Cojines: ¿sí o no?

Cojines: ¿sí o no?

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orange-85821_1280De todos los tamaños, los cojines tienen su lado funcional y decorativo. Nos proporcionan la comodidad necesaria cuando nos tendemos en el sofá, al mismo tiempo, jugamos con los textiles de sus fundas para que coordinen con nuestro sofá y darles un poco de alegría al mismo tiempo que añaden un aire de calidez a la estancia.

Sin embargo, otras veces los miramos con fastidio porque siempre están por todas partes, a veces estorban, y hay que estar colocándolos y ahuecándolos constantemente. Ésto es una realidad, pero es bien cierto que echamos mano de ellos en numerosas ocasiones: para tumbarnos en el suelo, para resguardar nuestras lumbares al sentarnos en una silla o para reposar cómodamente la cabeza cuando descansamos en el sofá.

Por ello, hemos pensado las siguientes claves para que los cojines no sean el blanco de nuestra animadversión.

Fundas desenfundables

Cuando quieras vestir un cojín, elige siempre fundas que puedas quitar con facilidad para su lavado. Los cojines admiten mucha suciedad porque es un elemento muy “maltratado” en casa, así que tendrás que lavar sus fundas habitualmente, especialmente si hay niños en casa. Por tanto, elige telas que permitan lavadora, siempre.

Por otro lado, evita los textiles que dan calor, o cuyo contacto produce sudoración. Recomendamos linos o algodones y rehuye telas sintéticas que no transpiran.

Ojo al número

Proponte no atiborrar los sillones y sofás de cojines. Resulta incómodo y cuando tengas invitados no sabrán donde dejarlos para poder sentarse. Con dos por sofá es suficiente para satisfacer tus necesidades. Intenta no comprar cojines gigantes ni minúsculos. Los de tamaño medio son los óptimos para proporcionar confort.

Rellenos confortables

Inclínate por los rellenos de viscolástica, látex o fibras huecas que ofrezcan un tacto mullido. No merece la pena que malgastes tu dinero en cojines de mala calidad hechos con trozos de espumas y telas míseras cosidos de cualquier manera.

Sigue nuestros consejos y no volverás a tener malos pensamientos sobre tus cojines. Todo lo contrario, los abrazarás con cariño cuando veas una película de amor, o te aferrarás a ellos como si te protegieran de todo mal mientras ves esa peli de terror que rompe las taquillas.

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