La difícil recuperación del sector de la construcción
La crisis sigue adelante, por más que los políticos y los medios de comunicación intenten minimizar su presencia de cara a futuras elecciones, o a salvar la ropa frente a sus votantes. Hace unos días leí un artículo muy interesante, en el que el presidente de OHL, Juan Miguel Villar Mir, decía cosas tan preocupantes como que el millón de puestos de trabajo que se han destruido como consecuencia de la crisis de la construcción no se volverá a recuperar en nuestro país. Sin embargo, esta entrevista tiene mucho más que ofrecer, ya que el directivo no se queda en las predicciones, sino que hace un análisis exhaustivo de las causas que nos han llevado a esta situación, así como de las posibles soluciones.
Es muy interesante ver cómo Villar Mir hace incapié en el hecho de que en el sector se ha vivido, trabajado y construido por encima de todas las posibilidades. La construcción y venta imparable de inmuebles durante tantos años, así como la facilidad con la que los bancos daban créditos, ha tenido como consecuencia una enorme subida de precios que ha desembocado en la bubuja inmobiliaria que precedió a la debacle (sí, aquella burbuja que muchos “expertos” decían que nunca existiría…). Por lo tanto, es necesario un reajuste en el volumen de la construcción que se vea compensado por la rehabilitación de todos los inmuebles existentes. Las subvenciones son importantes en este punto, y también la presencia de servicios como TuManitas, donde modestamente intentamos echar una mano a profesionales y particulares, para que ambos puedan beneficiarse: unos consiguiendo trabajos, y otros obteniendo los mejores precios.
Hay una cosa que me ha llamado la atención de manera especial en esta entrevista. El directivo de OHL apuesta por que se lleven a cabo seis reformas en seis sectores distintos: la educación, la fiscalidad, el mercado laboral, la Administración Pública, la política energética y la unidad de mercado. Posiblemente sea algo muy necesario en este momento para incentivar la recuperación del sector; algo de lo que se tendrán también que dar cuenta los encargados de ponerlas en marcha…

Aprovechando que ayer os hablaba de las traviesas de ferrocarril y de las distintas opciones que hay para emplearlas en construcción y en trabajos de exterior, hoy vamos a echar un vistazo a una de las soluciones para equipar terrazas y jardines más atractivas dentro del campo de los suelos: la madera. Si bien durante muchos años los suelos de los porches, patios, piscinas y demás espacios de jardín se pavimentaban habitualmente con baldosas cerámicas (o piedra en ciertos casos), hace ya unos cuantos años que es corriente encontrar tarimas de madera en los espacios exteriores de las viviendas.
Como entre nuestros lectores hay muchos aficionados y aficionadas al bricolaje, de vez en cuando me resulta interesante hablar de nuevos sistemas que facilitan considerablemente los trabajos caseros. La construcción de muebles es una de las actividades más atractivas dentro del campo del bricolaje, ya que permite desarrollar la creatividad y equipar a nuestro hogar de muebles hechos a nuestro gusto y con nuestras propias manos.
Por eso me ha resultado tan interesante el sistema Clamex de Lamello, distribuido por la firma A. H. Beran (tel.: 985167323). Antes de seguir hablando, debo indicaros que es un sistema para máquinas engalletadoras (fresadoras de ranuras), unos útiles no muy conocidos pero realmente prácticos a la hora de montar muebles. El sistema Clamex es un método de unión para cualquier material susceptible de ser fresado (madera, metacrilato, aglomerados…), y que permite montar y desmontar las piezas mediante uniones invisibles desde el exterior.
Cerrar un espacio tipo patio o jardín conlleva indefectiblemente la elección de un tipo de valla, verja o muro que lo rodee. La opción escogida dependerá siempre del tipo de cerramiento que deseemos; de tipo más o menos natural (setos, parterres), de madera, de metal o forja, o bien de albañilería. Los muros de obra son sólidos, fiables, atractivos, y garantizan la ausencia de miradas o de intrusiones en la intimidad; pero el problema es que muy pocos “manitas” aficionados se atreven con la construcción de un muro, ya que es una tarea de auténticos profesionales (recordad que en
El primer paso es abrir la zanja que será la base de los pilares y el muro; en esta zanja (de unos 40 cm de profundidad para los pilares, y 25 para el murete) se verterá el hormigón que establecerá los cimientos de la obra. En el hormigón fresco se colocan cuatro varillas de hierro estriado que servirán para guiar la colocación de las piezas, que se ponen a modo de “construcción Lego”. Entre ellas hay que aplicar una argamasa de unión y vigilar siempre que estén perfectamente verticales. Para terminar hay que rellenar el hueco con hormigón fino, capa por capa.
Un nuevo Plan Renove está a disposición de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid. En estos tiempos donde parece ser que, poco a poco, tanto ciudadanos como instituciones estamos empezando a concienciarnos en el cuidado del medio ambiente, las subvenciones para cambiar las viejas instalaciones y electrodomésticos por otros más sostenibles (y más ahorrativos, todo hay que decirlo) fluyen constantemente. 

Los acabados de pintura decorativa suelen ser exclusivos de los auténticos profesionales. Hacer bien un estuco veneciano, un marmoleado (imitación de mármol), un dorado al agua o un ebonizado no es nada fácil, y la experiencia y los años de práctica son los que marcan la diferencia. Pero hay algunos trucos para obtener buenos resultados en distintas superficies, y aquí os dejo tres de ellos por si algún día os animáis…