Cintas para repararlo todo… O casi todo (y II)

Cintas para repararlo todo… O casi todo (y II)

Seguimos con nuestro post inacabado de ayer, en el que hablábamos sobre las bondades y aplicaciones de la gran cantidad de cintas adhesivas que podemos encontrar en el mercado. Además de existir una gran variedad para todos los usos y aplicaciones, muchas veces estas cintas pueden utilizarse para cosas que antes no nos habríamos imaginado. Por ejemplo, la cinta de embalar de polipropileno de toda la vida (en la foto) puede servirnos como sargento o mordaza a la hora de encolar piezas y tableros entre sí; para eliminar los restos de adhesivo que quedan cuando la quitamos, una vez la cola se ha endurecido, sólo hay que pasar un paño con acetona.

Entre las cintas más interesantes de cara a los problemas de aislamiento, los burletes son unos auténticos clásicos. Los primeros que salieron al mercado eran de espuma, y después vinieron los de caucho. Y actualmente, la firma Tesa ha desarollado una cinta en silicona transparente que es capaz de sellar huecos en ventanas y balcones de entre 2 y 7 mm de ancho. La cinta se llama Tesamoll Superflex, y si la pegas en tus ventanas, podrás ahorrarte hasta un 40% del gasto energético en climatización de tu vivienda.

Otras cintas muy versátiles son las denominadas “americanas”. Son de color metalizado y tienen una especie demalla de refuerzo que las hace muy resistentes. Son unas auténticas todo-terreno; con ellas se pueden sellar poros y agujeros en mangueras, unir piezas para su transporte, arreglar desperfectos puntuales en el coche… Cualquier cosa que se nos pueda ocurrir.

En fin, la variedad es mucha, incluso mayor de la que hemos descrito en estas líneas. No te olvides de tener siempre algún rollo de estas cintas en la caja de herramientas, la guantera o la caseta del jardín. Te sacarán de más  de un apuro.

¿Quieres presupuestos para un trabajo como este?

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