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Seguimos con nuestro post inacabado de ayer, en el que hablábamos sobre las bondades y aplicaciones de la gran cantidad de cintas adhesivas que podemos encontrar en el mercado. Además de existir una gran variedad para todos los usos y aplicaciones, muchas veces estas cintas pueden utilizarse para cosas que antes no nos habríamos imaginado. Por ejemplo, la cinta de embalar de polipropileno de toda la vida (en la foto) puede servirnos como sargento o mordaza a la hora de encolar piezas y tableros entre sí; para eliminar los restos de adhesivo que quedan cuando la quitamos, una vez la cola se ha endurecido, sólo hay que pasar un paño con acetona.

Entre las cintas más interesantes de cara a los problemas de aislamiento, los burletes son unos auténticos clásicos. Los primeros que salieron al mercado eran de espuma, y después vinieron los de caucho. Y actualmente, la firma Tesa ha desarollado una cinta en silicona transparente que es capaz de sellar huecos en ventanas y balcones de entre 2 y 7 mm de ancho. La cinta se llama Tesamoll Superflex, y si la pegas en tus ventanas, podrás ahorrarte hasta un 40% del gasto energético en climatización de tu vivienda.

Otras cintas muy versátiles son las denominadas “americanas”. Son de color metalizado y tienen una especie demalla de refuerzo que las hace muy resistentes. Son unas auténticas todo-terreno; con ellas se pueden sellar poros y agujeros en mangueras, unir piezas para su transporte, arreglar desperfectos puntuales en el coche… Cualquier cosa que se nos pueda ocurrir.

En fin, la variedad es mucha, incluso mayor de la que hemos descrito en estas líneas. No te olvides de tener siempre algún rollo de estas cintas en la caja de herramientas, la guantera o la caseta del jardín. Te sacarán de más  de un apuro.

Cuando yo era pequeña, mi padre, todo un aficionado al bricolaje (o a las chapuzas, como opinaba mi madre), tenía una auténtica relación de amor con un material en concreto: la cinta aislante. No había nada que no pudiese reparar con cinta; desde los cables de las lámparas hasta los destrozos del coche, pasando por muebles, suelos, rodapiés… Alguna vez pensé incluso que, en lugar de tiritas o esparadrapo, a mi hermano y a mí nos terminaría curando las heridas con la cinta aislante.

Pues recientes descubrimientos han demostrado que no estaba tan desencaminado: actualmente hay gran cantidad de fabricantes que han puesto en el mercado diferentes tipos de cintas con las que se puede arreglar prácticamente todo (bueno, tampoco vamos a exagerar… Pero sí nos pueden sacar de algún problema puntual de la forma más eficaz). Para el jardín, el coche, para aislar, para pegar… Prácticamente hay una cinta para cada aplicación.

La cinta de carrocero es un clásico entre los clásicos; gracias a ella evitamos manchar determinadas zonas cuando tenemos que pintar o barnizar. Ahora mismo hay cintas de la firma Tesa que se pueden pegar haciendo curvas, o que se despegan perfectamente del cristal, sin dejar rastros difíciles de quitar.

Otro tanto ocurre con las cintas de doble cara. Concebidas en orien para pegar moquetas en el suelo, actualmente las hay para muchos otros usos. De nuevo, la firma Tesa tiene una que sirve para pegar espejos a las paredes sin miedo a que se desprendan, y evitándonos el engorro de tener que taladrar y colocar tacos y alcayatas.

Una cinta más: Pattex tiene un modelo que sirve para sellar fugas en tubos flexibles, como mangueras o latiguillos de metal.  Su nombre es Power Tape Súper Fuerte (hay muchos modelos, pero éste es el más resistente), y con ella podrás pegar objetos expuestos a temperaturas extremas o a la intemperie. Además, se corta fácilmente con las manos.

 

En nuestro anterior post hablábamos de cómo contrarrestar humedades y sales en las paredes, y terminábamos indicando que al final, había que pintar la superficie con una pintura hidrofugante o impermeable. Hay muchos tipos de pinturas en el mercado, y muchas veces, al aficionado le cuesta saber cuál tiene que escoger para cada ocasión. Las hay para paredes, madera, metal, suelos, plásticos… La clasificación que os doy a continuación se basa en la composición de cada producto y su aplicación.

Pinturas con base agua: suelen ser las acrílicas, plásticas y vinílicas. Son de secado más rápido y desprenden poco olor. Las pinturas para pared casi siempre son al agua, excepto algunos tipos de pintura impermeabilizante. Los esmaltes acrílicos son más resistentes que las pinturas plásticas, y se suelen emplear para pintar muebles.

Pinturas con base aceite: se les suele denominar pinturas o esmaltes sintéticos (el Titanlux de toda la vida). Son más espesas y más complicadas de manejar, desprenden bastante más olor y se limpian y rebajan con aguarrás o disolvente. Sus mayores ventajas son que resultan más resistentes y duraderas. Tardan más en secar que las pinturas al agua. Los esmaltes-laca (tipo Titanlak) son los más apropiados para muebles de interior; aportan acabados lisos y suaves, y un atractivo brillo satinado. Para exterior es mejor usar lasures o pinturas especiales.

Pinturas de dos componentes: de tipo epoxi, consisten en una resina y un catalizador. Son las más duras y resistentes de todas, y muchas veces se emplean para pintar suelos. Son complicadas de manejar, ya que, transcurrido un tiempo tras la mezcla, se endurecen y no pueden volver a usarse. Las hay también de aspecto cerámico.

Sellladoras: las selladoras no son realmente pinturas, sino imprimaciones. Las imprimaciones son productos especiales que sirven para dar una primera mano sobre una superficie antes de pintarla, con el objeto de sellar los poros (si se trata de madera limpia) y/o facilitar el agarre de la pintura posterior. También las hay al agua o al aceite; dependiendo de la porosidad de la superficie y del agarre que necesitemos, emplearemos unas u otras.

Pinturas especiales: para metal (de tipo “DTM” o directas al metal, que no precisan de imprimación), para muebles de cocina (aglomerados melaminados) y azulejos (por ejemplo, la línea Cocinas y Baños de Bruguer), para bañeras u otros sanitarios (Coltit Bañeras de Ceys), esmaltes en aerosol…. En los centros de bricolaje y almacenes de pinturas encontrarás aplicaciones para casi todos los gustos y necesidades.

Lijadora Delta, de Bosch
Lijadora Delta, de Bosch

Para alisar y suavizar tableros de madera en bruto, para quitar los restos de un barniz viejo, para cantear y pulir cortes… Las aplicaciones de los materiales abrasivos, como los papeles de lija o la lanilla de acero, son muchas y muy variadas. Los abrasivos más conocidos y empleados son las lijas, sobre todo en su formato de papel; se trata de hojas de papel o cartón fino recubiertas de un material en polvo (generalmente carburo de silicio), que, al ser frotadas contra una superficie, contribuyen a alisarla, eliminando la capa inmediatamente superior.
Otros abrasivos disponibles, como las lanillas de acero (madejas de acero en hilos muy finos de diferentes grosores), las lijas con base de tela, las bandas para lijadoras o los tacos, son menos conocidos pero también resultan muy prácticos. En ocasiones se puede ahorrar tiempo y dinero utilizando uno de ellos en lugar del papel de lija tradicional.

Papel de lija en pliegos: Por lo general se trata de hojas de papel fuerte recubiertas de un polvo abrasivo (carburo de silicio en la mayoría de los casos), que se pega a la base con un adhesivo especial. Sirve para alisar superficies de madera, metal, yeso… Su uso depende fundamentalmente del número del grano. Cuanto mayor es el número, más fina es la lija. Muchas veces, las lijas en pliego se venden como “grano grueso, grano fino y grano medio”, sin números. Los papeles de grano muy fino se emplean para suavizar superficies barnizadas o con tapaporos antes de aplicar una cera; a veces, se mojan en agua jabonosa para no rayar las superficies (por esta razón se les llama “lijas de agua”).
Papel de lija en rollo: básicamente, su composición es la misma que la del papel en pliegos, con la diferencia de que en este caso el polvo de carburo va pegado a un rollo de papel fuerte continuo. Sirve para las mismas aplicaciones que el papel en pliegos, con la diferencia de que los rollos de lija pueden adquirirse por metros, con lo que sale mucho más barato si se va a emplear mucha cantidad. Es muy práctico para colocarlo en lijadoras orbitales (con sistemas de pinza); resulta más económico que comprar los específicos para la máquina, y sólo hay que cortarlo a la medida (si se va a emplear el aspirador, habrá que perforar los agujeros).
Tacos de lijar: Se trata de una especie de esponjas sintéticas, flexibles y finas, con forma rectangular y de unos 8-10 cm de lado. Más que para lijar por sí mismos (son demasiado suaves), se utilizan para envolverlos con papel de lija y pulir con ellos superficies grandes y planas (por ejemplo, la encimera de una mesa o una pared en la que se ha aplicado pasta tapagrietas). En su lugar, puedes emplear tacos de aglomerado o madera del mismo tamaño o forma, aunque no resultan tan flexibles y adaptables.
Lanilla de acero: Mal llamada en muchos casos “estropajo de aluminio”, se trata de un material en forma de madeja, compuesta por miles de hilos de acero finísimos. La hay de varios calibres o grosores: desde el nº 0 (la más gruesa) hasta el nº 0000 (la más fina). Puede adquirirse en forma de madejas o en rollo, por metros; si se va a emplear mucha, sale más económica. Sirve para pulir superficies para conseguir un acabado muy fino (su poder abrasivo no es muy fuerte, así que se emplea fundamentalmente para suavizar zonas barnizadas con goma-laca o barniz y alisar así su tacto rugoso). También se emplea como complemento de decapantes y disolventes, a la hora de retirar acabados o limpiar encerados envejecidos; es muy práctica para utilizarla sobre superficies torneadas.
Estropajo verde: El estropajo de toda la vida es también un estupendo abrasivo, sobre todo para limpiar superficies con disolventes y decapantes. Se puede comprar en rollo en almacenes de pinturas y productos, resultando más económico que la lanilla de acero. Sirve para decapar y limpiar con disolvente, limpiar bronces y dorados y pulir piezas pequeñas.
Lijas para máquinas: Las hay con forma de banda para lijadoras de este tipo (bandas de tela recubiertas de abrasivo), con base de velcro, con forma triangular para las lijadoras delta, rectangulares y perforadas para las orbitales, y con forma de círculo para el accesorio lijador del taladro. Sirven para equipar las distintas máquinas lijadoras. Su utilización nos hace el trabajo mucho más cómodo, ya que no hay que cortarlas a la medida, perforarlas o pegarlas.

carpintero-taller

Comprar madera no siempre es fácil, sobre todo cuando ni siquiera distinguimos entre los términos con los que se nombran a los distintos cortes, tableros, especies, etc. Tablillas, listones, vigas, escuadrías, tableros…. Un galimatías de nombres entre los que los profanos, a menudo, se sienten perdidos. A continuación os muestro los principales cortes, tableros y especies de madera que se emplean en la construcción de muebles o estructuras.

Las escuadrías y la nomenclatura de los cortes de madera están definidos por normativa. Hay escuadrías grandes, medianas y pequeñas, y madera aserrada para construcción; dentro de estas cuatro categorías se engloba el resto de los términos. Por supuesto, en este caso nos estamos refiriendo sólo a madera maciza; los tableros manufacturados a partir de virutas y productos de madera son otra cosa, y tienen su propia denominación y clasificación.

Pequeñas escuadrías: Son las piezas más pequeñas dentro de la clasificación. Las dimensiones de las testas de los listones van desde los 10 a los 40 mm de ancho, y su grosor también está entre los 10 y los 40 mm. En cuanto a las tablillas, su ancho oscila entre los 50 y los 90 mm, y su grosor, entre los 10 y los 40 mm, como el de los listones.

Estas piezas se pueden encontrar en cualquier tienda de tableros o centros de bricolaje; normalmente, si queremos que nos las corten a escuadra o a inglete, nos cobrarán un importe más caro (según la cantidad y tipo de cortes).

Escuadrías medianas: Las tablas son las piezas que conforman el grupo de las escuadrías medianas. Son el formato más habitual en el que solemos encontrar la madera, y es el que se emplea habitualmente para suelos, escaleras, frisos de pared, estanterías, muebles… Las dimensiones de la testa de una tabla oscilan entre los 20-40 mm de grosor, y los 100-200 mm de ancho. Las tablas pueden ser de una sola pieza o de madera alistonada (tablas o tableros realizados con multitud de pequeños listoncillos encolados entre sí).

Grandes escuadrías: Los tablones se utilizan habitualmente para grandes superficies, como paneles de pared, laterales de armarios, encimeras de mesas grandes… Son piezas más complicadas de encontrar, y no suelen venderse en los centros de bricolaje, salvo excepciones; es más común irlos a buscar a las serrerías y almacenes de madera. Las dimensiones de las testas de los tablones están entre los 50 y 100 mm de grosor, y los 100 y 300 mm de ancho.

Madera aserrada para construcción: Las vigas son un tema aparte en esta clasificación, ya que no se engloban dentro del término escuadrías, sino que se clasifican aparte como “madera aserrada para construcción“. Se emplean habitualmente para estructuras de edificios, como por ejemplo los entramados que conforman las cubiertas y los tejados, dinteles de puertas y ventanas o construcciones de exterior, como porches o pérgolas. Es recomendable que las vigas estén tratadas para aguantar la humedad y el ataque de los insectos. Las dimensiones de la testa de una viga oscilan entre los 150 y los 400 mm de grosor, y los 150-400 mm de ancho.

Foto: Alancleaver_2000.

barnices-valentineAcrílicos, sintéticos, de barco, con color, satinados… El mundo de los barnices es tan vasto, que podemos terminar perdidos sin remedio si no ponemos las cosas en claro. A la hora de comprar un barniz, lasur o protector transparente (que es de lo que se trata), lo primero que hay que tener en cuenta es lo que queremos obtener (color, brillo, nivel de protección…); lo siguiente, el material que vamos a barnizar (madera, aglomerado, pintura, piedra…), y por último, la resistencia que necesitamos (si va a estar a la intemperie o en una zona húmeda, por ejemplo).

Los barnices, al igual que muchos otros productos, se pueden clasificar en base a varios aspectos. Si tenemos en cuenta su composición, pueden ser acrílicos, sintéticos, de poliuretano, de tipo epoxi… En relación al acabado, se clasifican como mates, semi-mates o satinadoTambién pueden ser incoloros o con color, para interior o para exterior, tipo lasur o para aplicaciones especiales (como los de barco). En realidad, muchos ellos sirven para lo mismo, y se diferencian únicamente en los tiempos de secado y el disolvente con el que se rebajan o limpian. Para decidirse por unos u otros hay que comparar detenidamente sus prestaciones y otros aspectos, como el precio o el rendimiento por m2.

Barnices acrílicos: Estos barnices tienen como aglutinantes (polímeros) las resinas de acrilato. Se caracterizan por rebajarse y disolverse con agua, lo que los hace muy cómodos de emplear. Secan rápidamente y desprenden menos olor que los de tipo sintético. Los hay mates, satinados, brillantes, para exterior e interior… Son menos espesos que los sintéticos y apenas amarillean.

Barnices sintéticos: Los aglutinantes empleados para estos barnices son polímeros sintéticos, como las resinas fenólicas o la nitrocelulosa. Son espesos y tardan bastante en secar, y desprenden un fuerte olor. Muy resistentes a todas las condiciones, proporcionan acabados satinados, mates o brillantes; son más complicados de manejar que los acrílicos, pero bien aplicados ofrecen resultados espectaculares.

De poliuretano: Se trata de barnices sintéticos cuyo polímero aglutinante es un poliuretano. Son superresistentes, aunque en la mayoría de los casos sólo los utilizan los profesionales, por ser complicados de aplicar y desprenden fuertes olores. Perfectos para barnizar suelos o escaleras debido a su gran resistencia.

Lasures: Se trata de unos productos recientemente desarrollados, que sirven sobre todo para barnizar superficies de madera de exterior. Su principal característica es que proporcionan color a la madera, pero no dejan película externa (como si fueran invisibles), aunque sí la protegen. Los hay en colores, tonos madera y transparentes. Antes de aplicarlos es recomendable dar primero un fondo protector.

De tipo epoxi (dos componentes): Son los barnices más resistentes que hay en el mercado. Se componen de una resina y un catalizador; cuando mezclas los dos componentes en la medida que indica el envase, empieza a producirse una reacción química que termina formando una película cristalizada.  Han salido nuevos productos al agua que desprenden poco olor, pero son mucho más caros.

Barnices “de barco”: Esta denominación engloba diferentes productos a base de poliuretano o de tipo epoxi. Se trata de barnices muy duros y brillantes, que se suelen emplear para barnizar las maderas de los barcos por su extrema resistencia. Pueden llevar polímeros a base de resinas de poluiretano o resinas alquídicas (o modificadas para resistir los rayos UV). También hay un tipo llamado “de alto rendimiento ambarino”, a base de resina alquídica y aceite de madera de China, y con aditivos anti-rayos UV.

Foto: Gama  de barnices y lasures de Valentine.

Pavimento Zeus Extreme, de Silestone
Pavimento Zeus Extreme, de Silestone

Los pavimentos de nuestras casas suelen estar revestidos con los materiales “de toda la vida”: madera, tarima, cerámica, vinílicos… Los más actuales se decantan también por soluciones como los laminados o los suelos de cemento pulido. Pero hay más opciones en cuanto a decoración se refiere. Todos conocemos las encimeras sintéticas realizadas con resinas acrílicas y polvo de cuarzo; los primeros en fabricarlas e instalarlas fueron los de Silestone by Cosentino, y después siguieron otras empresas como DuPont y su material Corian. Pues bien: estos atractivos materiales no sólo sirven para colocar en las encimeras de las cocinas o bajo los lavabos, sino que son una estupenda opción en cuanto a pavimentos se refiere.

Los suelos de Silestone, concretamente, constan de baldosas del material colocadas con juntas para evitar problemas de dilatación. Para instalarlos, es fundamental que el soporte sea muy estable, esté perfectamente plano (no debe tener desniveles de más de 3 mm, medidos con reglón de 2 metros) y se encuentre perfectamente limpio y seco. Las baldosas se pegan a la base con un cemento-cola específico y flexible, con un coeficiente de dilatación adecuado al material; este adhesivo se extiende sobre el suelo a revestir con una llana, empleando siempre la parte dentada de la herramienta. También hay que aplicar el producto en la base de las baldosas, en este caso con el canto liso de la llana. Las piezas se pegan al suelo como cualquier otro tipo de baldosa, asentándolas bien y golpeándolas ligeramente con un mazo de caucho y un taco mártir hasta conseguir que queden bien ajustadas. Entre las piezas hay que poner crucetas de plástico para marcar las juntas y evitar que las baldosas queden totalmente pegadas, lo que puede provocar resquebrajamientos por motivo de los movimientos de dilatación del material.

Las juntas deben tener un ancho de entre 3 y 6 mm, dependiendo del tamaño de las piezas a colocar (que está entre 30 x 30 c y 60 x 60 cm). Antes de rellenarlas, deben estar perfectamente limpias, y para hacerlo hay que usar un producto especial para dicho cometido. No hay que olvidarse de limpiar bien los restos de producto de las baldosas antes de que se seque.

Para finalizar el trabajo, es recomendable limpiar todo el pavimento con un limpiador especial suministrado por la misma firma, llamado Cleanstone, de Cosentino.

Quizás haya algún “manitas” que se anime a poner su propio suelo de Silestone… Pero hay que tener en cuenta que se trata de un material delicado y no precisamente económico, por lo que, probablemente, lo mejor será encargarle la obra a un profesional competente. ¡Busca el tuyo en TuManitas!

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Barnices Valentine lanza al mercado un nuevo producto dirigido al profesional de la pintura. Se trata del 4000 Plástico Mate Interior (ER), especial retoques, especialmente formulado para los inevitables retoques y recortes durante el proceso de pintado. Este novedoso producto se une a la amplia gama de artículos especialmente adaptados a las necesidades y a la calidad exigida por los profesionales, entre los que se encuentran pinturas plásticas para interiores, revestimientos para exteriores, esmaltes e imprimaciones.

 El nuevo 4000 Plástico Mate Interior (ER) está dotado de un específico paquete pigmentario que le confiere la capacidad de ser aplicado sobre masilla sin necesidad de utilizar un fondo fijador, obteniéndose un resultado liso y libre de imperfecciones tanto al tacto como a la vista. Además de estas características diferenciadoras respecto a las otras pinturas plásticas, también se distingue por las siguientes carácterísticas:

  • Su elevada blancura y durabilidad del color. Producto de un blanco intenso y permanente ya que no amarillea a lo largo del tiempo.
  • Una gran capacidad de cubrición y, al mismo tiempo, un acabado final extra mate, obtenido gracias a los pigmentos especialmente seleccionados.
  • Muy baja emisión de olores.
  • Su aplicación sin salpicaduras. Aunque el producto permite una disoluciónn de hasta un 10% en la primera mano, su aplicación está libre de salpicaduras. debido a su estudiada reología (relación viscosidad/fuerza de cizalla).
  • Es transpirable al vapor de agua
  • Es impermeable al agua en estado líquido.
  • Genera una película protectora frente a la formación de moho.

 Este producto está especialmente indicado para conseguir un pintado de calidad en pisos, casas, oficinas, etc. Se puede aplicar a brocha, rodillo o pistola. Para la aplicación a pistola, aconsejamos diluirlo con agua en una proporción de un10%.

 Adelantándose a los requerimientos legales, el nuevo 4000 Plástico Mate Interior ER ya cumple los límites en COVs impuestos para el 2010 por la directiva 2004/42/CE, contribuyendo así a la mejora del Medio Ambiente.

Hoy vamos a hablar un poco de bricolaje, porque hace tiempo que no dedicamos una entrada a los lectores aficionados a las tareas de reforma o de construcción para la casa. En concreto nos centraremos en el campo de la carpintería, que no en vano es uno de los más atractivos para cualquier “bricolajero” que se precie. A la hora de construir un mueble o estructura de madera (y también cuando queremos reforzarlo), las espigas de madera (también llamadas “tubillones”) son una ayuda inapreciable. Las espigas en cuestión consisten en pequeños cilindros de madera dura (generalmente, de haya), con una longitud de unos 8 cm y que se presentan en varios diámetros, similares a los de las brocas del taladro. La superficie exterior de las espigas está acanalada, para que, cuando se introduzcan en un agujero con cola, el adhesivo sobrante pueda fluir hacia el exterior; además, las acanaladuras sirven también para mejorar el agarre de la madera. Los extremos suelen estar biselados para que resulte más fácil su inserción en los agujeros practicados con el taladro.

Cuando queramos reforzar una estructura pegada con cola, podemos hacerlo con clavos, tornillos o espigas. Las uniones con espiga son más estéticas, ya que pasan prácticamente inadvertidas; eso sí, las uniones realizadas con ellas no podrán desmontarse en el futuro. Estas uniones pueden llevar espigas vistas (como la que se está realizando en la imagen) o invisibles. Para hacer una unión con espiga vista, hay que taladrar el agujero desde fuera, meter la espiga con cola, serrarla y lijarla para enrasarla con la madera. Las uniones invisibles son más difíciles; tendremos que taladrar agujeros ciegos (no pasantes) desde el interior de la unión, de manera que coincidan exactamente (para lograrlo nos podemos ayudar con marcadores de espiga o con una plantilla), para luego introducir la espiga con cola en ambos, consiguiendo que ésta quede dentro de la unión y sus extremos no se vean desde fuera.

Las espigas se venden en las ferreterías en pequeñas cajas, pero también las podemos hacer nosotros mismos con listones de madera dura. Para ello, sujetaremos el listón en un banco de trabajo en posición horizontal e iremos rebajando las aristas con un cepillo de carpintero, hasta obtener un cilindro. Los bordes biselados se pueden conseguir pasando un taco de lijar o una lijadora.espigas-madera1

La producción actual de pinturas para decorar y renovar el interior de las viviendas está ahora mismo muy desarrollada. La constante investigación que llevan a cabo las distintas marcas ha hecho que aparezcan en el mercado muchos productos distintos, específicos y adaptados para las más variadas necesidades de particulares y empresas. Desde las pinturas sin olor o de sacado rápido, pasando por las de tipo “una capa”, a las llamadas “DTM” (directo al metal; pinturas que pueden aplicar sobre el óxido sin imprimación), la oferta es mucha y de muy buena calidad. Ahora mismo, la firma Barnices Valentine pone a nuestra disposición dos productos de última generación que abren nuevas posibilidades en el campo de la decoración de interiores. Con sus nuevas pinturas Efecto Pizarra y Efecto Magnético, las paredes no sólo quedan renovadas, sino que ofrecen una superficie versátil y multiusos.

Perfecta para oficinas y despachos en los que haya que desplegar constantemente documentos o pinchar notas y horarios en tableros de corcho, la pintura Efecto Magnético transforma cualquier pared en una superficie magnética donde directamente se pueden colgar imanes que sujeten notas, fotos, esquemas… De este modo, clasificar los proyectos resultará todavía más fácil y práctico. Este producto se presenta en color gris, pero se puede pintar encima con una pintura plástica para conseguir el acabado de color que se desee, con el que lograr un resultado todavía más original. Y también es una solución perfecta para las paredes de niños y adolescentes: se acabó el pinchar los pósters y carteles con chinchetas o pegarlos con cinta adhesiva; basta con poner unos imanes, y… ¡adelante con la creatividad!.

Por otra parte, el Efecto Pizarra convierte las paredes de las oficinas, consultas médicas o clases en pizarras con todas las funcionalidades para escribir y borrar ideas, dibujar esquemas o realizar presentaciones. Este producto está disponible en color negro, y también es una idea estupenda para paredes o zócalos de habitaciones de niños.

 Los Efectos Mágicos de Valentine amplían los límites de la pintura y, de este modo, los espacios se convierten en un soporte de infinitas posibilidades. Para información más detallada o especializada: www.valentine.es.envase-efecto-imanenvase-efecto-pizarra