Barnizado a muñequilla: la técnica clásica (I)

Barnizado a muñequilla: la técnica clásica (I)

Los buenos barnizadores siempre han sido unos profesionales difíciles de encontrar y su trabajo resulta bastante caro, debido a la complejidad y al tiempo que se tarda en realizar un barnizado a muñequilla clásico y con resultados óptimos. Esta técnica tiene siglos de antigüedad, y actualmente se realiza casi de la misma manera que cuando se inventó. Barnizar a muñequilla es complicado y, para hacerlo bien, se requieren años de experiencia y haber barnizado muchos muebles; eso sí, el resultado es realmente espectacular, y un buen barnizado puede durar muchísimos años en perfecto estado simplemente limpiándolo de vez en cuando con una gamuza (¡eso sí, nunca lo mojes con agua!).

Para barnizar una madera limpia, es decir, con el poro abierto, es recomendable primero cerrarlo aplicando una mano de tapaporos rebajado al 50% con disolvente nitro; cuando esté seco, hay que frotar la superficie con lanilla de acero nº 000 para pulirla bien. Después se quita el polvo, dejando la madera lista para su acabado.

La goma-laca es el barniz empleado habitualmente para barnizar a muñequilla. Se trata de una resina animal, segregada por un insecto (cochinilla) y que se compra en forma de escamas. La hay de distintas calidades y grados de pureza: descerada, naranja, limón, oscura… Todas ellas son de buena calidad y ofrecen estupendos resultados. Para preparar el barniz, primero se coloca en un bote de cristal amplio y se cubre con alcohol desnaturalizado, de 96º o especial para barnizar, en una proporción de 1/3 en volumen (1 parte de gomalaca y tres de alcohol); esta mezcla se deja hidratar durante un día, agitándola de vez en cuando. Al día siguiente, cuando la goma-laca ya se ha disuelto, se filtra con una media y está lista para trabajar.

Algunas personas calientan la goma-laca al baño María para acelerar el proceso y poder emplear el barniz de inmediato; esto se puede hacer sin problemas, pero después la goma-laca tiende a estropearse, ya que se oscurece y no es posible volverla a emplear.

El resto de los materiales a emplear son: una brocha ancha y plana de buena calidad, alcohol, polvo de piedra pómez, trapo de algodón (los mejores son los de camisetas viejas, blancos y sin dibujos), borra de lana o algodón hidrófilo, lanilla de acero nº 0000 y aceite de vaselina. Todos estos materiales se pueden conseguir en centros de bricolaje, droguerías especializadas y almacenes de pinturas (los más baratos).

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