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Cómo revocar una pared de ladrillo

Published on septiembre 8, 2009 0 Comments

De nuevo nos sumergimos en el apasionante mundo del “hazlo tú mismo”, que tantos aficionados (y fanáticos) tiene, y que tantas satisfacciones da nuestros lectores, comentaristas y amigos de TuManitas. En este caso, vamos a hablar de la mejor forma de revocar y dar una terminación adecuada a una pared de ladrillo. Por supuesto, no pretendemos desde aquí que nadie compita con un profesional a la hora de realizar un trabajo de estas características; pero creemos que es bueno conocer las técnicas e incluso atreverse a ponerlas en práctica en trabajos de poca importancia, para los que posiblemente nos bastemos nosotros mismos. No es en absoluto como enyesar una habitación o una vivienda, para lo que tendremos que contar obligatoriamente con un experto que nos dejará las superficies perfectas, listas para pintar. ¡Seguro que encontráis a los mejores en TuManitas!

Pero vamos a ponernos, y nunca mejor dicho, manos a la obra. Si la pared es de un material muy poroso, como el ladrillo, lo mejor es aplicar un producto fijador específico antes de extender cualquier revoque, lo que ayudará a que la capa siguiente se fije perfectamente y agarre bien. Puede servir un producto a base de látex para rebajar al 50% con agua, o bien algún sellante específico para ladrillo.

Después tendrás que preparar la masa con la que darás la primera mano. Para ello, vierte el yeso en un cubo grande de caucho y ve añadiendo agua según la proporción que indique el envase, poco a poco. Para remover la mezcla, lo mejor es emplear un taladro con un accesorio mezclador en forma de espiral (a la venta en ferreterías y centros de bricolaje por unos 10 €); tardarás mucho menos que con un palo, y la mezcla quedará más homogénea.

A continuación, coge una pella de yeso, colócala en el esparavel y repártela con la llana en pasadas largas; a esto se le llama el enfoscado (primera mano). Deja que se seque ligeramente, humedece la superficie con un vaporizador de agua y trabájala con una llana de metal para alisarla. La siguiente mano, que es más fina, recibe el nombre de enlucido.

Las esquinas exteriores se protegen con cantoneras de metal para conseguir un acabado perfecto en las partes salientes. Si pasas un reglón sobre la superficie entre las cantoneras, obtendrás un acabado aún más liso.

Cuando la pared esté perfectamente seca, y antes de pintar o empapelar, no olvides aplicar una mano de fijador de látex rebajado con agua para que el acabado final agarre a la perfección.

Categories: Albañileria, Paredes de yeso, Pintura y Revestimiento, rehabilitación, técnicas, TuManitas

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