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aditivos

Los aditivos que se emplean habitualmente para colorear materiales de construcción, como cemento y hormigón, están sujetos a un desarrollo constante, en busca de obtener los mejores productos ern cuanto a resultados y comodidad de uso. Los colorantes para hormigón son muy empleados; actualmente, el concepto que tenemos del hormigón como un material de un anodino tono gris está totalmente trasnochado, ya que existen numerosos aditivos que transforman su acabado de forma totalmente radical.

La firma Basf Construcción ha investigado a fondo los aditivos para colorear hormigón, llegando a la conclusión de que el formato más cómodo, práctico y versátil es el líquido. Con esta idea han desarrollado la línea de pigmentos líquidos RheoCOLOR.

Estos pigmentos cumplen las condiciones que deben tener este tipo de productos: deben ser inorgánicos, inertes en medio alcalino, no alterables a la luz y la intemperie y con alto poder de pigmentación.

Una buena característica de los pigmentos líquidos RheoCOLOR es su estabilidad, que se obtiene gracias a que la dispersión en agua se realiza mediante aditivos especiales que reducen su posibilidad de sedimentación y aumentan su tiempo de almacenamiento. Las ventajas más reseñables que presentan son su facilidad de dosificación (característica de los líquidos), que resultan muy limpios de emplear al no dejar rastros de polvo, una rápida disolución en la masa y una mayor uniformidad de en el color definitivo de la obra.

Esta gama de pigmentos está indicada para colorear cualquier tipo de hormigón, bien sea arquitectónico, para producir prefabricados, para obras de pavimentación y muchas más. Podéis descargar el catálogo de RheoCOLOR aquí.

Aunque lo mejor que podemos hacer cuando hay que llevar a cabo una obra de albañilería importante en la vivienda, es recurrir a un buen profesional (¡y buscarlo, cómo no, a través de TuManitas…!), seguro que a muchos de vosotros os interesa este apasionante sector. Los pequeños trabajos que puede hacer uno mismo, como levantar un murete para el jardín, pegar unas baldosas o hacer unos cimientos para poner unos postes en el patio (por ejemplo, para levantar una pérgola) son mucho más sencillos si tenemos en cuenta una serie de trucos y consejos.

 Cuando vamos a comprar baldosas o azulejos para solar o alicatar, las medidas que aparecen en los envases suelen ser las estándar, de distintos tamaños. Sin embargo, es un error muy común en los bricolajeros pensar que esas medidas son reales; lo cierto es que siempre son un poco más pequeñas de lo que indican. Hay que tener cuidado a la hora de comprar el material; lo normal es que el tamaño se refiera a las dimensiones de la baldosa, una vez colocada y con la llaga de separación. Como precaución, llévate un metro y mide las piezas para asegurarte.

 – A todos nos ha ocurrido alguna vez: alicatamos una pared o solamos un pavimento, y después rellenamos las juntas con el producto adecuado. El resultado es perfecto, como para sentirnos orgullosos… Hasta que, transcurridos unos días o unas semanas, el relleno de las juntas empieza a resquebrajarse, e incluso a desprenderse. Esto ocurre porque no tiene suficiente flexibilidad. Para evitarlo, puedes añadir un aditivo a la mezcla o bien látex (PVC) como el que se emplea para las manualidades; aportará elasticidad al producto y evitará que se degrade.

 No caigas en el error de los novatos que realizan zapatas y soleras de hormigón, para luego descubrir que, tras secarse, el hormigón se ha pegado a la madera del encofrado y no hay manera de despegarlas. Existen productos desencofrantes, en forma de aditivos o imprimaciones, que evitarán que te ocurra esto y facilitarán la tarea de retirar el encofrado. Y si te interesa el reciclaje y ahorrarte un dinero, puedes emplear también aceite de motor de coche; el usado te servirá tan bien como el nuevo (pídelo en algún taller). Pinta las tablas del encofrado por el interior y vierte la mezcla; ya no tendrás que preocuparte por quitarlas.

 – A la hora de depositar las argamasas para poner ladrillos o bloques, , al contrario de lo que ocurre la mayor parte de las veces en los trabajos de bricolaje, lo mejor es olvidarse de ser cuidadoso. Si vas a levantar una pared, murete o cualquier fábrica de obra con ladrillos y argamasa, a la hora de colocarlos, no deposites el cemento sobre la superficie de los ladrillos para poner otros encima. Es mucho mejor «tirar» el cemento con la técnica de los profesionales; ayudará a que la mezcla se agarre mucho mejor a las piezas. Coge una pella de cemento en la espátula, tomándola del esparavel; con un movimiento rápido, gira la muñeca hacia el ladrillo y tira de la espátula hacia ti. Ensaya antes sobre una tabla para perfeccionar la técnica.