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aislamiento viviendas

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En este blog he comentado en muchas ocasiones lo importante que es el aislamiento de las viviendas. Aún a riesgo de repetirme, es cierto que una casa bien aislada evita que el calor se escape en invierno o que el frío congele las estancias, con el consiguiente disparo en el gasto energético. Además, las viviendas con buen aislamiento son las más ecológicas y sostenibles, por el ahorro que suponen en emisiones de CO2 y consumo de recursos naturales.

Este mes de marzo lo vamos a comenzar hablando de un producto que, a mi juicio, es una solución estupenda para pequeños trabajos de aislamiento en el hogar. Para poner este revestimiento no hace falta tener ni idea de bricolaje; basta con un rollo de cinta de doble cara y otro de cinta de aluminio. El material de cuestión se llama Polynum, y el que mencionamos hoy es el correspondiente a la gama bricolaje; también hay una gama de construcción para trabajos de más envergadura, que deben llevar a cabo profesionales (¡busca a los mejores a través de TuManitas!).

Los productos de la gama Polynum son tres: una lámina de aluminio específica para pegar detrás del radiador, y que sirve para reflectar el calor que desprenden estos aparatos hacia el interior de las viviendas, evitando que se “escape” hacia fuera; otra lámina pensada para aislar puertas de garaje, y otra muy interesante que sirve para aislar áticos y buhardillas. Todos sabemos el calor que hace en estos espacios cuando pega el sol… La lámina Polynum refleja la radiación solar hacia el exterior, impidiendo que sus efectos recalienten el interior de la vivienda.

La lámina se coloca sencillamente pegándola a la superficie a revestir con cinta de doble cara, de la que se suele emplear para fijar moquetas. Después pueden afianzarse los bordes con cinta de aluminio o cinta americana. El trabajo, como podéis ver, es de lo más sencillo, y los resultados merecen la pena.

Más información:
Optimer System.

Siliconas
Las hay de dos tipos: neutras y acéticas. Las primeras desprenden ácido acético (se nota por el olor a vinagre), y en las segundas pueden desprender alguno de estos tres productos de curado: Oxyma, Benzamida o Alcoxy. No son tóxicas. Las acéticas se emplean para sellar superficies vitrificadas (como azulejos, vidrio o sanitarios), mientras que las neutras se usan para sellar materiales de construcción y superficies porosas.

Sellantes acrílicos
Se trata de productos plastoelásticos (a base de plásticos flexibles) y de un solo componente; listos para su uso, pueden ser transparentes o estar coloreados. No son tóxicos. Muy indicados para sellar juntas en zonas donde luego haya que pintar, ya que estos materiales sí permiten el agarre de la pintura. También se pueden usar en construcción, para juntas con bajo nivel de movimiento.

Masillas de poliuretano
Como su propio nombre indica, se trata de productos cuya composición está basada en el poliuretano. Tienen una consistencia espesa y son de tipo monocomponente. Secan y fraguan al contacto con la humedad ambiental. Perfectas para el sellado de juntas en obras y construcción (ventanas, puertas, petos, cubiertas, estructuras metálicas…). También se emplean (dependiendo del tipo, pues las hay en varios formatos) para sellar juntas en superficies de madera.

Espumas expandibles
Son productos bicomponentes que, al igual que las masillas de poliuretano (con las que comparten el mismo productos básico) se expanden al entrar en contacto con la humedad presente en el aire. Están formadas por dos reactivos: isocianato y poliol. Pueden ser de alta expansión o de expansión controlada. Como al expandirse ocupan mucho espacio, no sólo sirven para sellar, sino que al mismo tiempo rellenan. Son perfectas para aislar cámaras no muy grandes, cerrar huecos amplios en cubiertas o aislar ventanas con muchas fuga.

Los productos sellantes cumplen dos funciones básicas: unir piezas entre sí y establecer barreras de estanqueidad donde antes había huecos. Esto sirve fundamentalmente para evitar fugas de aire, entrada de frío o escapes de calor, pero también para evitar que escape agua de depósitos, para rellenar uniones en metal, etc.

Cuando se aplica en una junta, el producto sellador también sirve para formar una barrera que impida que se filtren determinadas sustancias o materiales, como el agua, el polvo o la suciedad. Y por último, también se sellan las juntas para aislar o soportar los movimientos de contracción y dilatación de cualquier material.

Lo normal a la hora de ir a comprar un producto para sellar alguna junta es tirar directamente de siliconas, pero a veces no es lo más adecuado. Las juntas más grandes pueden precisar de una espuma autoexpandible, y las ventanas, de un producto especial para juntas con movimiento.

A la hora de escoger un producto, lo primero es tener bien presente qué superficie o zona queremos sellar. La elección del producto depende en gran medida de los dos materiales. Existen selladores específicos para garantizar las óptimas cualidades del producto sobre los más diversos materiales: hormigón, vidrio, madera, mármol, aluminio, etc. Si sabemos escoger el más indicado, nos aseguraremos la adherencia y compatibilidad del producto con el soporte.

También hay que tener presente cuáles son las condiciones atmosféricas. Esto es muy importante para determinar el tipo de producto; el clima y la temperatura a los que se vea expuesta la junta serán determinantes, y, de la misma manera, es crucial saber si se va a aplicar en interiores o exteriores. Por último, no hay que olvidarse de comprobar en qué condiciones trabajará la junta; es decir, si estará muy expuesta a la humedad, si deberá soportar movimientos de contracción o dilatación, etc.

Imagen: Sikabond, de Sika.