • En primer lugar, cortaremos el suministro de corriente desconectando el interruptor general de la red eléctrica. Después procederemos a retirar la carcasa del modelo analógico.
  • A continuación, retiraremos con un destornillador los tornillos que fijan el termostato a la pared y desconectaremos los cables que lo unen a la red y a la caldera. 
  • El siguiente paso es fijar a la pared la base del nuevo termostato, y conectar los cables que han quedado sueltos; es fundamental leer atentamente las instrucciones del fabricante.  
  • Ya sólo queda colocar la nueva carcasa, encajándola bien sobre la base e introduciendo los tornillos de fijación. Terminaremos conectando de nuevo el interruptor general, y comprobaremos que el aparato funciona correctamente antes de empezar a programar el funcionamiento del sistema de calefacción.