Tags Posts tagged with "arreglos bricolaje"

arreglos bricolaje

0

Todos sabemos lo que es una cisterna que pierde agua, un verdadero incordio. Hace un ruido molesto que te impide dormir, carga mal y lo que es peor, te hace gastar mucha más agua. Es muy común encontrarse este tipo de desperfectos en una casa, y pocas veces sabemos cómo solucionarlo. Ni se te ocurra llamar al fontanero, tú mismo lo puedes arreglar en sólo unos minutos. La verdad, es que parece una tarea complicada, poca gente conoce el funcionamiento del inodoro. Un entramado extraño, lleno de agua y humedad, que prefieres no tocar. Sin embargo, con las claves oportunas, entenderás a la perfección como hacerlo. Y un utensilio que solamente usas para tus necesidades, dejará de ser un completo desconocido. Conocer los aparatos que conviven con nosotros te será muy beneficioso para cuando surja algún problema.

Tú no te preocupes, la tarea sí que parece difícil, pero no lo es en absoluto. Lo que pasa es que nadie te ha enseñado como debes arreglarlo. Hoy te damos unas indicaciones precisas para que no te pierdas.

Antes de nada cierra la llave del agua, para poder trabajar con comodidad. Fíjate en el inodoro, parece un anclaje cerrado, pero abrirlo es muy sencillo. Debemos hacer palanca con un destornillador plano para quitar el pulsador, si tiene dos, realizamos la misma operación en cada uno.Después debes desatornillar el tornillo que te encontrarás en el centro para levantar el soporte.

cisternaPosteriormente levanta la tapa de la cisterna con las manos, verás el descargador. Este aparato es el que te está dando los problemas. Debes quitarlo, para ello gíralo con una suave presión hasta que oigas un clic. Ahora observa la pieza, justo en su base tiene una goma. Esta es la que te está ocasionando la perdida de agua, ya que seguramente se habrá desgastado. Debes cambiarla por una del mismo modelo. Una vez hecho, vuelve a armar toda la estructura, tira de la cisterna y ¡voilá!, lo has solucionado.

Las masillas que utilizamos habitualmente (o más bien, que utilizan los profesionales) para rellenar desperfectos en las paredes y fachadas suelen presentar un problema: no son elásticas ni lo suficientemente resistentes como para soportar los movimientos de contracción y dilatación (o por carga excesiva) que experimentan algunas estructuras. Esto hace que, transcurrido poco tiempo desde su aplicación, muchas veces la masilla se abra y se desprenda, dejando la grieta tal y como estaba. Hay una manera de contrarrestar este problema: empleando masillas especiales que llevan fibra de vidrio en su composición.

Algunas de estas masillas son adecuadas incluso para rellenar fisuras en piezas de madera, dada su elasticidad. El yeso, la escayola y el cemento son los materiales que más habitualmente se reparan con masillas con fibra de vidrio, pudiendo rellenarse grietas con hasta 3 centímetros de ancho. Un ejemplo es la que comercializa la firma Xylazel, en color blanco y con un tiempo de secado de 24 horas. Una vez aplicada y transcurrido dicho tiempo, la masilla puede lijarse y pintarse sin problemas.

El espesor de capa máximo que admite la masilla de Xylazel es de 5 cm, y además se presenta lista para utilizarse. Para emplearla hay que aplicar una cantidad de masilla suficiente para rellenar la grieta hasta el fondo, en el espesor máximo indicado, y esperar a su secado para continuar aplicando capas. La masilla se presiona bien con una espátula hasta conseguir que se asiente en la grieta.

Más información: Xylazel.

0

Ya os podréis imaginar que este post no está dirigido a los profesionales del ramo, ya que si alguien sabe sobre electricidad son ellos, y los demás somos (si llega) simples aficionados. Pero como el saber no ocupa lugar, hoy vamos a echar un vistazo a algunos aspectos de las instalaciones eléctricas y las herramientas empleadas para arreglar “chispazos” y cortocircuitos. En concreto, voy a centrarme en dos útiles imprescindibles para cualquier manitas de los cables: el voltímetro y el buscapolos; y también vamos a echar un vistazo a los cables de las instalaciones para exterior.

Seguro que todos habréis tenido en vuestras manos alguna vez un buscapolos, aunque sólo sea porque siempre aparece algunos en los típicos maletines de herramientas. Se trata de un destornillador transparente con una bombilla dentro. Su uso es muy simple: si introducimos la punta en un enchufe y la luz se enciente, es que dicho punto lleva electricidad; y si lo que tocamos es un cable de la instalación eléctrica, la luz se encenderá si es un cable de fase. El voltímetro es algo más complejo y sólo lo suelen emplear los profesionales. Tiene varias posiciones: la de voltímetro (también llamado polímetro) propiamente dicha indica la tensión de un circuito y detecta las fases, mientras que la de amperímetro se establece enchufando las clavijas en serie, y nos indica la intensidad de la corriente.

Y ahora, vámonos al jardín. Una instalación eléctrica para exterior no es como las de interior; los materiales deben ser especiales para resistir las condiciones atmosféricas y evitar accidentes. Las cajas han de ser estancas y con tapa abatible, y por supuesto, estar homologadas. Los enchufes y luces deben tener su propio diferencial en el cuadro de distribución; y si los cables son subterráneos, serán del tipo NYY. Si no los encontramos, otra opción es usar cable gris con revestimiento de PVC tipo NYM. Una red eléctrica por el suelo ha de estar ubicada a 60 cm de profundidad (80 cm para paso de vehículos), y ha de señalizarse con una malla plástica naranja sobre ella.

Imagen: Kalipedia.

Comenzamos la semana una vez más con el bricolaje y los trabajos caseros, aportando pequeños (o grandes) trucos que pueden solucionarnos algunos problemas sin tener que dejarnos el presupuesto en ellos. Hoy vamos a hablar de un problema más que corriente: las manchas sobre cualquier superficie. Lógicamente, éste es un blog sobre reformas y trabajos de bricolaje, así que los que estéis pensando que os voy a revelar el secreto para quitar las manchas de grasa de la camisa o el verdín de los vaqueros tendréis que empezar a buscar en otro lado. En este caso, nos centraremos en las superficies del hogar: revestimientos, muebles, metales…

– Las manchas de ácidos sobre mármol provocan la desaparición del pulimento, dejando cercos mates sobre las encimeras pulidas. Cuando no queda más remedio hay que acudir a un profesional para que las vuelvan a pulir (no os olvidéis de que los mejores están en TuManitas…), pero a veces se pueden restaurar. En los centros de bricolaje encontraréis productos específicos para limpieza y arreglo profesional de superficies de mármol; por ejemplo, la firma Rember tiene un estupendo restaurador. Yo lo he probado y doy fe de que funciona.

– La madera es un material difícil de arreglar, al ser poroso; todo lo absorbe… Además, dependiendo del tipo de barniz necesitará un arreglo u otro. La goma-laca (barnizado a muñequilla) se estropea con la humedad: cercos de vasos, botellas, tiestos… Para eliminar las manchas blanquecinas, aplicad unas gotas de aceite de vaselina, frotar en el sentido de la veta con lanilla de acero nº 000 y pasad una muñequilla de algodón con un poco de alcohol de 96º haciendo pasadas en zig zag, sobre una superficie más amplia que la de la mancha, hasta que el barniz vuelva a brillar.

– El metal, más que mancharse, se oxida; y eliminar el óxido puede ser muy complicado. Aparte del famoso truco casero de introducir objetos oxidados en refresco de cola (que a veces funciona), también hay que saber que el petróleo es excelente para eliminar óxido. Y si la herrumbre no se puede quitar, siempre se puede neutralizar con un producto transformador de óxido. Estos líquidos se aplican directamente sobre ella, y mediante una reacción química se transforman en una capa protectora del metal. Son estupendos para metales oscuros, ya que el tono que coge el óxido es negruzco; pero también se puede pintar encima.

Imagen / quinn.anya.

Una entrega más de nuestros arreglos y trucos fáciles de bricolaje: en este caso, vamos a ver cuatro consejos e instrucciones muy practicos para hacer uniones en madera de varios tipos. En cola de milano (las de la fotografía), con tornillos avellanados, con lengüetas… Las opción son muchas, y menos complicadas de lo que puedan parecer.

Colas de milano: seguras y decorativas

Son el ensamblaje por excelencia, por ejemplo, en los frontales de los cajones. Aportan una fuerza extraordinaria y, cuando están bien hechos, quedan muy bien a la vista. Las hay de dos tipos: vistas y ocultas. Las vistas se hacen serrando totalmente las formas trapezoidales (como las colas de los milanos) que se encajan entre sí; para hacer una unión de cola de milano oculta, hay que vaciar la madera de manera que la parte que queda a la vista no muestre las testas de las colas de milano de las tablas. Estas uniones se hacen con el serrote de costilla y un formón de buena calidad, bien afilado.

Paneles con ranura y lengüeta
Los frisos que se ponen para forrar los zócalos de las paredes vienen siempre preparados con los laterales con un sistema machihembrado. Lo mismo ocurre con la mayor parte de los suelos de tarima o laminados. Las tablas tienen un lateral ranurado en toda su longitud, y el otro con una lengüeta que se encaja en la tabla vecina. Para unirlos, se aplica un poco de cola blanca y luego se encajan las partes, golpeando el lateral con lengüeta con un taco de plástico mártir, que lleva una ranura para encajar la lengüeta y así no golpearla con el mazo (son frágiles y fáciles de romper).

Uniones en esquina con listoncillos de madera
Una unión atractiva, limpia y fácil de hacer. Para ensamblar dos tablas en ángulo recto de esta manera, primero pégalas a tope con cola blanca y déjalas secar con sargentos. Después, practica tres cortes con el serrote de costilla en la esquina, por el exterior, que atraviesen ambas tablas. Introduce unos listoncillos de contrachapado con cola blanca, forzándolos a entrar con un mazo de goma o teflón. Deja secar la cola y sierra las partes salientes. Termina la unión lijando suavemente la zona para dejar los listones enrasados con la madera.

Ensamblar piezas con tornillos avellanados
Con estos cuatro pasos, las uniones que hagas con tornillos no sólo quedarán mucho mejor, sino que además serán más fuertes. Primero, haz un agujero de diámetro menor que el del tornillo con una broca de madera. En segundo lugar, introduce en el agujero otra broca del diámetro adecuado, taladrando con cuidado el mismo agujero para agrandarlo. Después, coloca en el taladro una broca avellanadora y modifica la parte superior del agujero para darle una forma parecida a la de un embudo. Ya puedes introducir el tornillo; será mucho más fácil y su cabeza quedará enrasada con la superficie.

Imagen: Casasdemaderarecio.com

Y seguimos dándoos consejos, trucos y enseñándoos la mejor manera de hacer determinados trabajos dentro del campo del bricolaje, para que podáis realizarlos vosotros mismos. Hoy hablaremos a grandes rasgos de cómo se monta un encofrado para luego verter en él el hormigón que servirá para hacer una solera.

Los encofrados son, como su propio nombre indica, “cofres” para contener el hormigón mientras fragua. Se realizan con maderas de calidad baja, más baratas y especialmente comercializadas para este fin (aunque si tienes restos de madera lo suficientemente resistentes y grandes, también los puedes usar). Las chapas de metal también se emplean y hay encofrados desmontables, que se pueden utilizar muchas veces, a la venta.

Para montar el encofrado, primero se delimita la base a rellenar con hormigón y se excava a unos 30 cm de profundidad, para que la solera esté bien asentada. Quizás haya que verter grava en ella, dependiendo de la humedad de la zona. Luego se colocan a una serie de estacas de madera bien encajadas en el suelo; las tablas de encofrar irán clavadas a ellas. Hay que procurar que las tablas queden ajustadas a tope para que el mortero no se escape por las fisuras.

Antes de verter el hormigón, os recomiendo que “pintéis” las tablas por dentro con aceite para motor usado para evitar que se peguen una vez fraguado. También se puede añadirle al mortero un aditivo especial para desencofrar.